sábado, 24 de febrero de 2018

Bodega González Byass Leonor Palo Cortado 12 años.



Puntos El Alma del Vino ... 19(20). 

Mi agradecimiento a los responsables de esta legendaria bodega jerezana, por su desinteresado envío de esta muestra de uno de sus tesoros, el vino Palo Cortado 12 años Leonor, que tras su pertinente cata ocupa hoy el protagonismo en este blog divulgador de la cultura vitivinícola.
La elegancia de la palomino en algunas de las bodegas de Jerez de la Frontera no es sólo un recurso calificativo, es ante todo parte de nuestra historia, de soleras y mostos flor, de colores ambarinos y frutos secos plenos en cuanto a complejidades descriptivas, de la bendita unión entre vino y literatura que hasta el admirado Emile Peynaud defendió sin tapujos, pese a la inquina de quienes pretenden que más que buen maridaje entre ambos, sólo existe un interés por el esnobismo ó la más simple y vulgar tontería. Catar y escribir sobre algunos vinos del Marco de Jerez, creánme; es un lujo, un placer que compite por igual con otras inmortales e históricas denominaciones.
Leonor de González Byass es, y permítame Mara Funes que use uno de sus más brillantes y admirados calificativos referente a un vino, una combinación perfecta entre la crianza biológica y la oxidativa, nariz brutal y boca delicada.
Esta frase de Mara, describiendo sus sensaciones sobre el vino que ocupa el espacio de esta entrada del blog, define, puede que con simpleza pero también con efectividad, lo que Leonor da de sí, que desde luego es mucho.
Con la personalidad del fruto vendimiado en los pagos Carrascal y Macharnudo, se elabora este palo cortado, con doce años de divina ancianidad, soleras y criaderas mediando en su vinificado, con un esplendor que detalla en copa parada una cromática ambarina brillante, suaves reflejos de oro viejo, afirmando en su aproximación olfativa recuerdos de pastelería tostada, avellanas, naranja amarga, alguna insinuación especiada y ebanistería fina. En segundos acercamientos añade un flujo de esencias salinas y terrosas que complementa su intensidad alta en cuanto a fragancia.
Boca orgullosa, suave en su avance, afinando la elegancia de Leonor que se muestra llena de zalamería, recorriendo boca y paladar, alineando avellanas, un punto de almendra tostada como en versión de galleta, y un guiño que parece alabar la vainilla.
Prolongado con exaltación de la noble oxidación jerezana, con la retronasal, ya medio definida; que incorpora al final una estampa que incluye algunas notas de higos, de fruta navideña, y de fina y sugerente salinidad, junto con una pizca amarga, esta mucho menos pronunciada, aunque ayude a alargar las sensaciones de cata.
Un tesoro de González Byass y de la cultura vitivinícola de Jerez, que califico como más que muy recomendable. Necesario.

viernes, 23 de febrero de 2018

Can Bas Domini Vinicola La Creu 2013.


Puntos El Alma del Vino... 15’50(20).

Gracias sinceras a los responsables de Can Bas Domini Vinicola por su desinteresado envío de varias muestras de sus principales referencias. Es un placer contribuir a la divulgación de los vinos de un dominio cuyo origen se remonta a la Edad Media, si bien el apelativo de la actual bodega está basado en el siglo XVII.  La Creu, cruz en catalán; bautiza este vino blanco, pero también sirve de imagotipo a esta bodega, perteneciente a la familia Pere Ventura, y representa una cruz griega que encuadrada en una figura romboidal, se puede hallar en el campanario de espadaña de Sant Joan Salerm, templo románico localizado en la propiedad y que como muestran orgullosos sus propietarios ha sido mudo testigo de la evolución histórica de este rincón del Penedés.
Coupage de las varietales sauvignon blanc y xarel.lo La Creu en edición de añada 2013 responde a parámetros de agricultura ecológica, mediando vendimia manual, con selección en mesa y despalillado cuando el fruto llega a bodega, suave prensado y fermentación alcohólica de ambas varietales por separado. Una parte de ambas fermenta en barricas de madera de roble francés, la otra en depósitos de acero inoxidable. Uso de levaduras autóctonas.
En copa parada muestra una cromática amarillo pálido intensa y brillante con algunos reflejos dorados y verdosos, esgrimiendo en su aproximación olfativa recuerdos de fruta cítrica y tropical, hay retornos de fragancia que dibujan pomelo, piña y melocotón de viña, con suaves notas florales y alguna esencia balsámica, completada con algunos atisbos lácticos de menor medida.
La boca expresa suavidad desde el inicio, con un paso que abunda en golosas sensaciones de fruta, con una traza de acidez longitudinal que despliega acordes de frescura y que desemboca en una textura untuosa, provocando la salivación. Equilibrado y amable, tiene una buena seña de persistencia, magnificando en la vía retronasal las evocaciones de frutos cítricos y tropicales, con apuntes balsámicos que recrean resinas y un punto anisado breve, con guiño de hinojo y un final en donde un fino tono de amargor contrasta con la presencia golosa de la fruta, y prolonga las sensaciones del vino.
Un buen vino blanco del Penedés que califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

