sábado, 31 de marzo de 2012

Château Haut-Bages Libéral 2005.


El nombre Bages hace mención a la familia que era propietaria en el siglo dieciséis de la meseta localizada entre  Pauillac y Saint Julien Beychevelle. El calificativo Haut revela que el dominio se encuentra en la parte superior de esa meseta. Y Libéral viene al caso por la familia que fundó el château. Descompuesto el origen de Haut-Bages Libéral, es también aceptable saber que el prinicipio de esta bodega data del siglo dieciocho, aunque tuvo una época posterior durante la que estuvo abandonada a su suerte por culpa de las guerras y la enfermedad del viñedo. En 1960 la Societé Civile Charreules adquiere el dominio, siempre en el marco de la influencia de la familia Cruse, también propietarios de Pontet-Canet. Se adecento el viñedo y las instalaciones, aunque la citada familia se vió envuelta en un escándalo allá por 1970 y se vió obligada a vender Pontet-Canet, para doce años después hacer lo propio con Haut-Bages Liberal. Y fue el grupo Taillan quién se hizo cargo de la propiedad, con Jacques Merlaut como capitán de fragata. El grupo, que ya era propietario de algún dominio más, fue adquiriendo otros como Gruaud Larose, Citran y La Gurgue, estando hoy en día al frente del negocio la nieta de Merlaut, Claire Villars.
El viñedo más grande de los tres que posee Haut-Bages Liberal está localizado frente a las viñas de Château  Latour, y tiene una antiguedad de treinta y cinco años. Domina la cabernet sauvignon, dejando menor espacio para la merlot y una testimonial presencia de petit verdot. Alain Sutre ejerce las labores enológicas de Haut-Bages Liberal, con vendimias manuales y fermentación en acero inoxidable con control de temperatura. Sus crianzas suelen rondar los dieciseis meses con una proporción de roble francés nuevo del cuarenta por ciento.
La percepción cromática del vino me llevó a una gama apicotada oscura con reflejos rubídeos, mostrando una nariz en la que reina la fruta roja madura, con ciruelas y frambuesas, notas florales más débiles que se escapan y que recuerdan a lavanda, mostrando un final de suave tostado. La boca se muestra madura, bastante calida, buen nivel de acidez y una fina tanicidad, llevada con mucho estilo. Franca persistencia y notable longitud, con una retronasal que habla de fruta roja madura, con un lance floral muy sutil.
Un vino cómodo, de cierta complejidad, con apreciable estructura y agradable en el paladar.
Muy recomendable.

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