miércoles, 22 de noviembre de 2017

Bodegas López de Heredia Viña Bosconia 2004.


Bodegas López de Heredia Viña Bosconia 2004.

Puntos El Alma del Vino ... 16+ (20).

Siempre un placer acudir a la llamada espontánea del Barrio de la Estación de Haro, en este caso acompañando a un simpática pareja catalana, amigos de las redes sociales y ahora fuera de ellas, que están pasando unos días de merecidas vacaciones en la localidad jarrera.
Y también siempre un gusto atravesar el umbral de la acristalada puerta de entrada al winebar de López de Heredia para disfrutar durante unos minutos de alguno de sus vinos. No es casualidad que la edición de añada 2004 de Viña Bosconia fuera el vino seleccionado para agrandar más si cabe la admiración propia y de mis compañeros de caminata por el legendario Barrio de la Estación, hacia esta bodega que hace de la tradición y de un presente insigne, sus virtudes a vista de pájaro.
Otra cosa es bucear en sus calados, comprobar in situ la religión vinícola de esta familia y aproximarse al campo, donde los viñedos de López de Heredia siguen honrando la memoria de las diferentes generaciones que desde Don Rafael hasta la actualidad han capitaneado el devenir del dominio, sin duda orgullo de la denominación Rioja.
Vino que se elabora con fruta procedente de la finca El Bosque, propiedad de la bodega, y que es más que digno heredero del legendario Rioja Cepa Borgoña, vino bautizado de ese modo por el fundador, que lo elaboraba con una buena proporción de la casta pinot noir. Eran otros tiempos, y en el presente el Viña Bosconia está basado en una base varietal mayoritaria de tempranillo, con ajustes de garnacha, mazuelo y graciano, acreditando cinco años de maduración en barricas de madera de roble, con dos trasiegas manuales al año y un proceso de clarificado final antes de su embotellado.
En copa parada muestra un cromatismo apicotado con reflejos granatados e incipientes rubídeos, nariz que en la proximidad aromática recoge nostalgias de fruta roja madura y ligeramente confitada, con segundo plano en donde aparecen evocaciones torrefactas, algunos cueros tímidos aún, abriendo una brisa de complejidad que traduce especiados, comino y pimientas, tabaco, balsámicos y un guiño de ebanistería. Buen empaque de complejidad en el perfume, elegante y cercano para quienes gozamos con los vinos finos de Rioja.
Boca que abre con intensidad, buena racha de acidez, calidez en el avance, con un gesto licoroso que aparece bien integrado en el conjunto, taninos maduros y pulidos, el equilibrio entre fruta y madera se muestra con el orgullo propio de la maison, magnífica seña de persistencia.
La retronasal habla de recuerdos a ciruelas rojas y cerezas, seña de confitura, alguna licorosidad menor, con el despliegue de las influencias de la madera de roble en segunda instancia, bien alineadas acompañando a la fruta. Hay tostados cafeteros, algunos puntos de ebanistería, especiados, hoja de tabaco, balsámicos que redondean su expresión y una profusa sensación de sapidez llegando a un bien prolongado epílogo.
Lo califico en esta edición de añada 2004 como muy recomendable.
Irá ganando enteros mediando una guarda responsable en botella.
Para cerrar la entrada, incluyo esta imagen, a mi juicio uno de los rincones más emblemáticos de esta bodega riojana, tras de la que parece escucharse el susurro de la historia, en concordancia con el curso del río, junto al meandro. Fotografía prestada por mi buen amigo Karmel Andoni, que como tantos otros, también disfruta durante el verano visitando este templo vitivinícola.


martes, 21 de noviembre de 2017

Château Capbern Gasqueton 2012.


Château Capbern Gasqueton 2012.

Puntos El Alma del Vino ... 16 (20).