Podere Poggio al Gello Rosso del Gello Vendemmia 2010.


Puntos El Alma del Vino... 15(20).

Mi agradecimiento sincero a los responsables de esta bodega italiana, localizada en el municipio de Paganico, en la Toscana; por su desinteresado envío de muestras, una de las cuales este Rosso del Gello en edición de añada 2010, me dispongo a comentar en esta entrada del blog, tras su pertinente cata y análisis personal.
Elaborado con frutos de sangiovese que se desarrollan en viñas localizadas a una altitud de doscientos cincuenta metros sobre el nivel de mar, en las colinas de la maremma toscana, mediante una agricultura sostenible y biológica. La sangiovese grosso en perfil monovarietal, tratada con intensidad, y acreditando tras la fermentación alcohólica tradicional, una maduración en barricas de madera de roble durante un periodo de doce meses.
Bonita presentación con una etiqueta creación del artista Vincent Fortemps, con la cromática del vino pincelando en copa parada un color apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura y grana, deslizando en la fase aromática sensaciones de fruta roja madura acompotada y suavemente sazonada, siendo la segunda escena para evocaciones de fragancia especiada y tostada, algunas flores rojas y un final que aventura perfumes balsámicos ligeros y cierta condición silvestre.
La boca es sabrosa, plena de sutileza, con un guiño de media alta acidez, avance elegante, con una buena seña de extracción del fruto, con los taninos finos y golososs, desplegando una persistencia de buena condición, largura.
La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, pimienta y clavo, con un giro láctico menos intencionado, apareciendo hacia el final motivos silvestres y balsámicos, y dejando en el último instante un retorno de tostados y hierbas aromáticas.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.
Un vino con propia personalidad, me ha gustado la montecucco sangiovese.

jueves, 22 de febrero de 2018

Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez Gazur 2013.


Puntos El Alma del Vino... 16’50(20).

Referente de la denominación de origen Ribera del Duero, realizado y editado por el prolífico Telmo Rodríguez con sede en el municipio de Pesquera de Duero. Gazur, en edición de vendimia 2013 se presenta en perfil monovarietal ensalzando a la uva tempranillo. Fruta procedente de vendimia en diferentes parcelas localizadas dentro de la denominación, ubicadas en las provincias de Burgos, Soria y en el término municipal de Aranda de Duero, asentadas en su mayor parte en terrenos con componente calcáreo. Tras una selección de la uva a pie de viña, se procede con una vendimia manual y ya en la bodega de elaboración con un vinificado de perfil tradicional que incluye fermentación alcohólica bajo control de temperatura en depósitos de acero inoxidable y de cemento, madurando durante un periodo de entre cuatro y seis meses en cubas de cemento.
Copa parada esgrime una cromática picota intensa con reflejos púrpura, nariz bien afinada, con nostalgias de fruta roja madura, flores suaves en segundo plano, marcando un buen eje central balsámico y un fondo que deslumbra por una naturaleza amplia y fresca. Vino limpio, sin máscaras, compilando la idiosincrasia de la zona a la que pertenece y el vigor perfumado de la tempranillo.
Entrada en boca que recluta guiños jugosos y buen músculo, viveza en el paso, con un punto ligero de licorosidad y una estupenda estructura. Despliega la acidez con pulso firme y exhibe unos taninos golosos y ligeramente marcados, pero en todo caso bien integrados en el conjunto. Apreciable y consistente persistencia, dejando en la fase retronasal evocaciones de ciruelas rojas y cerezas, pétalos florales rojos y una longitudinal expresión balsámica que alarga su expresividad.
Alzada la tempranillo de principio a fin, buen alcance final. Un vino de Ribera del Duero que encandila por su nervio y sabrosa propia personalidad. Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Bodegas Gordonzello Peregrino Rosado 2016.


