sábado, 30 de julio de 2016

Celler Bartolomé Clos Bartolomé 2014




Mi agradecimiento a Montse Nicolás y a la familia Bartolomé i Vernet, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de las referencias principales de esta bodega del Priorat catalán, un dominio que generación tras generación ha mantenido el cuidado de la viña, elaborando vinos que defienden la expresión de la tierra, una identidad y una pasión por la viticultura.
Los trossos del Priorat, partes de una tierra legendaria en donde el vino forma parte del día a día, que los Bartolomé i Vernet magnifican gracias a la propiedad de las fincas Mas de Caldera, Els Molins y El Grinyó. Históricamente fueron los viñedos de Bellmunt del Priorat y por ello los de esta familia, de los primeros en replantarse con las cepas de pie americano, cuando la plaga de la filoxera de finales del siglo XIX afectó a esta zona del campo catalán. Mas de Caldera, viñedo de bajo rendimiento, hectárea y media de terreno, con trescientos gramos de media por cepa y el orgullo de ser uno de los representantes vitícolas más antiguos de la zona, los bancales de El Grinyó, con plantas que acreditan una antiguedad de más de cien años localizadas en un desnivel del cuarenta por ciento, y el anfiteatro natural de Els Molins, con plantas de una edad media que oscila entre los veinte años de la cabernet sauvignon y los cuarenta años de la garnacha.
El vino tinto Clos Bartolomé, en su edición de añada 2014, plantea una conjunción varietal de las castas garnacha, samsó y cabernet sauvignon, fruta procedente de viñas de los tres trossos propiedad de la familia y de cepas cuya edad media oscila entre los veinte años, la cabernet, y los ochenta de las otras dos castas. Vendimia manual, con proceso de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, bajo control de temperatura, con encube de la pasta durante catorce días y una maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés Allier, medio tostado, de primer, segundo y tercer año. Cinco mil gloriosas botellas, el contenido de una de las cuales pude catar y aseguro que también disfrutar.
En copa parada afirma un cromatismo apicotado elegante y de buena intensidad, con reflejos púrpura, nariz que defiende recuerdos plenos de fruta roja y negra en sazón, balsámicos en segunda instancia que redondean la fragancia, aportando antes de alcanzar un epílogo de fervorosa mineralidad, un guiño tostado en el que surgen nostalgias de frutos secos, almendra. Tiene longitud en la fragancia, equilibrio y sobre todo un firme complejidad que engancha.
Boca que arranca golosa, traza de acidez que se despliega con hermosa proyección, hay estructura en este vino y un guión de cata que resulta muy equilibrado. Sabroso y envolvente, con una guía de pulpa que abraza el paladar. Taninos maduros y pulidos, magnífica persistencia. La retronasal abunda en recuerdos de cerezas y ciruelas rojas y negras maduras, algún especiado no marcado en exceso, tostados integrados y siempre escoltando a la fruta de lejos, facultando una evocación balsámica, regaliz, y en el final una memoria a llicorella, bendita pizarra devónica y carbonífera del Priorat.
Uno de esos vinos que emocionan, bebidos con las armas de la paciencia y la reflexión.
Lo califico en esta edición de cosecha 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Cavas Grimau Blanc de Blancs 2015




Mi gratitud hacia Montse Nicolás y a los responsables de esta bodega del Penedés por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus referencias. Este vino blanco seco blanc de blancs que Cavas Grimau defiende en el mercado y en lo que respecta a su edición de cosecha 2015 está elaborado con una conjunción varietal de las castas macabeo, parellada, xarel.lo y chardonnay. En su proceso de vinificado hay espacio, tras la vendimia en parcelas de la propiedad, para un ligero prensado hasta la obtención del mosto flor, seguido por la fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, proceso este que se prolonga durante poco más de veinte días. Tres trasiegos, clarificado y flitrado, que preceden a su depósito definitivo en botella.
En copa parada ofrece un cromatismo amarillo pajizo brillante con reflejos verdosos, nariz que envía recuerdos de fruta cítrica, manzana y albaricoque, buena explosión de nostalgias de drupas que perdura durante toda la fase aromática. Hay guiños florales que se mantienen aletargados detrás del despliegue frutal, incluso cuesta definirlos hasta que el vino termina por atemperarse tras una salida en frío. Fondo balsámico, con alguna intención láctica poco marcada.
Notable expresión aromática que deja paso en boca a un arranque de similares características, con la golosa fruta marcando el recorrido, tiene cierto volumen y una media untuosidad, potencia la frescura cuando el vino alcanza el paladar. Amable y equilibrado en sus modos, con una firme y sabrosa persistencia. Retronasal que estiliza los descriptores frutales, con abundancia de nostalgias frutales, limón, albaricoque, ciruelas claudia, manzana golden, brisa suave de membrillo, algunos huidizos pétalos florales blancos y el perímetro de hinojo y resinas.
Un vino que en esta añada 2015 acredita llegada y alcance, buena capacidad de fragancia y que califico entre recomendable y muy recomendable.