Mi admiración y cariño por los vinos de Burdeos tiene mucho que ver con la memorable presencia en ellos de las castas tradicionales de los viñedos de esa zona vitivinícola francesa. Las dos cabernet y la merlot, aparte de algunas cantidades minoritarias de petit verdot y malbec, tienen respecto a mi consideración hacia esta cultura un sentido similar a la tempranillo de Rioja y sus amigas legendarias, la graciano, la garnacha y la mazuelo. Si a ello añadimos la historia privilegiada y llena de matices peculiares que cada château bordelés atesora y las diferentes peculiaridades identitarias de los márgenes izquierdo y derecho, Dordoña y Garona, que confluyen en el aporte de afamadas características, ese aprecio personal por los vinos de Burdeos resulta más que una simple cuestión de pasión por una buena copa de cualquiera de las referencias que aquella región francesa ofrece al enópata de turno. Burdeos y sus vinos representan para mi un catálogo imprescindible para engrandecer el aprendizaje de un catador, de allí surgen desde tiempo inmemorial mil y una lecciones a tener en cuenta. Negar la evidencia resulta absurdo.
La historia de Château Capbern Gasqueton va ligada a Georges Gasqueton, quien en el año 1894 adquirió los viñedos, dando su apellido al dominio. Una parte del nombre, ya que aunque la familia Gasqueton gestionó la propiedad hasta el año 2012, no es menos cierto que los Capbern también tuvieron su porción de protagonismo en la historia directiva de la bodega. Tras el fallecimiento de la última propietaria de la saga, la peculiar Madame Denise Gasqueton, en setiembre de 2011, el dominio fue vendido, junto a Château Calon Segur, a la aseguradora Suravenir Insurance. Junto a esta compañía, Jean-Pierre Moueix, tomó parte minoritaria en el cambio de titularidad de la propiedad. Esta añada que hoy ocupa el protagonismo del blog, es la última en la que el apellido Gasqueton figura en la etiqueta, ya que desde la siguiente, la de la cosecha 2013, sólo se presenta con el apelativo de Château Capbern. La iglesia de Saint Etienne ejerce de cercana testigo a este château de Saint Estèphe, con una extensión de viñedo que de modo mayoritario representa a la casta cabernet sauvignon, con menor proporción de merlot y una cantidad casi testimonial de petit verdot. Suelos de composición arcillosa y grava. Vinificado tradicional que incluye fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, maloláctica y un proceso de maduración en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del cincuenta por ciento, que se prolonga durante dieciocho meses. Para esta añada 2012 la conjunción varietal se realizó mediante un aporte de cabernet sauvignon del setenta y siete por ciento, dejando la cantidad de uva restante para la casta merlot.
Tras el descorche, aireo el la primera copa, buscando la salida de la fruta a escena, mientras examino el cromatismo marcado por tonos apicotados limpios e intensos, con reflejos grana, nariz que apunta en dirección a evocaciones de fruta roja en sazón, acompañada en segunda instancia por especiados dulces, lácticos breves y un guiño central de balsámica condición. En una segunda cercanía olfativa descubro retornos aromáticos de flores rojas, algunas señas tostadas que afrontan memorias de madera de cedro y torrefactos. Buena complejidad que precisa un tiempo de paciencia para que la fruta marque el ritmo del perfume. Cuando se alcanza el equilibrio deseado, el vino me resulta impecable y con una elegancia media alta. Boca que abre con equilibrio, la golosa fruta resplandece y alarga sus brazos hasta, acompañada por una buena traza de acidez, alcanzar el paladar. Taninos jugosos y maduros, en el avance marca viveza y una seña de franqueza varietal digna de aplauso. Click de elegancia, mantiene su intensidad de principio a fin, apacible y consistente persistencia.
Retronasal que habla de cerezas y ciruelas rojas y negras, con pétalos rosales rojos, confituras, vainilla fina, bombón inglés, la menta de la cabernet sauvignon, torrefactos y ligero regaliz, este lejano en su capacidad descriptora. La sapidez y longitud del vino compiten con la más que evidente calidad de la fruta y con una gentil maduración de la uva. Balanza perfecta, la fruta domina y la influencia de la madera acompaña. La sedosa condición tradicional de Saint Estèphe, bien representada.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Bodega Catena Zapata Catena Alta Historic Rows Malbec 2011.




