sábado, 19 de abril de 2014

Bodegas Crayon Talaia Crianza 2010.


Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega burgalesa, acogida a la denominación Ribera del Duero, por su desinteresada colaboración con este espacio de cultura vitivinícola, mediante el envio de dos muestras de sus referencias, siendo este crianza en edición de añada 2010, bautizado con el nombre Talaia; la primera de ellas que ocupa una entrada en mi blog.
Se trata de un monovarietal de tempranillo, que acredita catorce meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano, siempre bajo la dirección enológica de Ernesto Peña.
Frutos vendimiados en las zonas de Moradillo de Roa y La Horra, viñedos con una antiguedad media de más de veinte años, asentados en suelos arcillo calcáreos, con base de cascajos, y con una exposición cardinal suroeste.
Exhibe en copa parada un color apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos. Buena estética en cuanto a densidad. Nariz que traza evocaciones de fruta roja y negra maduras, con alguna señal de confitura, suave tono especiado, con fondo balsámico, y final de fragancia mineral.
Es un vino que cuadra un perfume equilibrado, en el que la fruta predomina, y en el que la escolta de complejidad tiene un perfil olfativo amable.
La boca es sustanciosa, ganando terreno a la nariz, con una buena entrada en donde el punto frutal se despliega con robustez, intuyendo una estupenda extracción, con sabrosa frescura, taninos golosos y marcados, buena envolvencia y buena seña de persistencia. La retronasal aparece mostrando evocaciones de frambuesas, cerezas y moras, alguna insinuación floral no muy potente, sabrosa cremosidad procedente de la madera, guiño balsámico de regaliz y un epílogo en donde un fino aire de salinidad y carácter de terroir, se adueñan de nuestros sentidos, para gozo y disfrute del catador, y por ende del bebedor.
Un vino que tiene el sello perfecto de la fruta madre, pero también de una buena madera, y de un terreno que desliza una buena huella de personalidad.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Gastronomía : Hacienda El Palo Bravoleum AOVE.





Comienzo la entrada, como siempre en estos casos; agradeciendo a los responsables de esta almazara andaluza, localizada en el municipio aurgitano de Villargordo; su desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura gastronómica, mediante el envio de esta muestra de su aceite de oliva vírgen extra de alta gama, bautizado con el nombre de Bravoleum.
Elaborado con la varietal olivarera picual, con frutos procedentes de las fincas familiares en propiedad, acredita en su proceso de formación una extracción en frío, que le da una ferviente personalidad y un magnífico punto de intensidad aromática.
Suave y trazado con buen equilibrio, en su cata se dejan claras dos evidencias, por un lado una buena franqueza varietal, por otro un amplio despliegue de complejidad y expresión que se unen a una espléndida suavidad.
Muestra en vaso de cata un color verde de buena intensidad, enviando en la fase aromática recuerdos de plátano, mata de tomate, cynara, y unos retazos muy suaves que llegan al final, y que me han recordado a los aromas de una ficus carica que tuve la suerte de disfrutar durante mi infancia y adolescencia en una huerta propiedad de mi familia, en la localidad de Haro.
Es un aceite que desprende aromas naturales, vegetales y que atesora una variada gama de fragancias.
Me ha servido para evocar una parte feliz de mi pasado.
La boca, ya lo dije antes; se muestra suave y untuosa desde el comienzo de la entrada, tiene un buen balance entre acidez y amargor, y un sustancioso pero bien controlado punto picante, que concede personalidad y longitud al aceite.
En su avance destaca por ser sabroso, aterciopelado; con francas e insistentes sensaciones de mata de tomate, alcachofa, incorporando una buena evocación de frutos secos, almendra y nuez; y dejando una estela en donde la manzana verde cobra protagonismo, sensación esta que por cierto no he intuído en la fase olfativa.
Rotundo, sabroso y muy equilibrado.
Lo califico como más que muy recomendable.

Bodegas Perica Olagosa Blanco fermentado en barrica 2013.



Mi agradecimiento a los responsables de las riojanas Bodegas Perica, tercera generación familiar; por su desinteresada colaboración con este blog de cultura vitivinícola, mediante el envio de varias muestras de sus principales referencias.
El caso que me ocupa en esta entrada de hoy en el blog es el blanco fermentado en barrica en edición de añada 2013, que ocupa una de las etiquetas de la marca Olagosa; y que está elaborado con frutos de la casta viura, con un pequeño aporte de malvasía, vinificado con una primaria maceración en frío junto con los hollejos, por un periodo de veinticuatro horas, y una fermentación en barricas nuevas de roble francés. Tras este proceso de fermentado, seguirá el proceso de maduración en contacto con sus lías durante tres meses más, antes de proceder al embotellado.
En copa parada muestra un color amarillo pajizo brillante con algunos reflejos verdosos no muy marcados, la nariz envía recuerdos de fruta cítrica, manzana verde y un punto menos memorable de fruta tropical. Tiene sensaciones lácticas y menores balsámicos en segunda linea de fragancia, aunque es la fruta la que predomina con notas de frescura.
La boca emplea en el arranque la fuerza de la fruta para deslizar un punto sabroso de dulzor, con la traza de acidez bien desplegada, lozanía; mostrando un punto envolvente y cremoso, buena pronunciación de la viura, resaltando en la retronasal manzana, ciruela claudia y piña, con algunas trazas lácticas y especiadas, y un perímetro balsámico de notable personalidad.
Un buen vino que progresará mediante guarda responsable en botella, y que alcanzará mayor perfil de blanco fermentado en barrica, aunque sin duda ya detalla tal condición.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

viernes, 18 de abril de 2014

Azienda Agricola Rivetto Barolo Del Comune di Serralunga D´Alba 2008.



