domingo, 26 de octubre de 2014

Château Fontenil 2010.


Del 29 de Mayo de 2012 data mi primer contacto con esta etiqueta procedente de la sabiduría y el rigor profesional del enólogo Michel Rolland, aunque en aquella oportunidad se trataba de la edición primeur correspondiente a la vendimia 2011.
Tras mi paso por la feria bordelesa Vinexpo, y aunque ahora su crónica de cata de aquel día permanecía olvidada en mi agenda privada del iphone, pude catar, con bastante curiosidad e interés hacia este vino de Fronsac; la edición de añada 2010.
Hoy lo traigo al blog avalado por las nueve hectáreas de viñedo plantado en el dominio de Rolland, que acreditan una media de antiguedad de cuarenta años, y que en su mayor parte defienden la identidad de la casta merlot, con una proporción menor de cabernet sauvignon.
La leyenda de la filosofía de Rolland acerca de una presunta y deseada sobremaduración de la fruta cae por su propio peso en esta muestra de la vendimia 2010, planteando un buen enfoque de la madera y una sustanciosa frescura de la fruta madre, predominante merlot, al igual que en el viñedo.
En copa parada exhibe un color apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, linea aromática que deja recuerdos de frutos rojos y negros maduros, fragancia especiada en segunda instancia, elevando hacia el final de su aproximación a nariz, algunos detalles ampulosos balsámicos, que se unen a memoranzas de ebanistería y cacao.
Boca firme en el arranque, con el dulzor de la fruta y la acidez desplegando su nota con envidiable equilibrio mutuo, buenos taninos, golosos y pulidos, expresando una suculenta persistencia.
Retronasal que habla de ciruelas rojas, cerezas, frambuesas y arándanos, crema y tueste en el nudo, mostrando al desenlace retornos de sapidez y mineralidad.
Elegante y prolongado. Lo califico en su añada 2010 como muy recomendable.

Concha y Toro Marqués Casa Concha Chardonnay 2012.


El enólogo Marcelo Papa es el autor de este monovarietal de la uva chardonnay que en edición de añada 2012 tuve la suerte de catar en Logroño hace ya un tiempo, y cuya ficha de cata personal tenía almacenada y olvidada en la agenda privada de mi iphone.
Consta en ella la siguiente indicación : en copa parada color amarillo dorado suave con algunos novicios reflejos verdosos, apuntando en la aromática recuerdos de fruta madura, ciruelas claudia; con segundos aportes de fragancia que recuerdan a manzana y cítricos más suaves, deslizando en el final algunos apéndices balsámicos y florales.
La boca supera a la nariz, con una estupenda entrada que plantea jugosidad y que desliza una traza de sugerente acidez que logra que la frescura planee sobre el paladar, con una nota de envolvencia, a la que colabora la untuosidad.
Diría que la retronasal es algo más extensa en cuanto a complejidad que la fragancia surgida de la fase olfativa, con recuerdos de ciruelas, membrillo, piña, y un final de manzana menos marcado. Hay guiños de flores blancas y amarillas, finalizando con puntos de resinas y una punta de mineralidad, que sin embargo en nariz no se mostraba.
Un vino gallardo, que irá progresando algo más en botella y que a buen seguro, tras una guarda responsable; ganará más enteros.
De momento, lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

sábado, 25 de octubre de 2014

Umberto Cesari Yemula 2010.



Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega italiana por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Este Yemula de la indicación geográfica Rubicone, está elaborado con una base varietal de sangiovese y merlot, acreditando maloláctica y dieciocho meses de maduración en barricas de madera nueva de roble, dejando en copa parada una cromática apicotada de buena intensidad, con reflejos púrpura, deslizando una correcta aromática en donde el equilibrio entre fruta y madera hace buen acto de presencia, recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, alguna segunda instancia láctica y balsámica, menos influyente que la fruta que dirige los destinos de la cata.
Tiene jugosidad en la entrada, desplazando su traza de acidez con longitud y aportando sensaciones de buena frescura. Taninos golosos y pulidos, con media alta seña de persistencia y un apéndice de calidez en el paladar, resultando en la retronasal evocaciones de fruta roja madura, con una leve nota floral, no apreciada en nariz con la misma intensidad; y alzando en la parte final de la cata algunos redondos recuerdos de regaliz y sapidez.
Es un vino que se deja beber con amabilidad, con cierta seña aterciopelada, que califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

Marqués de Griñón Petit Verdot 2008.


