sábado, 23 de septiembre de 2017

Denis Dubourdieu Château Reynon Blanc 2015.



Denis Dubourdieu Château Reynon Blanc 2015.

Puntos El Alma del Vino ... 16,50+ (20).

Gracias a Luis Valentín y Carmen Enciso, el pasado viernes un grupo de afortunados pudimos catar y degustar vinos como el que protagoniza la entrada de hoy en este blog. Vinos de Burdeos, que junto a la añada 2009 de Valenciso Tinto Reserva, formaron una bonita plancha de cata para los presentes en uno de los salones del Hotel Husa Gran Vía de la ciudad de Logroño.
En este vino blanco seco, monovarietal de la casta sauvignon blanc, había un espacio para el entrañable recuerdo del gran Denis Dubourdieu, maestro de enólogos, hombre al que Luis Valentín rindió cumplido homenaje tras su fallecimiento durante este pasado verano.
De las ocho hectáreas y media de viñas de sauvignon blanc que la familia Dubourdieu posee en su dominio de Béguey, fruto del legado del suegro de Denis, Jacques David, padre de su esposa Florence; surge la fruta con la que se elabora este vino blanco seco, cuya principal virtud en mi opinión es, junto a una buena intensidad aromática de franca seña varietal, el alcance final que expresa. A los vinos blancos de sauvignon blanc, que uno suele catar, les pasa algo similar a los blancos españoles de verdejo. Pueden resultar pesados, apelmazados, y hasta armados de un déficit claro de equilibrio aromático. Nada de eso hay en este Château Reynon 2015, que plantea un cromatismo amarillo brillante y límpido con algunos reflejos acerados y verdosos ligeros, asomando en la proximidad aromática recuerdos herbales y florales que se alzan al inicio sobre una seña de cítricos y un guiño suave de piña. Proclama en segunda instancia evocaciones especiadas, también en clave varietal, pimienta verde, con algunos balsámicos anisados y un perímetro en donde la fruta y la flor de saúco, redondean la fragancia.
Equilibrada y sincera complejidad aromática.
Boca jugosa en el arranque, buena y larga traza de acidez, certera y fina untuosidad, afirma una buena persistencia, con un alcance en plenitud en el final de su cata. La retronasal insiste en los descriptores declarados en la vía olfativa, hay recuerdos de limón, piña y flores blancas y amarillas, buenos retornos centrales herbales y balsámicos. Y en el final, una estupenda llegada.
En su proceso de vinificado se contemplan una maceración pelicular, fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable y una crianza sobre lías que se lleva a buen término durante un periodo de entre cinco y siete meses, y que tiene lugar en proporción paritaria, en depósitos de acero inoxidable y de madera de roble francés.
Las lías dejan su influencia durante el avance del vino en boca, aunque son la sabrosa acidez y el conjunto descriptor de hierba fresca, fruta y flores quienes magnifican su expresión.

Château de Beaucastel Coudoulet de Beaucastel 2009.


Château de Beaucastel Coudoulet de Beaucastel 2009.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50+ (20).