Bodega Catena Zapata Catena Alta Historic Rows Malbec 2011.

Puntos El Alma del Vino ... 16+(20).

Vuelvo a agradecer a los responsables de esta legendaria bodega argentina su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envió de varias muestras de sus principales referencias. No hace mucho versaba en el blog sobre las magníficas conclusiones que había obtenido tras catar la referencia chardonnay de esta bodega en su edición de añada 2012.
Hoy le toca el turno a la malbec, recreada tras su vinificado por el enólogo Alejandro Vigil, de un modo goloso, sabroso y muy comercial.
Desde que en el año 1902 Nicolás Catena plantara el primer viñedo de Malbec, ha llovido mucho, y sin embargo esta casta varietal viene asociada a esta familia mendocina con el simple hecho de mencionarla.
Elaborado con frutos procedentes de las parcelas, propiedad de la familia, Angélica, La Pirámide, Nicasia y Adrianna, con fermentación cuidada e individual de las uvas provenientes de cada finca, maceración y levaduras autóctonas, maloláctica y maduración durante dieciocho meses en barricas de madera de roble francés.
La diversidad de los suelos y la altura de los viñedos aportan al vino una buena dosis de personalidad, pincelando en copa parada una cromática apicotada intensa y oscura, con reflejos violáceos. La nariz se muestra intensa en cuanto a recuerdos frutales, deslizando en segunda instancia sensaciones de pétalos florales rojos y violetas, en su progresión de perfume asoman influencias de la madera en clave especiada y torrefacta.
Buen epílogo de fragancia que acredita algunos detalles minerales, no demasiado intensos en esta añada. La boca es sustanciosa, cordial en cuanto a puntos golosos en el arranque, amable en el avance, mostrando unos taninos dulces y pulidos, apuntando el término ducha de fruta y esbozando una buena seña de persistencia. La retronasal se exhibe con algo más de complejidad que la demostrada en su proximidad nasal, habla de moras y frambuesas, vainilla y pimienta negra, regaliz y notas de flores rojas y violetas, algunas hierbas aromáticas, sotobosque, guiños de granos de café tostados y un punto final que estira sus expresividad y que dibuja una memoria de terrosidad y sapidez.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Rudeles Tierras El Guijarral Finca La Nación Old Vines 2008.


Rudeles Tierras El Guijarral Finca La Nación Old Vines 2008.

Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

Tercera de las referencias enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega soriana, acogida a la denominación de origen Ribera del Duero, al objeto de mi cata, análisis personal y posterior divulgación en este blog. Ante todo debo manifestar que Rudeles Tierras El Guijarral me ha sorprendido más que gratamente con unos vinos equilibrados, con muy buena condición de estructura y dotados de una franqueza varietal, a la par que de una sincera complejidad. Valdebonita Albillo 2015 Rudeles Tierras El Guijarral 23 en su edición de añada 2014 completan, junto al vino tinto que ocupa hoy el protagonismo de este espacio de divulgación de la cultura del vino, la galería de referencias de esta bodega lozalizada en el término municipal de Peñalba de San Esteban que han sido comentadas en El Alma del Vino.
Elaborado con una base varietal mayoritaria de la casta tempranillo, con un menor aporte complementario de uvas de garnacha, la fruta se vendimia en viñas viejas, asentadas en una ladera denominada Las Comarcas, enclavada entre los municipios de Atauta Peñalba de San Esteban. Las fincas de menor extensión a una hectárea que ocupan esa ladera son las que aportan la fruta con la que ve la luz este Finca La Nación.
Vinificado tradicional, con un proceso de maduración que se prolonga durante catorce meses y que se lleva a buen término en barricas de madera de roble francés.
En copa parada afirma un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos grana, deslizando en su cercanía aromática nostalgias de fruta negra y roja madura, con puntos de confitura, alzando en segunda instancia recuerdos especiados y tostados suaves, hay motivos de frutos secos, balsámicos y cacao. Buena longitud en la complejidad del perfume.
Boca que apunta un arranque pleno, sabroso, con la fruta bien aclimatada a las influencias de la madera de roble francés, traza de acidez bien delineada, tiene un componente de fina licorosidad, taninos maduros y pulidos, alcance del paladar en el que la fruta deja su sello imperioso, siempre por delante de la madera que le sirvió durante la crianza. Estupenda persistencia, con la retronasal que abunda en evocaciones de moras y cerezas, ciruelas rojas y negras, vainilla y almendra tostada, regaliz y en el punto final memorias de cacao.
Hay un guiño láctico muy fino que tanto en esta fase de la cata, como en la previa aromática, se deja ver, aunque sin resultar muy marcada.
Su expresión se mantiene firme una vez terminada la copa. Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Domaine La Combe Aux Rêves Grégoire Perron Vigneron Les Picolettes Pet´Nat Rosé 2014.