Muestra olvidada en la agenda privada de mi iphone que pude catar durante mi pasada visita a la última edición de la feria bordelesa Vinexpo.
Se trata en concreto del monovarietal de petit verdot en edición de añada 2008 de Marqués de Griñón, acogido a la denominación de origen Dominio de Valdepusa, que acredita doce meses de maduración en barricas de madera nueva y seminueva de roble francés Allier y que presenta en copa parada un color apicotado intenso con reflejos violáceos.
En mis notas de agenda figuran recuerdos aromáticos de fruta roja y negra maduras, algunas suaves huellas especiadas más bien ligeras, recordando en segundo plano señas de pétalos de flores rojas y emitiendo memoria tostada muy fina. Tiene perfume equilibrado con fruta y madera muy bien ensambladas, insinuando guiños tabaqueros y un punto muy lejano, aún; de cacao.
La boca presenta una entrada llena de viveza y vinosidad, clama el reconocimiento de la acidez que despliega buenas dosis de frescura en el recorrido, avanzando suave, pero marcando una guía tánica fundente y marcada, asoma cierta astringencia que en cualquier caso entra dentro de los cánones civilizados de satisfacción. Buena ducha de fruta, con la persistencia larga, y la retronasal narrando más intensidad de los frutos rojos que los negros, alguna evocación especiada y láctica, y un buen punto floral. Finaliza con sapidez, proyección y envolvencia.
Un buen vino del enólogo Julio Mourelle y de la familia Falcó que acredita con creces la personalidad de la petit verdot y que junto a una buena dosis de pulposidad frutal, enciende la llama de un aporte de madera equilibrado, que aparece siempre por detrás de la fruta.
Lo califiqué en su momento entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Una buena añada para la petit verdot de Dominio de Valdepusa.

viernes, 24 de octubre de 2014

Benanti Serra della Contessa 2008.


Muestra catada durante mi asistencia a la Digital Wine Encounter celebrada en fechas pasadas en la ciudad de Logroño, cuya crónica de cata había quedado relegada en la agenda de mi iphone.
Elaborado con una conjunción de las varietales nerello mascalese y nerello cappuccio, vendimiados en parcelas localizadas en una altitud de quinientos metros sobre el nivel del mar, y con asiento de viñas en suelos de composición muy mineral y volcánica, que acreditan una antiguedad de cien años, en su mayor parte.
En su vinificado hay espacio para una larga y cuidadosa maceración, fermentación alcohólica y posterior maloláctica, madurando durante doce meses en pequeñas barricas de madera de roble.
Uno de esos vinos con personalidad, intensa condición tánica, resuelto y potente en boca, con una buena proyección final, alargando sus sensaciones y su frutosidad, ducha de fruta.
En copa parada demuestra una cromática apicotada de buena intensidad con reflejos púrpura, deslizando en la aromática sensaciones de fruta roja y negra maduras, suave perfume; con una compacta huella final que plantea una fragancia en donde un suave punto balsámico termina desembocando en una sugerente y pronunciada condición mineral, recuerdos de salinidad, cuarzo y grafito, mina de lapicero y colección infantil de minerales, ¿recuerdan los que la hicieron de pequeños el olor de la caja de rocas, piedras, fósiles y minerales, cuando la abríamos?.
La boca es sustanciosa desde el arranque, con buena condición en la acidez que se despliega concediendo buenos matices de frescura, con los taninos marcados, fundentes y suavemente golosos, persistencia en franca intensidad.
Retronasal que apunta memoria de frutillos rojos del bosque, cerezas, marcando un avance de matorral y finalizando con sabrosa esencia de mineralidad, sapidez, y un evidente punto volcánico, roca y grafito.
Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Gastronomía : Garum És Pallarès y AOVE La Coma Olivos Centenarios.







