lunes, 28 de julio de 2014

Bodegas Riojanas Viore Verdejo 2013.




Mi agradecimiento a los responsables de comunicación del Grupo Bodegas Riojanas, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de esta muestra de su vino de la denominación castellana Rueda, un monovarietal de verdejo, que se elabora con frutos procedentes de viñas que acreditan una antiguedad media de poco más de veinte años, asentados sobre suelos pedregosos, con segunda capa de composición arcillo arenosa; y localización en la muy vinosa zona vallisoletana de La Seca.
Se aprovecha en parte la noche y sus condiciones de temperatura baja para proceder a la vendimia, con un proceso de maceración en frío de la uva, ya en bodega; y un fermentado que se prolonga durante un tiempo de entre diez y doce días, con posterior permanencia sobre lías durante tres meses.
En copa parada exhibe un color amarillo palido con reflejos verdosos, buen brillo. La nariz es esgrime recuerdos de fruta cítrica, algunas ciruelas claudia, efectos tropicales de fragancia frutal en el perímetro aromático primario, completado con sensaciones florales y balsámicas, estas más en clave de insinuación.
La boca es sabrosa, con un buen arranque frutal, completando con frescura que se extiende en el avance, equilibrado, buena textura de untuosidad en el avance, reflejando una muy buena condición frutal, amplio en ese sentido. Retronasal que abunda en ciruelas claudia, manzana verde, punto de limón, con un guiño anisado y otro floral, jazmín; que se apuntala junto a un final en donde se escenifica un sabroso recuerdo de hierba verde recién cortada.
Me ha gustado y me parece ser depositario de una buena franqueza varietal.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

domingo, 27 de julio de 2014

Finca Las Caraballas Verdejo 2013.




Vino catado durante una reciente visita al establecimiento logroñés localizado en la afamada calle Laurel, La Tavina.
Hablar de esta bodega vallisoletana me trae a la mente la figura emblemática de las aves rapaces, ya que fue una de las pioneras en el uso de cernícalos para gestionar el control de plagas.
Más allá, Finca Las Caraballas, presume de vino ecológico, con este monovarietal de verdejo, que sin acreditar crianza en madera, dibuja en copa parada un color amarillo brillante y con reflejos dorados, leve insinuación de evolución cromática, al menos en la botella que se nos ha presentado a catar.
La nariz es equilibrada, con algunos recuerdos de melocotón de viña, que se dejan rodear de memoranzas de melón y un punto de hierbas silvestres, relegado al final.
No encuentro notas florales, y la seña predominante es frutal, incluso diría que recordando guiños de mango, en secundarias aproximaciones nasales.
La boca es elegante desde el mismo instante de la entrada, presenta buen balance de acidez y dulzor frutal, con frescura en el avance, sensaciones untuosas, marca grasa no demasiado pronunciada.
Envolvente en el final, la retronasal apunta modos cítricos, florales, con una nota evidente de fruta de hueso, y un guiño silvestre y de hierbas aromáticas.
Es un monovarietal de verdejo peculiar, no vulgar en cuanto a su capacidad expresiva, pero si cargado de altas dosis de originalidad.
Lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.
A ciegas no lo hubiese identificado como un monovarietal de verdejo, pero me ha gustado.

sábado, 26 de julio de 2014

Uvas Felices El Hombre Bala 2012.




