martes, 11 de julio de 2017

Bernard Magrez Alegria de Herencia del Padrí 2010.



Bernard Magrez también conocido como L´homme aux 40 châteaux, es un enólogo bordelés autodidacta, reconocido de modo internacional por su buque insignia, Château Pape Clément y relacionado directamente desde el año 1990 con Michel Rolland, con quien trabaja en varios proyectos. Junto a su pasión por la cultura vitivinícola, Magrez dirige el una fundación cultural que lleva su nombre y que se dedica al mecenazgo artístico. Fuera de Burdeos, este apasionado hombre de vino administra en propiedad varios dominios vitivinícolas, destacando en España y más concretamente en la zona del Priorat, la bodega que hoy traigo al blog mediante su principal referente, el Alegría de Herencia del Padrí, que recientemente he catado y degustado en su edición de añada 2010. Auspiciado bajo la colaboración mediática del actor Gérard Dépardieu y elaborado con fruta procedente de una parcelaria con viñas que acreditan una edad media que oscila entre los veinte y los cuarenta años, refleja una conjunción varietal de las castas carignan, merlot, garnacha, syrah y cabernet sauvignon. Las cepas se asientan en suelos dispuestos en terrazas que acreditan composición de esquistos y el corresponsal enólogo de Magrez en las tierras catalanas del Priorat es Jean Marc Raynal. Tras la cosecha manual y el traslado de la fruta a bodega se procede con una mesa de selección y un despalillado mecánico, siguiendo con la fermentación alcohólica independiente en función de cada variedad que tiene lugar en tinas de madera de cuarenta hectolitros y medios barriles, mediando pigeages diarios y un macerado que se extiende durante un tiempo de entre quince y veinte jornadas. Traslado a barricas de madera de roble francés de un vino en donde realiza la maloláctica y posteriormente la maduración, esta bajo los criterios profesionales correspondientes.
Tras el descorche breve aireación y la fruta comienza a mostrar sus credenciales. Pincela en copa parada un cromatismo picota de notable intensidad, reflejos púrpura y grana, nariz que descubre nostalgias de fruta roja y negra en sazón, algunos despliegues florales menores, con fondo balsámico y sensaciones finales silvestres y especiadas. Buen equilibrio, mantenido y con poco esfuerzo necesario de cara a que las influencias de la fruta se exhiban con brillo aromático. Diría que en la fragancia, además de los destellos de la fruta, surge una personalidad silvestre bien matizada, esta siempre en segundo plano. Boca golosa, plena en su concentración, tiene buena traza de acidez, hay una sabrosa frescura que levanta la cabeza por encima de algunas señas cálidas. Fruta licorosa y confitada, prolongado y con estructura. Taninos golosos y maduros, con la persistencia representada en modo correcto y la vía retronasal que habla de evocaciones a cerezas, ciruelas rojas y arándanos, hierbas silvestres, vainilla y pimienta negra, matorral y regaliz, terminando aquí con retazos tostados y una buena firma de sapidez. No es un vino en cuya añada perciba mineralidad, pese a tener origen en el Priorat. Sutil e intenso en cuanto a la condición de la fruta que le da vida.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

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