viernes, 29 de julio de 2016

Cavas Llopart Leopardi Brut Nature Gran Reserva 2010




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega catalana por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de algunas de sus referencias. La etiqueta que hoy protagoniza esta entrada del blog homenajea a Bernardus Leopardi, iniciador de la historia de esta bodega allá por el siglo XIV. Con poco más de noventa hectáreas de viñedo en propiedad, Llopart es un nombre ligado al devenir del cava y ello se traduce en vinos como el presente, elaborado con fruta de las varietales macabeo, xarel.lo, chardonnay y parellada, vendimiada en Heretat Can Llopart, finca localizada a trescientos cuarenta metros de altitud sobre el nivel del mar en una colina con desniveles acentuados. Segunda fermentación en botella, con cuarenta y ocho meses de permanencia en botella antes de su salida al mercado. Métodos de cultivo basados en la agricultura ecológica, dejando en copa parada, tras el descorche y el primer servicio, un cromatismo amarillo pálido y brillante, con algunos reflejos pajizos de mayor intensidad, despliegue efectivo de burbuja fina, enviando en la proximidad aromática nostalgias cítricas delicadas, con recuerdos de manzana y pera, ciruelas claudia maduras, abriendo la segunda instancia con memorias de pétalos florales blancos y amarillos, fina nota especiada y algunos frutos secos a medio tostado, acabando con recreos balsámicos que redondean el conjunto.
Boca jugosa, desliza una traza de acidez que se prolonga en el avance, untuosidad en clave de media intensidad, la fruta alcanza el paladar y lo llena de matices, jugando con los descriptores que evidencian recuerdos de fruta en sazón, de nuevo cítricos, limón, fruta blanca, manzana y pera, ciruelas claudia del mes de Julio, hinojos y flor de azahar, levaduras y un guiño de vainilla fina.
Tiene buena longitud y buen alcance, tal vez pueda tener mucha más evolución positiva mediando una guarda responsable en botella. De momento, lo califico como muy recomendable, podrá subir más peldaños en la escalera que conduce a la gloria.

Bodegas Fernández Eguíluz Peña La Rosa Maceración Carbónica 2015





http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2016/02/bodegas-fernandez-eguiluz-pena-la-rosa.html

Una añada más de este referente actual de los vinos de maceración carbónica de la denominación de origen Rioja, esas explosiones de fruta en la copa que tanto me hacen disfrutar y que admiro sin condiciones. Es curioso que estos vinos sean en la actualidad los grandes desconocidos del mercado externo a Rioja, cuando palpitan, emocionan y llenan de sensaciones de un modo efectista y lleno de vigor. Uvas de tempranillo fermentadas con el mosto de su interior, granos fermentados en una atmósfera de dióxido de carbono antes de ser prensadas.
Y de nuevo la lozana regularidad de Peña La Rosa, esa locuaz y divertida capacidad de impresionar el paladar, esa colosal ducha de fruta fresca que describe y homenajea el método más tradicional y legendario que en tierras de Rioja se usó para elaborar vinos de consumo propio, vinos de casa, esos vinos por los que desde tiempo inmemorial la denominación de los siete valles tiene poso, empaque y un presente enfocando al futuro y bañado por el pasado.
Quise catar esta añada 2015 de la maceración carbónica de Fernández Eguíluz, en el Hotel Arrope de Haro, y para la ocasión decidí usar como pareja de baile una tapa de jamón ibérico, bañada por un sabroso aire de aceite de oliva virgen extra.
Pero, la cata siempre antes, como mandan los cánones.
En copa parada un cromatismo revelador, apicotado intenso con reflejos violáceos, nariz que envía nostalgias de fruta roja y negra en sazón, menos testigos florales que en la edición de cosecha 2014, con un perímetro balsámico bien delineado que prolonga el perfume.
No debe perdirse mucho más en la fragancia de una maceración, esos gestos sabrosos en los que la fruta parece cobrar vida de nuevo, con una estupenda exaltación de la tempranillo.
Boca que arranca con intensidad, con los ritmos frutales y florales que juegan a rojo y violeta, en una danza que enamora al paladar y que hace que el catador, el bebedor, pida una segunda copa.
Buena prolongación, rotunda llegada al final, con los téstigos de la fase retronasal hablando de cerezas y moras, fresas de mata, algunos pétalos de rosas rojas y violetas y el adorable descriptor balsámico de regaliz.
Excelente añada, que califico por encima a la correspondiente al 2014, entre muy recomendable y más que muy recomendable.


