miércoles, 25 de abril de 2018

Bodegas y Viñedos Pujanza Hado Cosecha 2014.


Puntos El Alma del Vino ... 18(20).

El Hado en edición de añada 2014 de Carlos San Pedro, es uno de esos vinos que se disfruta de principio a fin. Elaborado en modo monovarietal con fruta de la casta tempranillo, cosechada en viñas de la propiedad que se asientan en suelos de componente arcillo calcáreo y que se ubican a una altitud media de seiscientos metros sobre el nivel del mar, perfila un carácter de los que algunos denominan de terroir y que yo prefiero articular con el término zonal. Porque si hay algo que describe la obra de Carlos es precisamente la indudable afirmación que sostiene en cuanto a la identidad de la zona alavesa de la denominación de origen. Como un vaso comunicante, el nervio y la frescura que de un modo solemne y nada complicado traslada el vino al catador y degustador, se afianzan desde el interior de la copa y despliegan todo su potencial.
Tras la vendimia manual se procede en bodega con un macerado de cinco días y una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura y con remontados diarios. Maloláctica en los mismos continentes y posterior crianza en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante doce meses.
No me gusta tener que decirlo ya que entre otras cosas es probable que más de un listo de esos que pululan por los curvos caminos de la divulgación vitivinícola, cada día abundan más; lance enseguida una crítica sabionda y relamida. Lo cierto es que la fruta que San Pedro emplea para dar luz a este Hado surge de los descartes que él mismo realiza tras seleccionar las uvas que dan vida a sus dos glorias, a saber el Finca Valdepoleo y el Viña del Norte. A mi el resultado final ni me parece fruto de descarte, ni me supone un deficit de calidad. Al contrario, la calidad de la tempranillo que resplandece en este vino es óptima, digna de excelencia.
Copa parada que exhibe un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura, descripción aromática que muestra nostalgias de fruta roja y negra en sazón, evocaciones balsámicas y silvestres, fondo tostado que apunta brisas torrefactas y panadería. Sugerente apéndice licoroso que prolonga la fragancia. Boca sustanciosa y jugosa, despliega una sabrosa acidez y un guiño cálido, estupenda estructura y tanicidad golosa y afinada, franqueza en la persistencia, con pegada y alcance. La retronasal habla de cerezas, ciruelas rojas y negras, moras, con un segundo plano en el que se evocan retornos anisados ligeros, regaliz, nuez y pan tostado, esbozando en el epilogo una seña de granos de café.
Esplendosa tempranillo, musculosa y muy sugerente.

martes, 24 de abril de 2018

Bodegas y Viñedos Luna Beberide Godello 2016.


Puntos El Alma del Vino ... 17’50(20).

Vino blanco seco monovarietal de la casta godello, que los responsables de esta bodega berciana elabora con fruta procedente de un proceso de recuperación clonal de viejas cepas localizadas en el término municipal de Villafranca del Bierzo y más en concreto en la finca bautizada como Valdetruchas que se ubica a una altitud media de seiscientos cincuenta metros sobre el nivel del mar. Asiento en suelos de componente arcillo pizarroso, con un proceso de vinificado que se inicia tras el porte de la fruta a las instalaciones de la bodega, mediando una fermentación alcohólica que se lleva a buen término en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura y permaneciendo en contacto con sus lías durante seis meses, paso previo al embotellado final.
Tras el descorche y en copa parada muestra tonalidades amarillo pálidas y brillantes, con reflejos cetrinos, en nariz asoman nostalgias cítricas suaves, alguna seña de manzana y pera de agua, guiños herbales ligeros, centro balsámico, resinas, hinojos y muecas salinas que prolongan su perfume. La boca abre con profundidad, despliegue de acidez, aporta frescura y un reflejo untuoso que aclimata la llegada al paladar. Sustancioso, firme y sin estridencias, franco en su expresión varietal. Magnífico el paso salino del vino, con alcance y llegada al final de la cata. La retronasal sustancia evocaciones de limón, fruta blanca de pepita, gestos herbales y sensaciones de salinidad apacible pero prolongada que junto a notas anisadas y de resinas dan proyección a su expresividad. Agradable mineralidad, con la fruta siempre marcando el guión. Me ha encantado.
Lo califico en esta edición de vendimia 2016 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Elegante en su sapidez y muy de terruño.

lunes, 23 de abril de 2018

Raúl Pérez Viticultor La Clave 2013.