Mi agradecimiento a los responsables del proyecto Uvas Felices por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de algunas muestras de sus principales referencias.
Este Hombre Bala en edición de añada 2012 es un monovarietal de garnacha, que acredita una crianza de diez meses en barricas de roble francés de cuatrocientos y setecientos litros,  elaborado con frutos procedentes de viñas de una edad estimada entre cuarenta y noventa años, asentadas en suelos de composición granítica.
En copa parada muestra un color rojo apicotado con reflejos ligeros purpúreos, estampa de fluidez.
En nariz se muestra cerrado en el inicio, dejando algunos aromas a tufo, por lo que decido dejar con paciencia que el vino se abra, esperando algunos minutos y agitando la copa con alguna frecuencia.
¿Exceso de sulfuroso? ¿Maldita casualidad de mal de botella en esta muestra?. No lo creo, por ello ni siquiera ejerzo el derecho a filtrados adicionales.
Esa oclusión aromática va remitiendo poco a poco, más bien diría muy poco a poco.
La fuerza de la garnacha comienza su explosión, marcada de cerca al principio por una tozuda sombra del cerramiento, aunque ya menos marcado. Surgen evocaciones de fruta roja madura, tonos licorosos y balsámicos rodeándola, hay pétalos rojos y violeta, con un guiño sabroso de mineralidad que se expresa en mitad del perfume, embriagador; sustanciando además recuerdos finos de matorral silvestre, mentolados y especiados, estos con un matiz entre exótico y dulce.
Buen final a pesar del desconcertante inicio de la fragancia.
Boca jugosa, ligera en el avance, con una traza media de acidez, buena integración, amplifica sus expresiones y contrastes a lo largo de su prolongación, taninos golosos y pulidos, media alta sensación de persistencia, con un adorable punto de ese dulzor procedente de la varietal, que tanta seña deja en los vinos de garnacha.
La retronasal se inicia con fresas de mata, cerezas, grosellas y frambuesas, pétalos rojos y violeta, sensación intermedia que combina balsámicos, especiados y un punto que tal y como suena, me ha recordado a piruleta de cereza, regaliz rojo, algodón de azúcar.
Acaba dejando una memoranza noble y sugerente de roca húmeda, sapidez y punta de alcohol bien integrada.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
A veces, a inicios complejos, finales soberbios. Gracias a Baco, sin duda...

viernes, 25 de julio de 2014

Bodegas Alvear Fino CB.




Mi agradecimiento a la familia Alvear y a todo su equipo profesional y humano, por su desinteresado envío de muestras, siendo este fino CB la segunda de ellas que me dispongo a comentar en el blog, tras su pertinente cata y análisis personal.
Bodega Alvear fue fundada en el año 1729 y representa un icono de los vinos de la denominación andaluza y española Montilla Moriles, siendo su actual responsable de enología Bernardo Lucena.
Estamos delante de un vino fino seco elaborado de modo monovarietal con frutos de Pedro Ximénez, con crianza biológica bajo velo de flor, por un periodo de más de cinco años en botas de roble americano, usando el tradicional sistema de criaderas y soleras, con sacas y rocíos periódicos.
Al utilizar la varietal Pedro Ximénez, que tiene sustancioso contenido de azúcares, no se precisa proceder con métodos complementarios de alcoholización en ninguna de las fases preceptivas de elaboración y maduración.
Vino que en copa parada muestra un color amarillo pajizo con buen brillo y muy suaves reflejos verdosos. La nariz afianza recuerdos de frutos secos, almendra; con un segundo plano que reúne una sabrosa sensación de perfume salino y floral, con fondo perimetral de levaduras.
La boca es sabrosa, elegante desde el arranque, deslizándose con suavidad y frescura, apostando por una media alta condición grasa, salinidad dominante, con una trastienda sensitiva de amargor que complementa su hidalga planta de vino andaluz.
Buena, salina y fresca persistencia, no es punzante, antes bien sugerente.
La retronasal insiste en almendra, débil marca de tostados procedentes de la madera, mucho más presentes que en la vía olfativa; dejando para el final flores blancas, algunos finos balsámicos aliados con levaduras, y un epílogo en donde la salinidad llega a recordar al medio marino.
Un estupendo vino blanco seco, que califico como muy recomendable.

Mongarda Societá Agricola Prosecco di Valdobbiadene Brut.