jueves, 28 de julio de 2016

Bodegas Compañon Arrieta El Cosmonauta y el Barranco del Agua 2015




Una vez más Itxaso y Gorka me sorprenden con una de esas referencias que más allá de la peculariedad de su vestimenta, expresan identidad, carácter y mucha personalidad. Agradezco a esta pareja de vitivinicultores de Lanciego, municipio de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, su desinteresada y para mi siempre apreciable colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando la entrega en mano de varias muestras de algunas de sus referencias.
Me cuenta Gorka que la particularidad del nombre del vino se debe, primero al personaje festivo de ficción que todos los años desciende del balcón del consistorio de Lanciego cuando a principios del mes de setiembre comienzan las fiestas. Un cosmonauta que desciende entre el alborozo de la población y que los responsables de Compañon Arrieta han querido homenajear. El Barranco del Agua ocupa la segunda parte del nombre de pila de este vino blanco para describir la localización del viñedo del que surge la fruta utilizada en su elaboración, la finca Basconegro, cuyas cepas fueron plantadas en el año 1965 y que se sitúa en el replano del barranco que da forma al arroyo Viñaspre. Con las lluvias invernales, con puntual fidelidad, el suelo de la finca se transforma en fuente y un torrente de agua recorre la viña.
La parte más elevada de esta finca posee tres mil metros cuadrados de viejas viñas de malvasía.
Estamos delante de un vino blanco seco, que se elabora con un noventa por ciento de fruta de esa casta, dejando el diez por ciento restante para un aporte de la casta viura. Métodos de cultivo basados en la agricultura ecológica, vendimia en cajas y prensado cuando las uvas llegan a la bodega, procediendo después con el inicio de la fermentación que se lleva a cabo en barricas de madera de roble, donde permanece con el aporte de lías finas, hasta que Gorka e Itxaso deciden que llegó el momento del embotellado. En el último mes he podido catar este vino al menos en tres ocasiones y puedo afirmar sin despeinarme que en todas ellas me ha parecido lo mismo, un vinazo, uno de esos ejemplos que logran que quienes catamos y escribimos valoremos la leyenda de que a menos producción, mayor calidad. Más que leyenda, realidad, creánme, no como un corsé inalterable, pero sí como una conclusión personal tras muchas horas, días, meses y algunos años ya de cata.
No es la malvasía una varietal resistente, el simple hecho de que esta pareja alavesa defiendan en el mercado una referencia casi monovarietal de esta casta, es ya todo un lujo.
En copa parada esgrime un cromatismo amarillo pajizo brillante con reflejos acerados y ligeros verdosos, nariz que identifico con recuerdos de fruta cítrica, blanca y nostalgias de pétalos florales blancos, dejando en la continuación destellos silvestres y un fondo balsámico bien afianzando en el conjunto de la fragancia. No es complejo en exceso en lo que a su expresión olfativa se refiere y sin embargo, deja siempre que sea la fruta quien tome el mando del guión de la cata, destacando en segundo plano esos aromas silvestres y balsámicos ya mencionados.
La boca es inmensa, con un equilibrio magnífico, desplegando desde la entrada una buena traza de frescura y un guiño goloso y untuoso que le concede una envidiable estructura. Volumen y un guiño graso que conduce hacia un paladar que aprecia su contacto, muy buena seña de persistencia y en la retronasal nostalgias de pomelo, limón, lichis y pera de agua, jara blanca y azahar, con matorral de monte bajo y un fragil guiño de hinojo. Finaliza con alguna evocación de almendra a medio tostar y un perímetro de mineralidad, que abraza un descriptor entre salino y de sugerente amargor que mantiene y prolonga su expresividad.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Se le nota algo : respeto a las raíces.