Mi sincero agradecimiento a Enrico Rivetto, uno de los vitivinicultores fieles a este blog, desde mi primera etapa como catador y escritor, uno de esos propietarios de bodega que confiaron en mi trabajo y criterio, habiendo visto yo como sus vinos van progresando al mismo ritmo que este espacio de divulgación, con marcha firme y segura. En su caso, gracias a los consumidores con buen gusto. En el mío, a los miles de lectores que a diario deciden pasearse por estas latitudes.
Este Barolo de la comuna de Serralunga D´Alba en edición de añada 2008 encandila el paladar con una expresión monovarietal de la nebbiolo, sabrosa, elegante, aterciopelada y rotunda en cuanto a equilibrio entre una confitada y sabrosa fruta roja y unos matices de complejidad procedentes de la madera que quedan en segundo plano y que aportan una hidalguía vinosa llena de encanto.
Cerezas y guindas, con matices especiados, flores rojas, balsámicos que se matizan en anisados y alguna seña de regaliz, con un punto de terrosidad amplio y sugerente. En cuanto a su boca es preciosa, digna de elogio, con un arranque en donde la fruta se perfila con punto de sabroso dulzor, buena traza de acidez, taninos golosos y pulidos, con franca y larga seña de persistencia.
Repito complejidad en la retronasal, la confitura de fruta roja más marcada si cabe que en nariz, con los especiados, las flores rojas, los balsámicos y la mineralidad que bailan al mismo compás, siempre por detrás de la fruta.
Amplio, elegante, profundo, equilibrado. Y sobre todo un Barolo que huye de la leyenda del castaño y de esa pedante pesadez maderera que demuestran algunos vinos del pasado del Langhe.
Acredta treinta meses de maduración en barricas de madera de roble esloveno, y se muestra orgulloso de llevar a la nebbiolo a la gloria vinosa.
Podrá ganar más enteros con año y medio más de guarda responsable en botella, y en adelante. Pero su presente y su dibujo en copa parada lo acreditan ya como un gran vino del Piamonte, dispuesto a encandilar a cualquiera que se le acerque.
¿Que quieren? Me ha entusiasmado.
Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Vicino la gloria...
Gracias amigo Enrico por compartir con este blog, una vez más; una preciosa parte de tu trabajo y del de tu familia.

Bodega Heredad Baños Bezares Bohedal Tinto Joven 2012- (Segunda Cata).


Cambio de imagen en la presentación de los Bohedal, con la familia Tejada detrás de un proyecto que también ha trasladado desde su Briñas de origen al municipio también riojalteño de Cuzcurrita de Río Tirón.
Tinto joven en edición de añada 2012 que he podido catar y degustar en un cuanto menos peculiar lugar, las instalaciones deportivas del Aurrerá de Vitoria, en Olaranbe, y en uno de esas barras en la que los padres solemos hacer tiempo mientras comienzan los partidos de nuestros hijos.
Anteriormente ya había catado y escrito sobre esta misma cosecha, durante la penúltima edición de la presentación de añadas de Bodegas Familiares de Rioja, en entrada de este blog correspondiente al dieciseis de marzo de 2013.
http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/03/heredad-banos-bezares-bohedal-tinto.html 
Es un vino que acredita una composición monovarietal de tempranillo, elaborado con frutos de esta casta vendimiados en cepas asentadas en parcelas de Rioja Alta y Rioja Alavesa sobre suelos arcillo calcáreos, siendo la edad media de los viñedos de entre veinte y cincuenta años.
Tras despalillado y estrujado, y mediando remontados y delestage, hay un periodo de fermentación de doce días bajo control de temperatura y una maceración de cinco jornadas.
Lozano, fresco, con buena estructura vinosa, profundidad de la fruta, exhibiendo en copa parada un color apicotado oscuro e intenso, con reflejos violáceos.
La nariz plantea evocaciones de fruta roja y negra maduras, con algunas señas de mermelada, y un guiño suave y muy elocuente, que presenta evocaciones florales, lácticas y balsámicas.
La boca es profunda desde el arranque, amparada en una buena traza de fruta, buen punto de jugosidad, con pulpa en el avance, media alta sensación de acidez y frescura, con la lozanía por bandera, marcando buena seña de persistencia y una retronasal que habla de moras y fresas, pétalos de flores violetas, cremosidad y un punto de regaliz.
Un vino franco, intenso y que homenajea la fruta y por ende, la casta varietal tempranillo.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

Pago de Guzque Graciano de Guzque 2006 Selección.


Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega manchega por su desinteresada colaboración con este blog de cultura vitivinícola, mediante el envio de varias muestras de sus referencias, siendo este Graciano de Guzque, la segunda de ellas que me dispongo a comentar tras su pertinente cata.
Maduración durante un periodo de doce meses en barricas de madera nueva de roble francés, previa selección del fruto y vinificado por medios tradicionales.
Debo ser sincero y lo más imparcial posible. Soy un ferviente admirador de las pocas referencias monovarietales existentes en el mercado que tienen a la graciano como enseña. De ello se delata que también soy un fiel seguidor de los graciano riojanos, por ser la denominación española con más referencias en cuanto a esta varietal.
En cuanto a esta muestra enviada por la bodega toledana, debo manifestar que siendo un vino correcto en cuanto a maneras, me ha parecido un tanto corto en los fondos. Y me explico : tiene buena estructura, con un bonito color apicotado intenso y brillante, reflejos grana, manifestando en nariz sensaciones de fruta roja madura, con algunos tonos especiados dulces no muy marcados, señales en el final que recrean naturaleza silvestre. La boca es suave, con la acidez bien delineada, pero incluso menos intensa de lo que esperaba, tratándose de un graciano, hay frescura eso sí, con los taninos marcados y en clave golosa, escenfiica bien la seña frutal. Aunque se nota franqueza varietal, sin embargo lo veo lejos de uno de mis vinos de referencia en cuanto a su condición monovarietal de graciano.
Sobre todo cuando afronta la parte final de la cata, y al menos en esta muestra y añada.
Noto que el vino queda un tanto corto, sin esa prolongación que suele aportar la varietal, cayendo en un silencio, en una huída que evita que las buenas sensaciones se completen.
Su retronasal aporta fruta, con recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, algunos tonos de vainilla, y un concepto entre balsámico y silvestre, evocando bosque, maleza, hojas y matorral.
No le he encontrado ese matiz de mineralidad que suele atribuirse al Graciano de Guzque, y siendo sincero, creo que tal vez no sea esta la mejor añada de cuantas esta bodega defiende en el mercado.
¿Podría decir que empieza correcto, avanza bien, pero se queda un tanto corto en el final?.
En cualquier caso y habida cuenta de que es un vino correcto en las formas, lo califico entre aprobado y recomendable.

jueves, 17 de abril de 2014

Viñedos Alonso del Yerro Añada 2010.



Mi sincero agradecimiento a los responsables de esta bodega de carácter familiar, amparada en dos denominaciones Ribera del Duero y Toro, por su colaboración desinteresada con este espacio de divulgación de la cultura vitivinícola, mediante el envio de esta muestra en edición de añada 2010.
Fundada en el año 2002, defiende en propiedad veintiseis hectáreas de viñedo, además del asesoramiento externo de Stéphane Derenoncourt y desde 2004 de la colaboración para las labores de campo y viñedo del también francés Claude Bourguignon, dos de esas personas cuya capacitación en este mundo está fuera de cualquier duda.
Hablarán luego algunos de marquismos, de esnobismos malsanos, pero la realidad es que sin conocer la bodega y sus vinos, la cata de la presente muestra me ha facilitado una más que buena sensación de fruta, equilibrio, volumen y prolongación. Cuatro patas de una mesa a la que a mi, cuando hablamos de vino, me entusiasma sentarme.
Monovarietal de tempranillo, con frutos vendimiados en parcelas de la propiedad localizadas a una altitud de entre ochocientos y ochocientos cuarenta metros, acreditando maceración y fermentado en depósitos de acero inoxidable, procesos que se extienden durante un periodo de entre veintitrés y veinticinco días, acometiendo remontados y bazuqueos regulares. Doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés, dando como resultado un vino que en copa parada exhibe un color apicotado de buena intensidad, reflejos violáceos.
La nariz envía recuerdos de fruta roja y negra maduras, con especiados y balsámicos en segunda instancia, dejando en el perímetro un punto de salinidad con fresca fragancia mineral. Agito y le concedo una segunda aproximación, ya que el vino me está encandilando. A la fruta roja y negra madura y con una débil seña de confitura, se le añaden detalles de matorral de sotobosque, algunos especiados y lácticos, matices florales menos intensos, y de nuevo en el perímetro del perfume esa magna seña de salinidad mineral.
La boca hace gozar al catador y por supuesto al bebedor, es profunda, densa, concentrada en cuanto a un sabroso y jugoso punto de fruta, te hace salivar y una copa lleva a otra, buena traza de acidez, con los taninos marcados pero acompasados, volumen y muy buena seña de persistencia.
La retronasal aparece marcada por recuerdos de cerezas y arándanos, frambuesas y moras, con vainilla y seña de cremosidad, violetas, algún apunte de cacao menos intenso, casi intuído; regaliz y un epílogo fresco, mineral, en donde ese punto de salinidad prolonga la expresión del vino, dándole una longitud muy considerable.
Me ha encantado.
Lo califico en esta añada 2010 como más que muy recomendable.