Vinos como el presente logran emocionar a quien los cata y degusta. Tuve la fortuna de compartir este vino blanco de la apelación francesa Côtes du Rhône con el resto de mi familia durante la pasada Navidad y debo decir que la unanimidad presidió el análisis simple sobre el mismo, que hicieron todos los presentes. C´est magnifique, este hijo de la violencia del Rhône, identificando con tal término el origen de las características del terroir sobre el que las viñas de Beaucastel cumplen su ciclo vegetativo, añada tras añada. El legendario histórico curso del Ródano, torrencial en el pasado, arrancó rocas de la cordillera de los Alpes y las distribuyó de modo aleatorio por el camino, basando en el presente el terreno del viñedo propiedad de este dominio vitivinícola francés, con capa principal de arenisca del periodo Mioceno y cubierta de aluvión alpino. De esa bendita violencia torrencial queda el legado de las galets, redondas piedras, cantos rodados que aportan buena porción de personalidad a esta zona vitícola y a sus frutos. No en vano estas piedras sirven más allá de complejidades expresivas minerales, en el servicio concreto de conservar el calor del día e irradiarlo a las viñas durante la noche. Además la brisa del viento Mistral, procedente del noroeste y a veces del norte, contribuye en gran medida en enaltecer los agentes externos que hacen de las plantas y frutos de Beaucastel, valores de indudable prestigio.
Cien hectáreas de cultivo que aportan trece varietales diferentes, incluyendo las que dan vida a este Coudoulet 2009, Bourboulenc, Marsanne, Viognier, todas ellas en condición igualitaria al treinta por ciento, y Clairette, en el diez porcentual restante. Vendimia manual y traslado a bodega, donde tras una selección de fruta, se procede con un prensado neumático y un clarificado del mosto resultante, procediendo con el inicio del fermentado alcohólico que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable y barricas de madera de roble. Durante ocho meses permanece en contacto con las lías, llevando a cabo battonage regulares y madurando para gozo y disfrute de todos nosotros, enópatas confesos.
Tras el descorche y primer servicio en copa, plantea una cromática amarillo pajizo brillante, reflejos dorados aún algo tímidos, abriendo la proximidad aromática con nostalgias plenas de fruta cítrica, guiño confitado, con evocaciones de nísperos y carne de membrillo y ciruela claudia, pera roja ligera, ensartando a continuación en el cuello del catador un ramillete de flores blancas y amarillas, muecas silvestres suaves, afianzando en el centro del perfume esencias de mantequilla francesa, infusiones de té y de nuevo los puntos golosos. Equilibrado y con una buena dotación de complejidad expresiva. Cuando tras unos minutos regreso a la copa percibo detalles tostados, aunque más lejanos que el resto de descriptores, recuerdos de jengibre y algunos frutos secos.
La cata de este vino es algorítmica, expresiones bien definidas y ordenadas, mantenidas y finitas, que facultan el análisis personal del degustador mediando pasos sucesivos, sin generar duda alguna.
La entrada en boca es gustosa, con paso graso y untuoso, notas de melosidad, finura en el avance, no es un vino blanco tánico, tiene una estupenda estructura, volumen y frescura, todo ello sin obviar la acidez que sin resultar destacable en exceso si plantea longitud. El paladar recibe la fruta con amabilidad e intensidad, sabroso, persistente en buena medida. La retro nasal apunta limón y naranja, gesto de confituras, ciruelas claudia en sazón, insinuación de membrillo y melocotón de viña, bouquet  nupcial, rosas blancas y amarillas, camomila muy suave, jazmín y brezo, con un eje de jengibre y té, almendra tostada y ese punto cremoso, ya mencionado en la fase aromática que redondea el conjunto. Suaves anisados y en el epílogo una sugerente nota de fina salinidad que da proyección a la cata y que pone un broche dorado a la exhibición.
Progresará adecuadamente y ganará aún más enteros.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Domaine Joseph Mellot Le Troncsec 2014.



Domaine Joseph Mellot Le Troncsec 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 18'50 (20)

En esta ocasión traigo al blog este Pouilly-Fumé, vino blanco seco monovarietal de la casta sauvignon blanc, que está elaborado con frutos procedentes de una extensión de nueve hectáreas y media que se asienta en suelos de marga caliza molida, pedregosos en superficie y arcilla en las capas inferiores, localizada en el término municipal de Saint Laurent l´Abbaye.
En su vinificado hay espacio inicial para un despalillado, con prensado neumático directo a baja presión, desfangado estático en frío y fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable manteniendo una temperatura baja y controlada.
En copa parada esgrime un cromatismo amarillo pálido con reflejos dorados y buena estampa brillante, deslizando en su cercanía aromática recuerdos cítricos y tropicales, evocaciones de color naranja, con memorias que expresan melocotón de viña, mango, piel de naranja, algunos pétalos florales de segunda instancia, con tonos que traen estampas de ortiga blanca y jazmín, finalizando en sentidos balsámicos ligeros y un agradable perfume de mineralidad.
Boca gustosa, que arranca firme, desplegando una traza de acidez mantenida, hay buenas rachas de frescura, el vino avanza con amabilidad y complejidad, tiene media alta untuosidad y un sentido directo en cuanto a condición envolvente. Buena seña de persistencia, dejando en la fase retronasal acreditaciones que evocan similares recuerdos frutales, un suave punto floral y balsámico que se junta con un epílogo en donde destacan guiños de roca húmeda y granito.
Un Pouilly-Fumé que merece algún tiempo más de guarda responsable en botella, para alcanzar mayores cotas de gloria vinícola, si bien su presente ya identifica la sonora condición de un gran vino. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Bodegas Valdemar Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos Maturana 2012.



Bodegas Valdemar Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos Maturana 2012.

