viernes, 1 de septiembre de 2017

Nueva etapa.



Las vacaciones y el regreso de las mismas sirven, a veces, para dar nuevos aires a los proyectos personales, fruto de un periodo ocioso de introspección. Dijo alguien alguna vez que viajar es junto a la lectura el mejor ejercicio de aprendizaje que un ser humano puede tener, pues contemplar lo que tus semejantes de otras culturas viven en su rutina, sirve de efectiva espoleta para agrandar el personal punto de vista sobre la vida y por ende también acerca de todo aquello que te interesa, en mi caso y como muchos de mis lectores habituales conocen de sobra, la cultura vitivinícola y gastronómica. Llevo algo más de un año dando puntuación personal a todos los vinos que cato y las he ido guardando sin publicarlas. Un sistema propio de puntuación que toma como referencia los 20 puntos como máxima valoración y que se basa principalmente en nariz (5) y boca (5) dando una puntuación maxima de 3 puntos por color y una de percepción personal (7).
Le he dado muchas vueltas y he creido oportuno que a partir de ahora solo serán publicados en este blog los vinos que superen los 15 puntos.
Seguiré defendiendo la divulgación por encima de cualquier otra causa y no obstante lo explicado hasta ahora, sí publicaré artículos sobre bodegas y vino en general, con independencia de las valoraciones. Así mismo abro mi blog a algunas entradas que referencien temas gastronómicos en general, más allá del vino y buscando seguir aprendiendo y compartiendo mis experiencias.
El cambio anunciado y este periodo de descanso confió en que servirán para mejorar, evolucionar y seguir contando con todos mis fieles lectores, que en datos del mes de Junio de 2017 eran más de cien mil al mes, con especial incidencia de origen en España, Estados Unidos, Chile, Alemania, Rusia, Francia, Italia, Méjico y Eslovaquia.
Como siempre cada botella un mundo, cada descorche una nueva lección.
Esas son mis premisas, siempre lo fueron, aunque tras nueve años catando una media de más de dos mil vinos durante trescientos sesenta y cinco días, he creido oportuno centrar de algún modo esta labor con la que tanto disfruto y que tanto me ha ayudado en algunos de los más duros momentos, de esos que la vida te deja caer sin siquiera buscarlo.
Gracias a todos y nos seguimos viendo y hablando.
A poder ser sentados delante de una mesa con una botella y tantas copas como sea menester.
In Vino Veritas.

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