Agradezco a esta azienda italiana de la zona de Treviso, su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de esta muestra de su prosecco di Valdobbiadene, elaborado con frutos varietales de glera y perera, vendimiados en parcelas localizadas en las colinas de Col San Martino, localizados a una altitud de entre doscientos cincuenta y trecientos quince metros. Su vinificado in bianco, comienza en bodega con un prensado suave, seguido del proceso de fermentación alcohólica que discurre en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura. Segunda fermentación mediante el método Martinotti y en autoclave, durante un periodo de cuarenta días. El también conocido como método Charmat es atribuído a Federico Martinotti, que fue director del Instituto Experimental de Enología de Asti, aunque algunos también lo consideran fruto de las investigaciones del francés Eugène Charmat, de ahí la doble apelación.
Se trata de un proceso de refermentado que se lleva a cabo, como ya he dicho, en un autoclave.
El prosecco brut de Mongarda dibuja en copa parada un color amarillo pálido con reflejos verdosos, nariz que acredita recuerdos aromáticos de fruta blanca de hueso y semilla, con un secundario repertorio de memoranzas florales, que redondean la fragancia.
La boca es sabrosa en la entrada, apunta tonos de fruta dulce, con la acidez en seña de media intensidad, carbónico suave y bien integrado en el conjunto. Fluidez en su avance, con buena intuición de frutosidad, dejando una retronasal que afianza sensaciones de manzana golden, pera de agua, guiños de piña, menos intensos; con sensaciones de flores blancas y amarillas en segunda línea de escenario.
Un espumoso que sobre todo lleva prendida la virtud de la fruta.
Lo califico como recomendable.

jueves, 24 de julio de 2014

Roberto Cipresso Eureka! 2010.




Agradezco una vez más al hacedor de vinos Roberto Cipresso su desinteresado envío de muestras, al objeto de mi cata y análisis personal, y posterior redacción de mis impresiones en este espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
Admirador del trabajo de este profesional de la viticultura, este Eureka! en edición de añada 2010 reúne a las varietales syrah y garnacha, con frutos procedentes de la finca Vigneto Osarella, en donde el suelo tiene una composición margosa y de roca tufácea.
Tras el fermentado en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, se inicia una maduración en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del cincuenta por ciento.
Copa parada que muestra un color apicotado, con algunos reflejos purpúreos. Buena sensación óptica en cuanto a densidad vinosa. Tiene la nariz abierta a evocaciones de fruta roja madura y suavemente especiada y sazonada, con un punto de flores rojas muy tenue, alabando a continuación recuerdos un tanto exóticos, punto final tostado no muy marcado, con guiños silvestres y minerales en la retirada.
La boca es profunda, tiene un buen nudo frutal en el avance, que se deshace en favor de una genial traza de acidez, taninos golosos, sabrosos y marcados, con un fino punto de amargor que redondea el conjunto expresivo. Volumen le sobra y en su persistencia reconozco el dulzor de la garnacha y un punto robusto y gallardo procedente a buen seguro, de la syrah.
Franco y equilibrado, me ha encantado.
La retronasal habla de frutos rojos silvestres, con sensaciones especiadas y de sazón, flores rojas y violetas, algún ligero tono balsámico, conjunto de nuevo con una huella exótica que se abre a completar el final con memoranzas minerales y silvestres.
Un gran vino en genial añada que califico sin atisbo de duda, como más que muy recomendable.

Champagne Cossy Cuvée Eclat Brut Premier Cru.




Mi agradecimiento de nuevo a Sophie Cossy por su desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura vitivinícola, gracias al envío de algunas muestras de sus principales referencias.
Este Cuvée Eclat Brut Premier Cru, está elaborado en una fusión paritaria de las varietales chardonnay, pinot noir y pinot meunier, frutos procedentes de diferentes parcelas localizadas en Jouy-les-Reims y Pargny-les-Reims.
Es un champaña amable, fresco, que plantea un rotundo tono frutoso, con el color amarillo pálido con reflejos acerados menos nítidos, buen brillo y despliegue de burbujas regulares y finas.
La nariz afirma evocaciones de fruta cítrica, manzana verde, algunos esbozos de frutos secos, flores blancas y amarillas, en el perímetro aromático un suave y sabroso tono de brioche des Rois, brioche tressée. Muy equilibrado en la fragancia, apuntala en su arranque en boca una sugerente unidad entre dulzor frutal y acidez, deslizando un punto de frescura equilibrado y sabroso, envolvencia y una integración magnífica del carbónico, dejando en la vía retronasal evocaciones de ciruelas claudia, manzana golden, limón, almendra no muy tostada y ese sugestivo recuerdo a bollería y levadura, que descubre detrás un guiño confitado muy fino.
Tiene mucha llegada en el final y se prolonga gracias a su esmerada prolongación.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.