Puntos El Alma del Vino ... 17,50 (20).

De una parcela bajo las influencias de la Sierra Cantabria, dividida en tres terrazas, surge este Inspiración Valdemar que homenajea en buen grado a una de las varietales de la denominación de origen Rioja más desconocidas y sin embargo con mayor carácter de cuantas forman la galería de vitis vinifera con tradición dentro de la historia de los campos y vinos de esa denominación. Arrasada por la filoxera, son aún contados los ejemplos de bodegas y elaboradores que se atreven a dar el paso de apostar por referencias monovarietales de maturana,  y en esta bodega ubicada en la localidad alavesa de Oyón no tienen dudas al respecto, gracias en gran medida a una parcelaria como Balcón de Pilatos, rincón de gran belleza natural en el que la calidad de la fruta sólo es comparable con la plasticidad estética del entorno que se sitúa a una altitud media de quinientos metros sobre el nivel del mar. La edición de vendimia 2012 de este vino tiene una novedad respecto a las anteriores, y es que se cambió el perfil de madera utilizada en su proceso de maduración, utilizando al efecto roble americano con tres años de curación y grano muy fino, dejando a un lado el roble francés usado con anterioridad. Esta circunstancia logra dinamizar la expresión de la varietal, logrando un resultado más cómodo y sobre todo en el que la fruta tiene mayor presencia y carácter.
Mediando vendimia manual y proceso tradicional de vinificado, el tiempo de crianza es de dieciséis meses en las ya mencionadas barricas de madera nueva de roble americano, deleitando la visión del catador tras el descorche y primer servicio en copa, con una cromática picota oscura e intensa, reflejos purpúreos. Nariz que deslumbra por su traza de fruta roja y negra en sazón, guiños de pimienta en segunda instancia, con algunas señas aromáticas tostadas menores, vainilla, balsámicos y en el fondo un punto de cacao afectivo y que redondea el conjunto de la fragancia. En una segunda cercanía apunto en mi agenda, sensaciones florales y silvestres, siempre por detrás de los testigos que acreditan la presencia de una fruta con personalidad propia. Mueca de pastelería muy refinada. Largo y con extraordinario potencial. La entrada en boca apunta en dirección a fruta golosa y tímidamente licorosa, buen despliegue de acidez, viveza y concentración, decreta una extracción digna de elogio, con los taninos jugosos y afinados y una estupenda condición en cuanto a persistencia.
Retronasal que habla de ciruelas rojas y negras, cerezas y flores rojas y violetas en la continuidad, punteando encima de las evocaciones a regaliz y especiados, y dejando en el epílogo un portentoso y muy sugerente crédito de cacao. Abraza el paladar, se recrea con él, retozando y llenando las paredes de la boca de memorias a fruta. Sigue con un guiño pastelero delicado y elegante que acompaña a la maturana sin nublara en absoluto.



Alfredo Maestro Tejero Viticultor 46 Cepas Merlot 2014.



Alfredo Maestro Tejero Viticultor 46 Cepas Merlot 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

De vez en cuando conviene bucear en los vinos de Alfredo Maestro Tejero, sólo y no es poco, para comprobar de propia mano como quedan proyectos cercanos al paladar, vinos elaborados con la justa medida entre identidad y sinceridad, sin presencia de fuegos de artificio y endiosadas maneras carentes de rigor. Voy descubriendo sus vinos y percibo una linea simple, pero esbelta, amable, intensa en los fondos y sabrosa en las formas. Cuando este 46 Cepas surge en el interior de la copa, tras su puntual descorche, amanecen equilibrio, madurez y alcance, en un monovarietal de merlot, que hace gozar, disfrutar y percibir sensaciones placenteras. No hay tapas, tampoco envoltorios, y ni una sola astilla de madera, tan solo vendimia en una parcela localizada en el término municipal de Bocos de Duero, situado a una altitud de poco más de setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, y con asiento de las viñas en suelos de composición franco arenosa, con cantos rodados y poca retención hídrica. Despalillado y estrujado, con inicio del proceso de vinificado en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, usando levaduras autóctonas, remontado diario del mosto, finalizando con un macerado que se prolonga durante un tiempo de entre doce y quince días.
Desfangado, con maloláctica posterior, esta realizada en idénticos continentes de acero inoxidable, trasiegos y después de algunos meses de afinado se embotella.
El resultado ofrece en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos y púrpura, nariz que amanece con recuerdos de fruta roja y negra maduras, suave floralidad que abre paso a notas que evocan naturaleza silvestre, matorral, eje balsámico y un apunte que defino como olivas negras y resinas. Amable fragancia, siempre los descriptores frutales en primer término, aunque las flores y los herbales le siguen de cerca.
Boca sabrosa y afinada, buen equilibrio, traza amable de acidez, con un guiño de confitura, dulzura de caramelo, luces de envolvencia sutil y unos taninos amables y maduros. Persistencia varietal, con la retronasal hablando de moras y arándanos, ciruelas negras y rojas, flores violáceas, regaliz y olivas negras, mina de lapicero, epílogo en donde los testigos frutales y balsámicos danzan con orgullo y expresiva opulencia, esta llena de armonía.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Champagne Aurore Casanova Brut Rosé.