Cava Vilarnau Gran Reserva Brut Nature Vintage 2009





Desde el año 1982 la bodega Vilarnau forma parte del grupo González Byass, colaborador habitual en este blog mediante el envío de muestras de sus referencias. Y en efecto, la entrada de hoy se corresponde con una de esas contribuciones realizadas en el pasado y que representa un rescate de botella, de esos que quien dirige este espacio divulgador de la cultura del vino, suele realizar. Dejé retirada esta botella en lugar de garantías, para comprobar como el paso del tiempo le hacía justicia. Y debo manifestar que su descorche, el pasado quince de julio del presente año, cumplió a la perfección con el objetivo. Magnífico, celestial, lleno de vigor y con una espectacular presencia que se corresponde con su etiqueta de gran reserva brut nature, correspondiente a la añada 2009. Bajo el estandarte histórico del mecenas de la iglesia de Santa María, Albert de Vilarnau, personaje ligado al devenir de esta bodega y a la viticultura de esta zona de Catalunya, estamos delante de un cava que resulta de una conjunción varietal de las castas macabeo, parellada, chardonnay y pinot noir, fruta que se vendimia en la zona de Espiells, localización más elevada y aireada de Sant Sadurní d´Anoia, viñas asentadas en suelos de composición con tres capas, arcillo limosa, cantos rodados y gravas, y la tercera de arena fina. Elaboración de las variedades por separado, con una primera fermentación bajo control de temperatura que se prolonga durante treinta días y que una vez terminada da lugar al coupage. Segunda fermentación en botella y más de treinta y seis meses de crianza. Tres gramos de azúcar residual por litro, amaneciendo en copa parada tras el descorche con un cromatismo amarillo dorado suave, buen despliegue de burbuja fina, persistente. En nariz asoman recuerdos cítricos y de fruta blanca con hueso, retornos de ciruelas claudia y membrillo, apuesta en segunda instancia por un ligero aroma de frutos secos tostados y pastelería, esta no muy marcada. Buena complejidad, sin rastros evolutivos pero con un perfume que deja sello de madurez. La boca abre profusa en cuanto a detalles frutales, frescura en el avance, con una longitudinal seña de acidez, envolvente y untuoso, aterciopela el paladar, pero al mismo tiempo demuestra viveza. Amable en las formas, buena fruta en el fondo, con señas amplias de persistencia. Retronasal que habla de melocotón, limón, membrillo y almendra tostada, balsámicos y tostados enmarcados en segundo plano, y en esta fase incluso un guiño floral. Emocionante en su expresividad final. Lo califico en esta vintage 2009, catada en Julio de 2016, entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Bodega Malvajio Malaje Rosado Cosecha 2015





Mi gratitud hacia los responsables de esta pequeña bodega familiar localizada en el término municipal de Mijas, en plena Costa del Sol malagueña, por su desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de sus principales referencias. Con la mano enológica de Antonio Mérida Luque, estamos delante de un vino rosado elaborado con una conjunción varietal de las castas syrah, mayoritaria, y cabernet sauvignon, con un menor aporte, casi testimonial, de moscatel de Alejandría. Tras la vendimia y la llegada del fruto a bodega, se procede con un despalillado y un prensado que precede al sangrado, sin contacto con los hollejos. Desfangado y comienzo de la fermentación alcohólica bajo control de temperatura.
Según palabras del propio Mérida, "prácticamente se elabora como un vino blanco, hemos pretendido elaborar un vino fácil de beber, con poca graduación alcohólica, pensando para el verano, y considero que además es una referencia perfecta para quienes busquen una iniciación en el mundo del vino".
En copa parada exhibe un cromatismo rosa cobrizo con reflejos piel de cebolla, buena intensidad, deslizando en la cercanía aromática recuerdos de frutos rojos y blancos con hueso, menores destellos florales y un fondo balsámico que redondea la fragancia. Sin excesiva complejidad, sus testigos aromáticos marcan en el primer servicio y tras el descorche alguna seña láctica que termina por desaparecer cuando el contenido de la copa se airea, con el paso de un par de minutos.
Boca que se inicia con la fruta marcando el compás, viveza en el avance, hay destellos que motivan nostalgias silvestres, con la traza de acidez esbelta y de media intensidad. Amable en el alcance del paladar, refresca con solvencia. Fluidez, con la retronasal hablando de evocaciones a cerezas, melocotón de viña y ciruelas rojas, pétalos florales de rosas rojas, finalizando en memorias balsámicas que apuntan hinojo y que prolongan su expresión. Tal vez sea se le pueda pedir un punto más alto de alcance en el final, pero en cualquier caso es un vino que habla de fruta y de personalidad. Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.