sábado, 5 de septiembre de 2015

Weingut Rinke Langsurer Brüderberg 2012.





Mi agradecimiento a Marion y Alexander Rinke por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de algunas muestras de sus principales referencias al objeto de mi cata y análisis personal.
Con el apoyo del profesional de la enología Moritz Gogrewe y gracias al aporte puntual de Gernot Kollmann en lo que al cultivo de Langsurer Brüderberg se refiere, Weingut Rinke defiende en el mercado este vino blanco elaborado con frutos de chardonnay vendimiados en parcelas asentadas en suelos de composición caliza procedente del periodo geológico devoniano.
En menor aporte y para completar la personalidad del vino se incluyen otras varietales blancas, tales como la viognier, las pinot blanc y gris, la gewürztraminer y la muskateller.
El potencial de la chardonnay en todo caso predomina con suficiente crédito durante toda la cata.
Fermentación espontánea, usando levaduras indígenas, evitando siempre procesos y agentes no naturales, así como clarificados.
Enciende la copa con una cromática amarillo pajiza de buena intensidad con algunas insinuaciones doradas, apuntando en su proximidad aromático buenas evocaciones de manzana golden, ciruelas claudia, pera de agua y en segunda instancia recuerdos de flores blancas.
Tiene un punto balsámico muy suave en la continuación, dejando ya en el final del perfume un punto de breve salinidad, abrigando el conjunto de la fragancia.
Vino goloso en el arranque, la fruta deja su seña de identidad, manifestando una buena traza de propia personalidad, con la acidez que se despliega ofreciendo al catador y bebedor una sabrosa frescura.
Amable en el paso, tiene llegada, envolvencia.
Buena complejidad retronasal que amplia la galería de descriptores de fruta, incluso añadiendo algunos retornos tropicales no divisados en la fase olfativa.
Ramo de flores blancas y amarillas, con un guiño de resinas y un epílogo sugerente que aporta evocaciones de mineralidad.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Château Montus 2009.


Vino elaborado mediante una conjunción varietal de las castas tannat y cabernet sauvignon, que pude catar y degustar en una reciente cata a ciegas rodeado de buenos amigos, muchos de ellos con una larga singladura a sus espaldas en este fascinante universo de la cultura vitivinícola.
Alain Brumont, el apodado homeópata del terroir, precursor y lancero de la zona vitícola de Madiran, en los Altos Pirineos franceses, al frente de la elaboración de este Château Montus, que en la presente edición de añada 2009 mantiene con gallardía su seudónimo de Le Petrus du Sud-Ouest, presentando fruta procedente de viñas con una antiguedad media de treinta años, expuestas en orientación cardinal sur y suroeste en pendientes de terreno con presencia de cantos rodados.
Tras la vendimia y con la uva ya en bodega se inicia un proceso de maceración que se extiende durante un periodo de entre tres y seis semanas, fermentación alcohólica bajo control de temperatura y maloláctica posterior que tiene lugar en tinas de madera. Maduración sobre lías que se desarrolla en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva de entre el sesenta y el ochenta por ciento, y durante un tiempo de entre doce y catorce meses.
En copa parada deja una pincelada cromática apicotada de buena intensidad, con reflejos púrpura, afianzando en nariz recuerdos de fruta roja en sazón, algunas evocaciones de pétalos florales violetas, nota suave especiada dulce, con un guiño balsámico de buena intensidad y algunas secuencias que me han esbozado notas aromáticas de olivas negras.
Buena complejidad en el perfume, abriendo en bocas matices golosos, presencia potente de la fruta, invitando a la salivación con paso robusto, taninos golosos y marcados, muy en clave de la varietal tannat.
Frescura, con envolvencia y una traza de prolongación.
La retronasal habla de cerezas y arándanos, con guiños de flores de pétalo oscuro, alguna nota especiada que incluye vainilla y clavo, finalizando con memorias balsámicas, regaliz, olivas negras y un buen registro de sapidez.
Lo califico en esta añada 2009 entre recomendable y muy recomendable.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Kir-Yianni Estate Paranga Red Wine 2013.