Champagne Aurore Casanova Brut Rosé.

Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

Aurore Casanova transmite en la distancia un aire ut pictura poesis, que en alguna medida guarda relación con su proyecto personal en este fascinante universo de las burbujas de la Champaña francesa. No en vano su alma de artista nos dirige a un pasado reciente cubierto por una carrera profesional destacada como bailarina de ballet, con su paso por las principales compañías de Burdeos, Roma y Copenhague, finalizando en el Zurich Ballet, siendo galardonada en el año 2006 con el premio de interpretación artística del reputado Conservatorio de París.
Sin embargo, llegó el día en el que Aurore dejó los pas de deux y los fouetté en tournant, para abrazar  las bulles en Epernay. Y es gracias a esa decisión personal por lo que en la reciente masterclass de Jordi Melendo con sede en la Residencia del Embajador de Francia en Madrid, un grupo de invitados privilegiados pudimos disfrutar de esta referencia de Aurore, un Brut Rosé fiel a los principios del assemblage, elaborado con una conjunción varietal de las castas chardonnay, poco más del cincuenta por ciento, pinot noir, treinta porcentual, y pinot meunier, dieciocho, con un catorce por ciento de los vinos tintos madurados en barricas de madera de roble francés. Base de la vendimia del año 2011, con vinos de reserva de cinco años, procediendo al dégorge con un periodo mínimo de seis meses previos a su salida al mercado. Tres años de guarda y afinado dan paso a un champaña que deja en copa parada una estampa rosa asalmonada y cobriza, con reflejos grosella, afirmando un regular despliegue de finas burbujas y recordando en su cercanía olfativa recuerdos de frutos rojos maduros tras un eje cítrico bien pincelado, hay espacio para notas evocadoras de pétalos florales rojos, junto con un guiño láctico y especiados menor y un recreo ligeramente balsámico.
La entrada en boca afianza la personalidad de ese suave aire procedente de la madera, alzando una seña golosa y cremosa, avanzando en buena condición de acidez y dejando huella de firme frescura. Hay cierto rigor envolvente, y en el paladar se muestra con franqueza, amplio y con ese tono de frutos rojos y cítricos que aporta una sabrosa personalidad. Tiene llegada y viveza, con buen equilibrio, y una retronasal que habla de cerezas y grosellas, brisa ligera de vainilla, toffee.
Hay un evocador motivo de nata y fresas muy insinuante que se une a pétalos de rosas rojas y un epílogo en el que un apéndice balsámico muy breve redondea la expresión y la prolonga.
Un Rosé emotivo, en el que la intensidad de la fruta combina con un magnífico equilibrio de la proporción del roble utilizado en su manufactura.
Adagio francés cargado de sinceridad y consistencia.


Champagne Copinet Marie Jardin Sauvage Brut.





Champagne Copinet Marie Jardin Sauvage Brut.

Puntos El Alma del Vino ... 16 (20).