Puntos El Alma del Vino ... 15’50(20).

Durante mi reciente visita de Semana Santa a la ciudad de León, allá donde la pulchra leonina se eleva orgullosa desde sus cimientos, fui recibido con culinario estruendo por un buen plato de cecina al que acompañaba en la cercanía una botella de vino rosado de prieto picudo, que en la edición de añada 2016 pude catar y degustar gracias a la generosa aportación de Javier De Paz y Sonia Garrido, propietarios del establecimiento bautizado como La Tertulia, localizado en el número diez de la calle Fray Luis de León, lugar que desde aquí recomiendo por sus sabrosas tapas y su buena selección de vinos y vermús. El vino rosado de Bodegas Gordonzello elaborado en perfil monovarietal con uvas de la casta prieto picudo, vendimiadas en parcelas propiedad del dominio situadas en el municipio de Gordoncillo, junto al cauce del ríoCea, ubicadas a una altitud sobre el nivel del mar de setecientos cincuenta metros. Influencia climatológica continental, inviernos fríos y veranos cortos y calurosos, cepas asentadas en suelos de origen cuaternario dispuestos en terrazas aluviales con canto rodado en superficie y componente franco arcilloso y algo de arena fina.
En su proceso de vinificado se emplea la técnica del madreo, consistente en el añadido al mosto de un diez por ciento del volumen del depósito de racimos enteros sin despalillar.
En copa parada afirma un cromatismo rosa frambuesa intenso y brillante, reflejos de fresas tonalidades, esgrime en cercanía a nariz recuerdos de frutas rojas en sazón, aires golosos, segunda instancia que recrea notas de pétalos florales y centro balsámico. Buen equilibrio con la fruta predominando. La boca inicia con frescura y golosas notas, buen despliegue de acidez, hay una estupenda balanza gustativa, incorpora en el alcance del paladar algunas sensaciones amargosas muy sugerentes que redondean la exhibición. Sabroso y con buena clave de persistencia, tiene alcance y llegada. Retronasal que habla de fresas de mata, cerezas y frambuesas, franco en su expresión sin atisbos de levaduras extrañas, anotando en segundo plano pétalos de rosas rojas y blancas, anisados ligeros y buena sapidez. Consistente y sostenido.
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.
Con un trozo de pan y una pizca de cecina crea un matrimonio digno de aplauso.
Magnífica propuesta.

Finca La Rinconada Barcolobo Tinto 2013.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

Comienzo esta entrada del blog con mis conclusiones acerca de la edición de añada 2012 de este Barcolobo de Finca La Rinconada, dominio vitivinícola localizado en el término municipal de Castronuño, tierra de vino en donde los galdarros, gentilicio, trabajan el campo y la bodega con mimo y muchos años de andadura a sus espaldas.
Hoy traigo al blog mis impresiones sobre la edición de vendimia 2013, vino tinto elaborado en base a una proporción mayoritaria de la casta tempranillo, con aportes complementarios de syrah y cabernet sauvignon, fruta que se cosecha en cepas ubicadas en la reserva natural Castronuño-Vega del Duero, a una altitud media de setecientos cinco metros sobre el nivel del mar, asiento en suelos de componente franco arenoso, canto rodado en superficie y escasez de materia orgánica. Tras la vendimia se traslada la fruta en condiciones apropiadas de temperatura a bodega, procediendo con un suave despalillado sin estrujar la uva, comenzando a vinificar de modo independiente en función de cada variedad, con siete días de maceración previa a la fermentación, usando en esta levaduras indígenas y controlando la temperatura durante un tiempo de dieciséis jornadas. Maloláctica posterior en barricas de madera de roble francés, inoculando bacterias lácticas. Maduración de doce meses en el tipo de continente ya citado, con un cuarenta por ciento de madera nueva, el resto de segundo y tercer año, grano muy fino y tostado medio. Se realizan tres trasiegos que coinciden con los cambios lunares.
Tras el descorche y en copa parada exhibe tonalidades picota con reflejos violáceos suaves y purpúreos, nariz que amanece en la proximidad con nostalgias de fruta roja en sazón, especiados dulces en segunda instancia, sensaciones de flores rojas y violetas, caramelo y balsámicos que sea alían en la continuidad, equilibrio en la fragancia, finalizando con retazos que memoran tostados, miga de pan y algún brote silvestre. Buena complejidad, la fruta siempre alzando la cabeza por encima del resto de descriptores. Boca jugosa y fina, buen despliegue de acidez, decreta cauces de frescura en el avance, buena prolongación, con los taninos golosos y maduros, apreciable persistencia. La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, pétalos de rosas rojas, brillos de panadería y caramelo, eje de regaliz y torrefactos amables que se dejan acompañar por testigos de matorral. Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable. Me parece ligeramente superior a la añada precedente, más complejidad y mejores esbozos varietales en lo que respecta a la proporción de syrah que compone su espíritu.