Puntos El Alma del Vino ... 16’50(20).

Tratar con los hijos e hijas de Raúl Pérez es simple descubrimiento, un hechizo maravilloso en donde el clima, la tierra, el suelo y las variedades aportan expresión, estructura, personalidad, carácter y una especie de cata telúrica, en donde la geobiología queda reflejada con distinción y un sabroso perfil para nada esnobista ó imaginario, antes bien rústico pero muy emotivo.
A mi ya me sobran esos individuos que con una copa en la mano y la botella enfrente son incapaces de valorar el producto, su elaboración y los raíles distintivos e identitarios por donde circula el tren en ese momento en el que el vino surge desde el interior de la copa, traspasando el umbral de los labios y motivando los sentidos. Alcanzar ese escenario no es cuestión de discursos, de puntuaciones más ó menos elevadas, de lecturas de tratados sobre ampelografía, de cursos de cata más ó menos tamizados por elocuentes conductores y literarias artimañas. Que si algo ha aprendido uno, después de catar más de dos mil quinientas referencias al año, es que en esto del vino la personalidad, la excelencia de un vino se descubre en pocos segundos, casi en el mismo tiempo que dura encender la luz, apretando un interruptor. No hay secretos, descorchar y catar, hacerlo con pocas pistas, enlazando con el interior de la copa con nudista mentalidad, sin preámbulos ni juicios basados en una etiqueta.
Desde luego y sin que sea lo único a esgrimir más sentido intuitivo y menos dogmático.
En verdad esto del vino no es algo grandilocuente, estirado, difícil, pero por desgracia quienes más lo anuncian, tal vez lo hagan por intereses poco honestos.
Mencía y garnacha forman el alma de este La Clave, fruta berciana que se vendimia de modo manual y que ya en bodega es manejada con tiento siguiendo los cauces tradicionales de vinificación, fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura y continuando con una maduración en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante doce meses.
Tras el descorche, en copa parada afirma un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos púrpura e incipientes grana, promociona en la cercanía olfativa nostalgias amplias de fruta roja en sazón, créditos en segunda instancia que reflejan memorias silvestres y balsámicas, acogida central de  almendra tostada muy suave y en el final retornos de salina mineralidad.
Boca afectiva, abre jugosa, bien equilibrada, estructura afianzada y volumen, asomando frescura y una buena linea de acidez. Emulsión en el paladar, con la fruta alzada en primer plano, acreditando unos taninos golosos y afinados, hay algunas señas de certera rusticidad, pero por encima de todo esa singularidad expresiva basada en la grandeza identitaria y zonal con la que Raúl Pérez sabe premiarnos. La fase retronasal habla de ciruelas rojas y cerezas, alguna punta cítrica suavemente confitada, hierbas aromáticas y regaliz, abriendo en el epílogo notas de terruño, amplia expresión mineral. Buena prolongación final.
En esta fase se notan menos los descriptores tostados en comparación con los créditos de la vía aromática.


domingo, 22 de abril de 2018

Michele Chiarlo Roero Arneis Le Madri 2015.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