Segunda de las muestras enviadas de modo desinteresado por esta bodega griega al objeto de mi cata y análisis personal. Paranga es un vino tinto elaborado con una conjunción varietal de las castas merlot, mitad del coupage, xinomavro y syrah, sin crianza en madera y acreditando una maduración de ocho meses en tanques de acero inoxidable y un mes adicional de afinado en botella, antes de su lanzamiento al mercado.
La fermentación maloláctica se desarrolla en los depósitos de acero inoxidable, con tres meses de battonage sobre propias lías.
Frutos vendimiados en parcelas propiedad de viticultores locales de las zonas de Florina y Agios Panteleimon, en el noroeste de Grecia, a seiscientos metros de altitud sobre el nivel del mar y con suelos de composición arenosa.
Estamos delante de un vino que en copa parada exhibe un color apicotado de buena intensidad con reflejos púrpura, desplegando en nariz recuerdos de fruta roja en sazón, con algunas señas que aportan evocaciones especiadas diversas, que incluso abren una huella silvestre, con puntos balsámicos que redondean el conjunto.
Boca que abre con una sabrosa punta golosa, en donde la fruta marca el paso, buena traza de acidez, despliega frescura en el avance, con los taninos golosos y pulidos, franca seña de persistencia.
La retronasal repite las memorias de cerezas y frambuesas, con el tono amplio entre especiado y silvestre, que remata la cata y prolonga sus descriptores.
Un vino cómodo, que deja unas buenas credenciales de franqueza varietal.
Lo califico en su añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Altolandon Bodega y Viñedos CF de Altolandon 2010.




Ultima de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega localizada en el municipio conquense de Landete, y en concreto al viticultor Manuel Garrote y a la enóloga Rosalía Molina. Hecho que como siempre en estos casos aprovecho para agradecer pues me permite llegar a gran cantidad de referencias y tras catarlas proceder a su libre divulgación en este blog que dirijo.
Es probable que los vinos de Altolandon no me hayan pasado desapercibidos, que haya encontrado una de esas bodegas que conquista a cada corcho que desprendes del cuello de la botella. Si hay algo que me ha gustado de este dominio vitivinícola es la apuesta por varietales poco habituales que encienden la llama de la sorpresa a través de vinos equilibrados, rotundos en fruta y plenos en intensidad. Buen ejemplo de ello es este monovarietal de la casta cabernet franc, que acredita un periodo de crianza de doce meses en barricas de madera de roble francés y que catado junto a dos buenos amigos y profesionales del sector de la enología dió un grandioso resultado.
Muy preciado en su estructura, tras la salida del vino en copa y en lo que se refiere a su componente de expresividad aromática se inicia con una buena memoria de fragancia a fruta roja y negra maduras, señas acompotadas, con un ferviente punto ahumado que desemboca en matices de hojas de tabaco y que finaliza con un guiño especiado que personalmente me ha recordado a pimienta negra. Buena complejidad del perfume que es seguido de un apacible arranque en boca, con buena seña de acidez, frescura en el camino del vino hasta el alcance del paladar, en donde la fruta clava su estandarte.
Taninos golosos y marcados, con franca persistencia varietal y buena envolvencia.
Virtuoso en cuanto a equilibrio, deja en la vía retronasal recuerdos de frambuesas, arándanos y guindas, de nuevo aires de compota, con menor intensidad ahumada y en cambio un esbelto evocador especiado, que nos insiste en memorias de pimienta, finalizando con los muy varietales tonos de tabaco.
Cromática apicotada con reflejos púrpura, buena estética oscura y brillante, califico esta añada 2010 del CF de Altolandon entre muy recomendable y más que muy recomendable.
A mi juicio, un vinazo.

La Querce di Massimo Marchi Dama Rosa Passito 2011.




Una muestra más de las enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega italiana al objeto de mi cata y análisis personal. En este caso estamos delante de un passito, elaborado de modo monovarietal con la uva canaiolo, frutos procedentes de viñedos localizados en la zona de las colinas florentinas de Impruneta, término en donde se sitúa la bodega responsable de este dulce reclamo.
Tras la vendimia manual, se procede con el proceso de fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, y que se extiende durante un periodo de veintiocho días. Todo ello precedido por una permanencia durante una noche del fruto con sus pieles y un delicado prensado.
Finaliza con una maduración de dieciseis meses en barricas de madera de roble francés de medio tostado, con un afinado en botella de seis meses antes de su salida al mercado.
En copa parada pincela una cromática roja picota con algunos reflejos grana e incipientes rubídeos, manifestando en su proximidad aromática recuerdos de fruta roja acompotada que va dejando paso a memorias de membrillo, dátiles y melocotón de viña escarchado, fino guiño cítrico acomodado en un lecho goloso, finalizando con algunas señas tostadas y un retorno de suave licorosidad bien integrada.
Es en boca donde esta envía su intensidad, siempre de mano de la fruta que es la que domina la escena, con una suave traza de acidez y un dulzor nada pesado, muy bien controlado.
Hay evocaciones tostadas cuando el vino alcanza el paladar, y es que incluso en la vía retronasal el vino aporta un descriptor no señalado en la vía olfativa, con frutos secos, por momentos y de lejos me ha evocado almendras garrapiñadas. Recuerdos de guindas, cerezas, melocotón, algunos dátiles, flores marchitas, con el puntual guiño tostado y un epílogo que puebla la boca de fruta y de influencias procedentes de la madera y de su personalidad de passito.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.
Equilibrado, sabroso y dotado de alcance y prolongación.

martes, 1 de septiembre de 2015

Clos de L´Oratoire des Papes Châteauneuf-du-Pape 2012.