martes, 20 de febrero de 2018

Weingut Heribert Kerpen Graacher Domprobst Riesling 2012.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

Ocho generaciones de la familia Kerpen, con doscientos cincuenta años de historia relacionada directamente con la elaboración vinícola y el manejo vitícola, han levantado monumentos como este vino blanco monovarietal de la casta riesling que hoy ocupa el protagonismo de mi blog. Edición de añada 2012 elaborado con fruta procedente del Mosel alemán, que tras el descorche inicial muestra en copa parada un cromatismo amarillo con reflejos glaucos, brillante y pálido, deslizando en la proximidad aromática recuerdos cítricos suaves, buen destello de pétalos florales blancos y amarillos, matices silvestres menores, algunos balsámicos y un fondo que se asienta en evocaciones de crema de  frutos secos, bizcocho y panadería.
La boca es golosa, con las notas de la riesling bien decretadas en la expresión gustativa, hay una longitudinal seña de acidez, frescura por los cuatro costados y un guiño fenólico en el alcance del paladar, aunque en ligera marca. Hay volumen y equilibrio, con paso graso y un concepto de suave cremosidad que se conjuga con la exaltación frutal y da brillantez a su exhibición.
Buena llegada y alcance, ritmo sostenido, con notable persistencia, apunta en la fase retronasal nostalgias de manzana, limón, pera de agua, pétalos de rosas blancas, alguna mueca tropical menos intensa, pastelería y cremas de avellana. Fondo balsámico y cierto eco de salinidad en el epílogo. Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

Weingut Kees-Kieren Graacher Dompropst Riesling 2012.


Puntos El Alma del Vino... 16(20).

La tradición marca de algún modo la filosofía de esta bodega del Mosel alemán. Y cuando uno se acerca a la copa, tras haber realizado previamente el primer servicio tras el descorche, aprecia las sensaciones que busca, una riesling placentera, con las señales golosas muy naturales, amplias y afectivas con los sentidos del catador, sin dejar espacio para incomprensibles azúcares excesivos ni percutores esbozos que hagan dudar. En esta bodega se cuida la elaboración desde el campo, valorando factores como clima, estructura del suelo, nutrientes, roca y grado de meteorización, nada queda al azar. Ernst Josef y Werner mantienen viva la tradición de una familia, que desde trescientos años atrás se ha dedicado a esta maravillosa cultura que nos hace disfrutar tan solo con la ayuda de un sacacorchos y una copa, y que encierra en la extraordinaria trastienda muchas horas de trabajo y mimo. Presencia cromática amarillo intensa, con reflejos dorados, nariz que amanece en la cercanía con señas cítricas, fruta blanca de pepita y hueso, apuntes de fina cremosidad, algunas notas de flores blancas y amarillas, eje de fragancia con memorias de resinas, algunos brotes olfativos de hinojo, salino guiño y fondo de mineralidad, completando una fragancia que se ve representada con claridad por la franqueza varietal de la uva que le da vida.
Boca untuosa, golosa, marca una traza de acidez longitudinal y un cauce graso lleno de sugerentes aportes, combinando frescura y un punto amargoso delicado que completa su expresión en el paso. Llegada y alcance, acaricia y tapiza en alguna medida el paladar. La fase retronasal llega evocando recuerdos de limón, confitura fina, con manzana y pera de agua en la continuación, pétalos florales, jazmín y madreselva, resinas y un más lejano anisado. Finaliza con descriptores de pedregal húmedo y una afinada condición salina. Goloso y amable, tiene el matiz dulce necesario y preciso para encandilar. Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

lunes, 19 de febrero de 2018

Ostatu Editora de Vinos Laderas de Ostatu 2011.