http://www.labotigadelpallars.com/pates/es-pallares-garum.html

Mi agradecimiento a la almazara catalana La Coma por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica mediante su envío de varias muestras de sus principales referencias de aceite de oliva vírgen extra, siendo este óleo procedente de olivos centenarios la segunda de las muestras recibidas que he catado y que ahora publico en el blog, junto a otro producto, el Garum de És Pallarés que me fue amablemente aportado por mi buen amigo Miquel Mauri de La Botiga del Pallars, establecimiento este que para mis seguidores habituales y a estas alturas no supone novedad alguna.
De idéntico modo quiero agradecer a los responsables del elaborador És Pallarès, localizado en Tremp; su libre aporte a este rincón de las autopistas internautas, con la amplia colección de patés que estoy armonizando y publicando de modo regular.
En esta oportunidad me decidí por utilizar el garum, salsa ancestral que los antiguos romanos crearon, y que consideraban alimento afrodisíaco para premiar y satisfacer las necesidades culinarias de las clases sociales más distinguidas. De aquel garum compuesto por una mezcla consistente de vino, vinagre, sangre, pimienta, aceite ó agua, más vísceras fermentadas de pescado, al de nuestros días y más concretamente al garo de És Pallarés, ha llovido mucho y en la mayor parte de los casos la salsa se ha suavizado no tanto en sabor como en los ingredientes utilizados para darle vida.
La pasta que nos ofrecen desde este elaborador catalán se elabora con aceitunas, alcaparras y anchoas y presenta un color marrón verdoso oscuro, con una textura untuosa y una intensidad plena de sabor, marcando bien los tiempos de la salinidad que aporta la anchoa, y la sapidez y la acidez de olivas y alcaparras, pero siempre con un envidiable equilibrio que demuestra a las claras la profesionalidad y el mimo que esta factoría alimentaria de Tremp pone en cada uno de sus productos.
Entiendo que para lograr el objetivo del equilibrio en una pasta como la presente es necesaria una labor precisa de cata, buscando con el poco a poco alcanzar esa balanza de texturas y sabores que hagan del garum planteado una exquisitez.
Embarcado en la construcción de una receta sencilla pero que aporte una sabrosa novedad, y tras cocer unas caracolas de pasta, añadí un sofrito previo de ajo y guindilla, en cantidad suficiente para no resaltar más de la cuenta; y escurriéndolo en breve medida, incorporé una mezcla de media proporción del AOVE de Olivos Centenarios de La Coma, con dos cucharadas colmadas de Garum.
Aprovechando el calor de la pasta recién cocida y la untuosa mezcla, la excelente suma de ingredientes, convierte la plana sensación en boca de las caracolas con el punto evidente de cereal, en una apoteósis que nos traslada el magnífico aroma de este aceite de oliva vírgen extra unido a la fascinante presencia de olivas y anchoas, y en alguna menor medida, de las alcaparras.
Un manjar sencillo de elaborar, que a buen seguro hará las delicias de quienes decidan imitarme.
En cuanto al aceite presenta un color amarillo dorado, con leves reflejos verdosos, con la varietal arbequina presentado una indudable personalidad. Tiene recuerdos aromáticos de manzana y alcachofa, con fondos de hierbas silvestres y frutos secos, almendra sin tueste. Ampuloso en su avance por la boca, con sensaciones glicéricas amplias, buena concentración, la fruta marcando su carácter de golosidad y acidez, epílogo levemente punzante, con un perímetro gustativo de mediano amargor.
Un AOVE que califico como muy recomendable y que para la creación de este peculiar receta ha servido con creces en el logro del objetivo buscado, que no es otro que el placer de un buen momento culinario. Como siempre, prueben y ya verán...




jueves, 23 de octubre de 2014

Domaine Méo-Camuzet Clos de Vougeot Grand Cru 2011.



Comenté no hace muchos días en este blog, repescado de mis vinos catados, olvidados y recuperados de la agenda de mi iphone, la referencia Bourgogne Clos Saint-Philibert Blanc Hautes Côtes de Nuits en edición de añada 2011 que este dominio vitivinícola borgoñón tuvo a bien presentar en el salón de vinos El Alma de los Vinos Unicos, celebrado en la localidad castellana de Burgos, y al que pude asistir en compañía de mi esposa, tiempo atrás.
Hoy traigo a colación otra referencia de esta misma bodega, en esta ocasión el Clos de Vougeot Gran Cru en edición de añada 2011. Vino en donde la pinot noir se muestra limpia, cruda, natural; sin espacio para una carga excesiva de madera, lozanía varietal, tal vez infantil, pero al tiempo plena de una sutileza gallarda y una fortaleza frutosa que convierte al vino y a esta añada en un ejemplo de franqueza varietal y de complejidad frutal.
Tiene un color apicotado suave con algunos reflejos púrpura, manifestando en su aproximación olfativa un repertorio de frutos rojos maduros, comenzando con fresón de mata, y siguiendo con cerezas y grosellas, dejando alguna escena para pétalos de rosas rojas, guiño muy ligero especiado, balbuceando sensaciones de pastelería cremosa e incluso apunto recuerdos personales a mazapán navideño. Finaliza con finos tonos de mineralidad, punto de salinidad y tierra húmeda.
La boca es sabrosa en cuanto a despliegue de fruta desde el mismo inicio, deja una traza de acidez que sobresale con fuerza y nitidez, prolongando las sensaciones del vino, con los taninos golosos, gustosos y algo fundentes, franca persistencia, con la retronasal avanzando en recuerdos de fruta roja madura, mismo perfil de panadería, con algunas flores y naturaleza silvestre, y un fin de fiesta en donde la mineralidad se afianza con más intensidad que la demostrada al final de las evocaciones aromáticas.
Un vino que califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Seguirá su progresión hacia la madurez con garantías más que suficientes como para convertirse en una estupendo vino adulto de Borgoña.