sábado, 23 de diciembre de 2017

Ostatu Editora de Vinos Gran Reserva 2011.


Puntos El Alma del Vino ... 17'50+(20).

Elaborado con una base varietal mayoritaria de uvas de la casta tempranillo y un aporte complementario de graciano, en torno al quince por ciento, la fruta que da vida a este Gran Reserva de Rioja, que la familia Sáenz de Samaniego defiende en el mercado, se cosecha en la finca El Rincón, propiedad del dominio y que se localiza dentro de los lindes del municipio de Samaniego, a seiscientos metros de altitud sobre el nivel del mar, con terrenos de componente arcilloso y subsuelo de roca blanca. Viñas dispuestas en ligera pendiente, que gozan de una exposición cardinal al sol matinal. Vendimia manual con selección de la fruta a pie de campo, despalillado y maceración en frío antes de iniciar la fermentación alcohólica, que se lleva a buen término en depósitos de acero inoxidable de poca capacidad, proceso este que se prolonga durante poco más de veinte días, guardando control de temperatura. Remontados y bazuqueos, con posterior maloláctica en barricas nuevas de madera de roble francés. Madura durante poco más de veinticuatro meses en proporciones paritarias de madera nueva y de uno y dos años de roble francés, con un aporte adicional de cinco meses más en tinas de madera.
Producción limitada a cuatro mil doscientas botellas.
Descorche y servicio, amanece con un perímetro olfativo que deja adivinar su franca condición de Gran Reserva, la madera y la fruta disputando su protagonismo. Color apicotado de notable intensidad, buena gama de reflejos grana, con insinuaciones de mayor proyección futura. Perfume que desliza evocaciones de fruta roja confitada, arma recuerdos de cerezas licorosas, confituras, maderas nobles y lácticos, frente balsámico y guiños de almendra tostada. Finaliza con algunos tonos que intencionan torrefactos y un punto de terrosidad.
La fruta prevalece sobre las influencias del roble francés.
Arranca en boca con buen tono de fruta, la traza de acidez aporta una condición muy sabrosa, educada y elegante. El paladar se deja querer, el vino lo riega y tapiza. Taninos finos y maduros. Buena persistencia y condición. Retronasal que habla de ciruelas rojas y cerezas, reclamo más ligero de guindas, testigos de frutos secos y ebanistería, trazas cremosa y regaliz, sugiere en el epílogo granos de café y un gesto que adorna una evocación de mineralidad.
Buen alcance final.
Larga vida por delante, su presente es magnífico.
Lo califico como muy recomendable.
Ganará más enteros con algún tiempo de guarda responsable en botella, pero ya apunta algo más que simples maneras.


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