Puntos El Alma del Vino... 19(20).

Siempre me encanta armonizar algunos de los vinos que cato. De hecho en el pasado existe en este mismo blog una entrada que hermanaba Laderas de Ostatu 2008 con un buen plato de lentejas procedentes de métodos de cultivo ecológico. En esta ocasión la edición de añada 2011 del Laderas de Ostatu tuvo de acompañante a un arroz de pescado de personal manufactura, sabor y genio.
Esta referencia de la bodega que dirige la familia Sáenz de Samaniego refleja siempre una bendita personalidad propia, en la que la fruta protagoniza el disfrute, con unos parámetros de golosas maneras que resultan dignas de aplauso y admiración. Uno de los valores seguros de Ostatu que se elabora mediante una conjunción varietal, en donde la tempranillo resulta base mayoritaria, con un aporte adicional de viura en cantidad del tres porcentual. Fruta procedente de la parcela, propiedad del dominio, denominada El Portillo, que se encuentra ubicada a una altitud de seiscientos veinte metros sobre el nivel del mar, asentada en suelos de componente arcillo calcáreo, y roca blanca en el subsuelo. Viñas dispuestas en laderas, orientadas al sur y bajo la protección de pequeñas cumbres que las rodean. Se trata de un viñedo que acredita una fecha de plantación que se remonta al año 1967, con una densidad de tres mil cepas por hectárea y una producción de poco más de cuatro mil quinientos kilos por cada idéntica medida de extensión.
Iñigo Sáenz de Samaniego procede con una selección de uva a pie de campo, vendimia manual y ligero despalillado cuando la fruta llega a las instalaciones de bodega. Macerado en frío antes de comenzar la fermentación alcohólica que se lleva a buen término en tinas de roble de poca capacidad, durante quince días siempre controlando la temperatura. Remontados y bazuqueos regulares y maloláctica posterior en barricas de madera nueva de roble francés procedentes de seis tonelerías diferentes, Sylvain, Millets, Daranjou, Taransaud, Seguin Moreau y François Freres.
Tras catorce meses de permanencia en barrica y sin aplicar filtrados ni estabilizados, se lleva a cabo el embotellado que en lo que corresponde a esta edición de vendimia tuvo lugar en el mes de junio de 2013. Dos mil seiscientos ochenta botellas de las que me correspondió, la número ochocientos sesenta y cinco. Tras el descorche, en copa parada afirma un cromatismo picota intenso y violáceo, concentración estética, nariz que asoma nostalgias de fruta roja y negra en sazón, amplitud de recuerdos a cerezas, fresas, ciruelas rojas y negras, segunda instancia floral muy suave, incluso descubro algunos guiños silvestres menores, con fondo balsámico profundo y especiados dulces lejanos que ni influyen en la personalidad de la fruta ni llegan a escoltarla. Es tanto el aire de tempranillo que surge del interior de la copa que enamora por su condición de franqueza varietal, sin complejos ni celosías. Boca sabrosa, con densidad frutal, buena sensación de frescura y traza longitudinal de acidez, magnífico volumen, estructurado, sugerente, con los taninos golosos y pulidos. Estupenda seña de persistencia, carnoso, con la exhibición de las drupas planteada con mucho estilo. Retronasal que habla de frutas rojas y negras en sazón, pétalos florales rojos y violetas, alguna mueca de matorral, regaliz y un punto especiado dulce que redondea el conjunto. Finaliza con una clave mineral de terruño, evocaciones gredosas afables y estilizadas.
Buen alcance y magnífica sapidez en la llegada.
Lo califico en esta añada 2011 como más que muy recomendable.
Del viñedo localizado a más altura de cuantos defiende en propiedad la familia Sáenz de Samaniego, un vino que me ha entusiasmado.

domingo, 18 de febrero de 2018

Bosque de Matasnos Cosecha 2013.


