martes, 28 de noviembre de 2017

Bodegas Bagordi Gran Reserva Ecológico 2008.


Bodegas Bagordi Gran Reserva Ecológico 2008.

Puntos El Alma del Vino ... 15,50 +(20).

Un vino tinto gran reserva ecológico en edición de añada 2008 perteneciente a la colección de vinos que la familia Cárcar defiende en el mercado. Una familia de amplia tradición viticultora que desde 1995 elabora con bandera propia, mismo año en el que inició su conversión a métodos ecológicos de cultivo en viñedo.
Fruto de aquel proyecto, nos llega hoy este gran reserva de Rioja, elaborado con fruta de la casta tempranillo, cultivada con ese perfil de agricultura, midiendo siempre los cánones correctos de respeto al entorno y a esa naturaleza, a veces igual de incomprendida que de agradecida.
Los grandes reservas de la denominación de origen Rioja, esos grandes olvidados, siempre sujetos a debates, a modas de origen allende de los mares, que siempre es bueno recuperar, desafiando al tiempo e incentivando en alguna medida su contemporánea elaboración con visión de futuro.
Una añada 2008 que juzgo como realidad de presente y valor de futuro, saltándome aquella malintencionada versión que alguna cabeza de corto recorrido lanzó en cierta ocasión en la que afirmaba sin rubor que en Rioja no se saben envejecer los vinos. Soy de la opinión contraria, sobra decirlo. Mi experiencia en este mundo del vino me ha hecho comprobar en numerosas ocasiones que envejecer los vinos no es, desde luego, ningún misterio para la denominación de los Siete Valles, cuestión diferente es que hay bodegas y elaboradores con más amplia tradición y recorrido en este
lance y otros con menor trayectoria.
El gran reserva 2008 de Bagordi en clave de cultivo ecológico de la tempranillo, es un vino apacible, muy varietal, que manifiesta con orgullo una vibrante personalidad, equilibrado ya, con a mi juicio un más que correcto potencial de guarda y positiva evolución.
Veinticuatro meses de barrica de madera de roble francés, y un tiempo adicional de afinado en botella de treinta y seis meses, antes de su salida al mercado.
Copa parada que ofrenda un cromatismo apicotado de buena intensidad, limpieza y estética de buena concentración, reflejos púrpura, con recuerdos en nariz que dejan señas de fruta roja en sazón, especiados dulces, con notas tostadas que se acompañan de nostalgias de frutos secos, matices de cacao y lácticos comedidos. Hay un fondo balsámico determinante que acompaña a la fruta, esta licorosa y sabrosa en la expresión equilibrada del perfume.
Boca golosa, con la viva acidez bien delineada, la fruta se expresa con músculo en el avance, tiene nervio y sin duda, se trata de un vino que irá progresando hasta mayores cotas de hidalguía riojana, mediando una guarda responsable en botella. Taninos golosos y ligeramente marcados, sustancioso con una franca y sabrosa persistencia. La retronasal abunda en recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, vainilla y lácticos menores, tostadas almendras, balsámicos y final de cacao y sapidez.
Una gran añada que califico como muy recomendable, con posibilidad de mayores cotas en un futuro, siempre y cuando se logre dejar una botella a buen recaudo, pensando en comprobar cómo la familia Cárcar sabe envejecer sus vinos con orgullo y distinción. Para mí, tras catar esta referencia y siempre usando mi perspectiva de catador, no hay ni un solo atisbo de duda al respecto. Vive y vivirá.

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