Mi agradecimiento a Marie-Laure Kowal-Copinet por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de algunas muestras de sus referencias. Siempre es un sincero honor divulgar mis ideas sobre el fabuloso universo de la Champaña, y en el caso que me ocupa de un modo especial por difundir una de las tres referencias que esta mujer de las burbujas francesas elaboró, basada en una vieja viña de la casta chardonnay que su padre Jacques Copinet plantó en la década de los años setenta. Con las mismas uvas, la misma vinificación e idéntica cuvée, Marie-Laure dió una vuelta de tuerca variando el dosage, siendo este Jardin Sauvage un zéro, en donde la fruta chardonnay se perfila con una dosis magnífica de frescura y equilibrio, aportando en copa parada un cromatismo amarillo pajizo con algunos reflejos acerados y buen brillo, asomando en nariz sensaciones que recuerdan a fruta cítrica, blanca, con un buen apunte floral de segunda instancia, balsámicos y punta suave de levaduras, marcando en el final una mueca de mineralidad, breve pero precisa, que se despliega en una fragancia de tranquilidad salina.
En boca arma una entrada en donde la fruta se muestra plena y franca, frescura y una traza de acidez bien prolongada, sin estridencias, amable, burbuja fina, media untuosidad con sensaciones de pureza y buena identidad varietal. El paladar agradece su paso, tiene buena medida de alcance, dejando en la vía retronasal evocaciones de limón, manzana verde, jazmín y ortiga blanca, con un retorno final de hinojo y heno, que dejan paso final a una ferviente y más marcada que en la vía olfativa, nota salina.
Buen final con prolongadas sensaciones.


martes, 19 de septiembre de 2017

Ostatu Editora de Vinos Lore de Ostatu 2014.




Ostatu Editora de Vinos Lore de Ostatu 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50 (20).

Recuerdos que permanecen escritos en la memoria. Con esta frase sacada de la etiqueta de este Lore de Ostatu en edición de añada 2014 comienzo mi entrada del blog sobre este vino blanco elaborado mediante una conjunción varietal de las castas viura y malvasía, fruta procedente de la Finca Valcabada, propiedad de la familia Sáenz de Samaniego, que se encuentra localizada en la zona natural protegida de las Lagunas de Laguardia, a una altitud de quinientos ochenta metros sobre el nivel del mar. Terreno de componente arcillo calcáreo, bajo rendimiento, topografía en pendiente y exposición norte, añadiendo en el subsuelo una estructura en donde predomina la roca blanca.
A las diferencias climatológicas extremas entre los periodos invernales y estivales, hay que añadir un perfil mediterráneo con influencias atlánticas de cierto relieve. La edad media del viñedo sobrepasa los cincuenta años y el rendimiento se acredita en seis mil trescientos kilogramos por hectárea.
Durante la cata se percibe el carácter y la sabrosa acidez de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, con una proporcionalidad paritaria de las varietales concurrentes, y una vendimia manual que precede al proceso de despalillado y a una maceración de ocho horas en frío. Fermenta luego el mosto sobre lías, en barricas de madera de roble de quinientos litros, controlando la temperatura, permaneciendo en dichos continentes durante seis meses y realizando un trabajo regular de removido de lías, al menos con una periodicidad de un battonage por semana.
Tras un estabilizado natural, frío presencial, se lleva a cabo el paso a botella.
El trece de noviembre de 2013 publiqué en este mismo blog mis impresiones sobre la edición de añada 2010 de esta misma referencia de Ostatu, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/11/bodegas-ostatu-lore-2010.html
y debo manifestar que tras aquella cata en sede de la bodega, tengo recuerdos muy satisfactorios de aquel vino. Por ello tras el descorche de la nueva añada del Lore, en caso alguno me he visto sorprendido por las condiciones, el músculo y las sensaciones que desprende el interior de la copa.
Los recuerdos que permanecen escritos en la memoria, tienen mucho que ver con la expresión franca e intensa de un vino blanco que hace una absoluta declaración zonal e identitaria.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo brillante, reflejos más pálidos y algunos suaves acerados, marcando en la proximidad aromática recuerdos cítricos, algunas frutas blancas, sensaciones suaves de ciruelas claudia y pera barlett, insinuante membrillo, segunda instancia con especiados dulces lejanos y algunos ahumados que avanzan hacia tostados, jazmín y camomila, centro de fragancia balsámico y en el perímetro un abrazo de mineralidad de menor intensidad. Siempre es la fruta quien dirige la puesta en escena, dejando paso a una boca sabrosa, alzada la fruta, con un músculo en el paso digno de elogio, jugoso y pleno en carácter. Se deja ver la influencia de las lías, con un avance untuoso, con alguna nota cremosa, envolvencia y estructura. Frescura y un buen tono en cuanto a integración alcohólica, largo y con llegada. La retronasal habla de limón, manzana, pera y ciruelas claudia en sazón, flores blancas y amarillas, especiados dulces, almendra tostada, suave lecho de membrillo e hinojos, guiño anisado, dejando en el epílogo una glosa de sugestivo amargor que se une con evocaciones de piedra húmeda. Dentro de la satisfacción que produce catar un vino así, además puedo añadir una dosis de orgullo personal, ya que esta añada en el instante de mi cata, aún no está disponible en el mercado, es pues lo que habitualmente se conoce como primicia, para mi y para los lectores que siguen este blog de modo habitual. Inmenso.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Tenuta Col D´Orcia Rosso di Montalcino 2013.