Puntos El Alma del Vino... 16(20).

Bajo la dirección de Jaime Postigo y con los criterios enólogos de Guillermo Llorente, surge este Bosque de Matasnos, un vino tinto que se elabora con una base varietal mayoritaria de la casta tempranillo, noventa porcentual, con menores aportes complementarios de merlot, malbec y garnacha, fruta que nace en viñas localizadas a una altitud media de novecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, extensión de poco más de veinte hectáreas de plantación, la cual tiene como fechas de origen los años 1960 y 2007. Cepas asentadas en suelos de diversa composición, arcilla, caliza, terrenos francos y aluviales, que reciben influencias climáticas continentales extremas, con diferencias destacadas en las temperaturas reflejadas en el día y la noche.
Vendimia manual realizada por diez personas, con doble mesa de selección cuando la fruta llega a las instalaciones de la bodega, procediendo después con una maceración en frío con hollejos y un proceso de fermentación alcohólica bajo control de temperatura, maloláctica parcial e incorporando al diez por ciento la influencia de barricas de madera nueva de roble americano de doscientos veinticinco litros. Finaliza con una maduración de un año en barricas de roble seleccionadas por los responsables de elaboración.
Tras el descorche y en copa parada muestra una cromática picota intensa y oscura, con reflejos violáceos y púrpura, manifiesta en la proximidad olfativa nostalgias de fruta roja y negra en sazón, con pétalos florales rojos y violetas en segundo término, evocaciones especiadas dulces con algún registro de pastelería y balsámicos en el eje. Afronta en la continuidad testigos aromáticos que evidencian memorias de frutos secos tostados y algunas muecas dulces, que parecen hablar de fruta roja escarchada, tarta de cerezas. Amplitud de fragancia, equilibrado y goloso.
La boca es jugosa, muy sabrosa, expresa frescura y un dulzor que se combina con la traza de acidez y aporta longitud y recorrido. Los taninos aparecen marcados, tiene una nota de astringencia que deja una huella de personalidad, integración y algunos guiños licorosos. Estupenda persistencia, es amable en el paso y en la retronasal eleva glosas a cerezas, ciruelas rojas y negras, moras y frambuesas, rosas y violetas en segundo plano, especiados dulces y nuez moscada, tarta de frutos rojos, regaliz y en el final una reminiscencia de mineralidad que identifico con terrosos registros.
Un gran vino en una añada, esta de la cosecha 2013, que califico como muy recomendable.
Indudable personalidad, intenso y afable

Juvé & Camps Aurora d´Espiells Rosé 2016.


Puntos  Alma del Vino... 15’50(20).

En base a una conjunción varietal de uvas de las castas pinot noir, xarel.lo y syrah, elabora esta histórica bodega del Penedés la referencia de vino rosado que hoy traigo al blog, para compartir mis impresiones con los lectores habituales del mismo. Fruta procedente de las fincas propiedad del dominio, bautizadas como Espiells Mediona, trabajadas mediando métodos de agricultura ecológica. Se obtiene el mosto a través de un prensado suave, para después llevar a buen término un proceso de fermentación alcohólica bajo control de temperatura.
Inicia en copa parada con una cromática rosa pálido, buen brillo y reflejos coralinos y piel de cebolla, nariz que se sumerge en recuerdos de fruta roja y negra maduras, notas florales en segunda instancia, guiño cítrico y un fondo balsámico mantenido que aporta redondez al conjunto.
Boca sabrosa, apunta en dirección a la fruta como capitán del barco durante la travesía, lineal de acidez prolongado y buenos registros de frescura. Un punto de untuosidad en el paso, con las notas cítricas bien delineadas y un buen sello de alcance y llegada al final de la cata.
Hace salivar, plantea una retronasal en donde surgen evocaciones de cerezas, grosellas y moras, flor de achicoria, jazmín, rosas blancas y rojas, con un centro que resulta anisado, y en el fondo guiños cítricos que evocan piel de naranja y melocotón de viña.
Amplio y largo, lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.