Domaine La Combe Aux Rêves Grégoire Perron Vigneron Les Picolettes Pet´Nat Rosé 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 15,50 (20).

Un pet´nat no es otra cosa que un pétillant naturel, un vino embotellado antes de finalizar la fermentación primaria, sin añadido de levaduras secundarias ó azúcares. Alternancia con el método champenoise, con el vino acabado y sometido a un fermentado secundario en botella, con añadido de levaduras y azúcares. De modo habitual el cierre de la botella se realiza con un tapón de corona, mismo estilo que las cervezas. El enólogo francés Grégoire Perron, con origen en el Jura, me sorprende con este rosé en donde el despliegue de burbujas resulta casi circunstancial, bien integradas, basadas en una conjunción varietal de las castas gamay, poulsard y chardonnay, frutas procedentes de cepas que acreditan una edad media de treinta y cinco años, asentadas en laderas orientadas al este y localizadas a una altitud de trescientos cincuenta metros. Los suelos presentan una composición arcillosa sobre piedra caliza y roca madre del Jurásico tardío Kimmeridgian.
Tras una vendimia manual, con un rendimiento de sesenta hectolitros por hectárea, y con la fruta ya en bodega se lleva a cabo un prensado directo, dejando que las levaduras indígenas inicien su influencia, embotellado sin filtrar con sus azúcares residuales, permaneciendo doce meses sobre sus lías antes de salir al mercado. No se lleva a cabo ningún dégorgé.
Un vino rosado natural que en copa parada y tras el primer servicio anuncia un cromatismo rosa grosella de notable y marcada intensidad, con reflejos anaranjados y piel de cebolla, cobrizos. Deja en la vía aromática nostalgias de fresas de mata y cerezas, fruto de la granada, segunda instancia de pétalos florales, matices lejanos de hierbas aromáticas, suaves balsámicos y antes todo un final en donde la mineralidad escenifica una sugerente memoria de pedernal y terroir.
Boca golosa, mucha fruta en el arranque, las burbujas bien integradas, se despliega con solvencia y prolongada expresión. Frescura y acidez en buena medida, y de nuevo esa rica nota de caja de colección de minerales que acompaña a la fruta y a certeras nostalgias florales y herbales, menos marcadas. Final de la expresión retronasal que se muestra prolongado y equilibrado.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.
Una magnífica muestra de vino natural.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Josep Grau Closa Viticultor L´Efecte Volador Añada 2015.


Josep Grau Closa Viticultor L´Efecte Volador Añada 2015.

Puntos El Alma del Vino ... 15 (20).