Tenuta Col D´Orcia Rosso di Montalcino 2013.

Puntos El Alma del Vino ... 15(20). 

Otra de las muestras enviadas de modo desinteresado por el Conde Marone Cinzano y su equipo profesional y humano, al objeto de mi cata y análisis personal. En este caso, y previo agradecimiento por la cooperación demostrada con este espacio divulgador de la cultura del vino, se trata del Rosso di Montalcino, en edición de añada 2013, un vino tinto que se elabora de modo monovarietal con uvas de la casta sangiovese, fruta procedente de viñas que atienden a métodos de cultivo ecológico. Primera añada de esta referencia de la bodega que cumple con estos requisitos.
Viñedos en propiedad de Col D´Orcia que se localizan a doscientos cincuenta metros de altitud sobre el nivel del mar, en las colinas de Sant´Angelo.
Tras la vendimia y el proceso pertinente de fermentación alcohólica, se procede con una maduración de doce meses en barricas de madera de roble de Slavonia, de entre setenta y cinco y ciento cincuenta hectolitros.
En copa parada describe un cromatismo apicotado ligero y suave, con reflejos púrpura e incipientes grana, nariz que afronta nostalgias de fruta roja en sazón, segundo plano de escena fidelizando recuerdos especiados dulces, con un guiño balsámico fino y un fondo en donde aparecen tostados y frutos secos. Limpieza aromática, con la fruta en clave de protagonismo y las influencias de la madera en segunda instancia. Boca fina, presentada con elegancia, avanza con una traza de acidez relevante, buen despliegue de frescura, taninos maduros y pulidos y una franca seña de persistencia. Llega hasta el final de la cata con sabrosa expresión frutal. Retronasal que abunda en evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, alguna nota de pimienta que se funde con tonos de almendra tostada y que deja un leve espacio a huellas balsámicas, regaliz.
Un vino amable que también demuestra buena dosis de personalidad.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Tenuta Col D´Orcia Nearco 2012.




Tenuta Col D´Orcia Nearco 2012.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50 (20).

Una vez más quiero agradecer al Conde Alberto Marone Cinzano y al equipo profesional y humano de esta bodega italiana su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias al objeto de mi cata y análisis personal. Tras haber comentado en este blog varias de ellas, hoy le toca el turno a este Nearco en la edición de añada 2012, vino tinto que se elabora con una conjunción varietal de las castas merlot, mayoritaria, con menores aportes de cabernet sauvignon, syrah y petit verdot. Tal y como expone el enólogo de Col D´Orcia, la proporción de uva de la casta syrah se utiliza con una ligera sobremaduración con respecto al resto.
Fermentación alcohólica individualizada en depósitos de acero inoxidable, con maceración de veinte días bajo control de temperatura. Posterior maloláctica en continentes de cemento, procediendo después con una maduración individual de cada variedad durante un año en barricas de madera de roble francés. Tras el ensamblaje final se lleva a cabo el embotellado, manteniendo durante un tiempo el vino en bodega, buscando un buen afinado antes de su salida el mercado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de notable intesidad, con reflejos púrpura, deslizando en su proximidad aromática nostalgias de fruta roja y negra en sazón, algunos pétalos florales rojos, notas que evocan especiados dulces, silvestres memorias de fondo y algún retorno de fragancia tostada. Buen equilibrio del perfume, en el que la fruta sobrepasa al resto de descriptores. Boca golosa, de buena concentración, con la traza de acidez equilibrada y altiva, envolvente, con los taninos maduros y pulidos, prolongado en medida sobresaliente, alcanza el paladar con brillo y empaque. La retronasal habla de recuerdos a ciruelas rojas, cerezas y arándanos, pétalos rosales rojos, alguna memoria de matorral de monte bajo, regaliz y vainillas, finalizando con descriptores de cedro y torrefactos, estos en menor enfoque de intensidad.
Un vino que gusta, lo caté en compañía de cinco personas más y fue aplaudido.
Buena fruta.