Bodega enclavada en el territorio de la apelación Châteauneuf-du-Pape, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX, cuando la familia Armouroux la fundó para gloria de las generaciones pasadas, presentes y a buen seguro también futuras.
Bautizada con tan litúrgico nombre debido a la cercana presencia de una pequeña y coqueta capilla cercana a uno de los viñedos en propiedad del dominio, cuenta con una extensión de cultivo de veintidós hectáreas, de las que la mayor parte se dedican a la elaboración de vinos tintos.
El vino que ocupa el protagonismo en esta entrada del blog se elabora con una base mayoritaria de garnacha, sobre el ochenta por ciento, dejando el veinte restante para uvas de las varietales syrah, mourvedre y cinsault, frutos todos procedentes de cepas con una antiguedad media de cincuenta años.
La crianza se desarrolla en combinación de barricas de madera de roble francés y foudres, durante un periodo de entre diez y doce meses.
Gracias a la generosa aportación de mi buen amigo, el enólogo Chus Madrazo, pude disfrutar catando este vino a ciegas y después, degustándolo a la vista.
En copa parada plantea una cromática apicotada con reflejos púrpura, mostrando en su primera cercanía aromática recuerdos de frutos rojos, con alguna seña floral poco desplegada, añadiendo en segunda instancia matices balsámicos y alguna nota que expresa una ligera memoria de trufa, tal vez fruto del dimetilo.
Su capacidad de fragancia es de cierta complejidad aunque creo que con más tiempo de guarda en botella podrá afinar, incrementar e incluso intensificar algunos de los descriptores, que todavía se encuentran en progresión. De lo que no cabe duda es de que la fruta roja en sazón impera durante esta fase de cata, dejando las influencias procedentes de la crianza en un segundo plano.
Boca jugosa en el arranque, con fluidez en el avance, media seña de acidez y buen tono de frescura, con un nudo de fruta roja que se va liberando y que cuando alcanza el paladar lo llena de viveza.
Taninos finos y golosos, con la seña de dulzor de la garnacha bien representada, franca prolongación.
La retronasal habla de cerezas y frambuesas, muy suave punto de grosellas, con algún pétalo de flores rojas y una seña balsámica que redondea el conjunto, marcando con menor fuerza que en la vía olfativa, ese punto de trufa, que aporta cierta personalidad al vino.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable, podrá ganar enteros tras un par de años más en botella, siempre mediando una guarda responsable. No lo olviden.

Cervezas : Falken Brewing & Sesma Brewing Smoke Bros.



Agradezco a los responsables de estas dos elaboradoras de cerveza su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica en general, mediante la entrega en mano de varias muestras de esta referencia, que surgió de una colaboración mutua.
En realidad fue el propietario y hacedor de las cervezas Falken Brewing, Oscar Gutiérrez, quien tras contactar por teléfono tuvo la gentileza de acercarse desde Vitoria a Haro para concederme el privilegio de catar y escribir de sus elaboraciones.
Mi primera cata tuvo como protagonista a esta smoked porter, sugerente y divertida, que como sus autores afirman en un rincón de la chispeante etiqueta que engalana la botella, "como divertirse jugando con los ingredientes, es una prueba de concepto alrededor de la madera, la malta y las levaduras¨.
En su proceso de elaboración se incluye un proceso de ahumado manual de maltas, finalizando con una inoculación de dos cepas diferentes de levadura. Es ese ahumado, que se lleva a cabo con una selección de maderas de melocotonero y manzano, el que aporta una gran medida de la sabrosa personalidad que aporta Smoke Bros durante su cata y degustación.
Una buena integración de malta de cebada, agua, levadura y lúpulo, que da lugar a una cerveza intensa y esbelta al mismo tiempo, que a medida que reposa en la jarra y gana temperatura, va creciendo en complejidad aromática y en rango gustativo, fortaleciendo su condición, afinando los contrastes entre acidez, amargor y golosura.
Color oscuro, con reflejos pardos, primera aproximación olfativa que recrea sensaciones de cacao, granos de café tostados, caramelo, ahumados y algunos tonos que me han dejado memorias de pastelería, incluso y ya en segunda cercanía aromática apunto memorias balsámicas.
El despliegue de espuma, de un trazo cromático beige, es llamativo cuando la botella se destapa y tras el primer instante de servicio en jarra, poco a poco va declinando, aunque su tiempo de estancia es prolongado.
En boca es una cerveza cremosa, con la nota de amargor presente y bien integrada, apunta en el avance un buen reflejo de acidez y golosas intenciones, ahumados y tostados se conjugan para agradar al paladar. Viveza y personalidad, divierte y refresca. Muy equilibrada.
Bebida con calma, y dejando, como ya he dicho antes; que vaya templando en jarra, termina por expresar todo lo que quiere y puede.
La califico como muy recomendable.