Si la vida te frena, párate a escuchar, con esta frase encabeza el viticultor catalán Josep Grau su presentación. ¿Y qué quieren?, personalmente me encanta la reflexión. En el fondo L´Efecte Volador en su edición de añada 2015 es un vino para catar, pero también lo es para ser escuchado, porque él mismo te lo pide desde el interior de la copa. No en vano el propioGrau considera al vino en general como un alimento druídico, sin mayores pretensiones que encauzarlo en una conexión del ser humano con la tierra de cultivo. Elaborado con uvas de las castas syrah, garnacha y cariñena, fruta vendimiada en parcelas situadas en el término municipal de Marçá, en cepas que acreditan una edad media de treinta años y que están asentadas en suelos de composición arcillosa y granítica, estamos delante de un vino que surge tras un proceso de fermentación alcohólica espontánea, motivada en base a levaduras indígenas, llevada a buen término en depósitos de cemento de diecisiete mil setecientos litros. La maduración tiene lugar de modo paritario en barricas de madera de roble francés durante cuatro meses, dejando que la otra mitad lleve su crianza en los ya mencionados depósitos de cemento.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado ligero, con reflejos violáceos e incipientes purpúreos, tras el descorche inicial y con el primer servicio en copa surgen notas oclusivas que poco a poco van cediendo certero paso a nostalgias de frutas negras y rojas en sazón, abre después balsámicos esmerados y un punto que recrea ahumados y tostados suaves, con final de mina de lapicero. Muy buena complejidad y tras la aireación, fruta muy limpia, siempre en primer término.
La importancia de saber beber un vino, paso a paso, tras el descorche, escuchando todo lo que nos quiere decir. Calma, paciencia, generosidad.
Boca golosa y muy fresca, con muy sabroso avance y media alta nota de acidez, ligero en las formas e intenso en el fondo. Me encanta su jugosa simpleza, con unos taninos frescos y finos, dejando una buena seña de persistencia y una sugerente astringencia que aporta profundidad al conjunto y que considero bien integrada. La retronasal afirma las evocaciones de fresas, cerezas, frambuesas y arándanos, con guiños ahumados y tostados, acabando en una memoria de grafito, que asocio a mineralidad.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Doña Paula Estate Malbec 2013.


Doña Paula Estate Malbec 2013.

Puntos El Alma del Vino... 18 (20).

Vuelvo a agradecer a los responsables de esta bodega mendocina su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Hace pocas fechas traje al blog mis impresiones personales sobre el vino rosado Los Cardos, que en su edición de añada 2014, cumplía con el perfil monovarietal de garnacha.
Hoy le toca el turno a este vino tinto de malbec, elaborado con frutos procedentes de las parcelas Finca Alluvia de Gualtallary en Tupungato, y Finca Los Indios de Altamira en San Carlos, ambas en el valle de Uco.
Doce meses de maduración en barricas de madera de roble, bajo la responsabilidad enológica de Marcos Fernández, para un vino elegante e intenso, pleno en su condición y estructura, en donde la malbec expresa con claridad notas varietales y de terroir, cumpliendo con un carácter de vino de finca, amplia personalidad, pincelando en copa parada una cromática apicotada intensa y oscura, con reflejos violáceos. La nariz habla de fruta roja madura y algún ligero atisbo de drupas negras, ligero tono de sazonado y especiado, con amplias señas balsámicas centrales y un fondo de fragancia que aventura detalles de mineralidad. Muy sugerente en su compleja capacidad de perfume, deslizando durante su arranque en boca sensaciones de buena amplitud y componente frutal, calidad de la fruta, media alta seña de acidez, frescura prolongada, el paladar abre sus puertas a la fruta que se extiende poblando los tonos descriptores con una amplia huella, goloso y pulposo. Hay ducha de fruta, con magnífica nota de persistencia y una retronasal que marca evocaciones de cerezas, frambuesas y arándanos, fina punta láctica y cremosa, algunos tonos de vainilla, estos muy leves, dejando mayor protagonismo a recuerdos balsámicos de regaliz y un final que expresa notas de mineralidad, con guiños salinos y terrosos. Sapidez final que prolonga sus sensaciones y que lo acredita como un vino de malbec que merece la calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.