martes, 12 de septiembre de 2017

Viñedos de San Martín Las Moradas de San Martín Initio Garnacha 2009.





Viñedos de San Martín Las Moradas de San Martín Initio Garnacha 2009.

Puntos El Alma del Vino ... 19 (20).

Bodega fundada en el año 1999, vertiente madrileña de la Sierra de Gredos, con localización en Pago de los Castillejos, confluencia geográfica entre el norte de Toledo y el sur de Avila, paraje de inmenso valor medioambiental que goza de la presencia de una gran variedad de flora y fauna, siendo además zona especial de protección de aves. Isabel Galindo es la principal protagonista de un proyecto basado en la recuperación de viñas centenarias de garnacha, y en su condición de vitivinicultora y enóloga lleva el mando, mimando el trabajo de campo, cuidando el entorno y las propias cepas que se asientan en terreno de composición basada en gravas graníticas. Para Isabel lo principal es que la garnacha se exprese desnuda, natural dentro de lo posible, y para ello defiende un minimalismo práctico, evitando que la madera exceda su influencia sobre la fruta.
Poco más de veinte hectáreas que se localizan a una altitud media de novecientos metros sobre el nivel del mar y que se nutren por una influencia climatológica mediterránea continental. Vendimia manual, con cuidada selección parcelaria del fruto, entrando en bodega con introducción en depósitos donde realiza un maceración pre fermentativa en frío, prolongada durante una semana. A continuación se inicia la fermentación alcohólica, usando levaduras indígenas y extendiéndose por un tiempo de tres semanas. Maloláctica que precede al comienzo de la maduración, que tiene lugar en barricas de madera de roble francés y que llega a buen término tras catorce meses. Embotellado sin filtrados ni clarificados. En copa parada exhibe un cromatismo apicotado limpio y brillante, con reflejos grana, deslizando en la proximidad aromática nostalgias de fruta roja en sazón, con algunas brisas de confitura, sensaciones balsámicas y silvestres se unen en segunda instancia, abriendo a continuación un recuerdo de frutos secos tostados y un apéndice de mineralidad que evoca pedernal y que pronuncia la personalidad expresiva de la fragancia. Me ha llamado mucho la atención la amplitud aromática en lo que respecta a los retornos de fruta y a ese punto de hierbas aromáticas y matorral, grata complejidad. Incluso elegante, diría yo.
La boca comienza con plenitud, firme, la fruta expresiva y afinada, buen despliegue de acidez, prolongación y longitud, amplio, con estructura, detalle y concentración, muy agradable en el paso y en la llegada al paladar. Taninos golosos y maduros, magnífica seña de persistencia. La retronasal evoca ciruelas rojas, cerezas y guindas suavemente licorosas, algunas mermeladas, piel de naranja escarchada, regaliz y bombón inglés, continuación de almendra tostada y en el final un guiño de mineralidad que prolonga su capacidad expresiva. Puedo afirmar sin rubor, que es uno de esos vinos que incentiva la sensibilidad de quien lo cata y disfruta. Desde luego se nota que ha nacido para ser disfrutado en toda la amplitud del término. Magnífico de principio a fin.

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