En la zona de colinas situada justo en el margen izquierdo del río Tanaro, noroeste de Italia, afluente derecho de la cuenca hidrográfica del río Po con nacimiento próximo al Paso de Tenda, puerto de montaña de los Alpes Ligures, se ubica la zona vitivinícola de Roero Arneis. Enfrentado, mediando el curso del río, a la zona Barbaresco, los suelos en donde las cepas de la varietal Arneis cumplen su ciclo vegetativo, son ricos en margas calcáreas y arena, y gozan de una excelente exposición al sol.
Michele Chiarlo es una bodega italiana piamontesa, varias de cuyas referencias en el mercado, conocí tiempo atrás durante una de mis visitas de Decanter London. Guardo un magnífico recuerdo de algunos de sus Barolo. así como de uno de sus vinos blancos elaborado con uvas de la casta cortese.
En esta oportunidad traigo al blog mis impresiones personales sobre este Le Madri 2015, que representa con orgullo el florido presente de esta casta vinífera y que se elabora mediando una cuidada vendimia a la que sigue un proceso de fermentación alcohólica en bodega que se despliega en depósitos de acero inoxidable de cincuenta hectolitros bajo control de temperatura, con dos meses de permanencia y el mismo tiempo de permanencia en bodega, una vez embotellado, antes de salir al mercado.
En copa parada ofrece un cromatismo amarillo brillante, con algunos reflejos acerados y ligeramente cetrinos, nariz inmensa en cuanto a expresión aromática, muy cítrico y floral, con recuerdos de limón, manzana y piña, memoria ligera de lichis y pera, apuntando en segunda instancia evocaciones de camomila, flores de azarallo y robinia, retama y brezo, madreselva y guiños herbales muy afinados. Centro balsámico que redondea el perfume. La boca abre golosa, fresca, con un buen despliegue de acidez y una personalidad cítrica y amable, media sensación grasa en el paso, largo y muy equilibrado. La retronasal insiste en testigos que evocan limón, fruta tropical y blanca de pepita, muy alargado en cuanto a memorias florales y herbales, finalizando con un buen apéndice balsámico, resinas e hinojo y un punto amargoso muy sugerente y sabroso.

Raimat Castell Blanc Chardonnay 2016.


Puntos El Alma del Vino ... 15 (20).

Las palabras catalanas raïm y má, racimo y mano en el idioma cervantino, dan luz a esta bodega catalana que surgió desde el apasionado y constante esfuerzo personal de una familia, losRaventós, que adquirió en el pasado las tierras para plantar las viñas e inició una andadura empresarial en base siempre al Castillo de Raimat. Comarca de Segriá, en donde los conejos daban cuenta de los brotes de las viñas a comienzos de los años treinta resultando un problema que se intentó solucionar mediante la ampliación de los recursos cinegéticos entre los lugareños, dando lugar incluso a una referencia gastronómica que recibió el apelativo de conill a la raimat. Como la medida no resultaba suficiente incluso se llegó a importar una especie de serpiente australiana, inofensiva para el ser humano, con la que se completó la lucha contra el mamífero lagomorfo. Anecdotario del pasado, que aporta información sobre los desvelos constantes del agricultor, ayer, hoy y mañana.
Elaborado de modo monovarietal con fruta de la casta chardonnay, este vino blanco seco en su edición de vendimia 2016 se elabora con uvas cosechadas en tres fases en función de su graduación alcohólica, buscando siempre la recogida nocturna de los racimos, valorando las más bajas temperaturas. Ya en bodega se procede con un prensado inmediato, realizando después una clarificación de entre una y dos jornadas que se lleva a buen término a bajas temperaturas. Tras la limpieza del mosto, se trasiega a un depósito de acero inoxidable, iniciando la fermentación alcohólica con un firme control térmico. Leve mantenimiento en idénticos continentes y embotellado final. En copa parada afirma un cromatismo amarillo brillante con reflejos cetrinos, nariz que recoge nostalgias cítricas, fruta blanca de hueso y pepita, algunos leves apuntes tropicales menos marcados que los anteriores, aflorando en el eje aromático recuerdos florales y un punto balsámico de mayor intensidad. Su fragancia expresa fruta por los cuatro costados, con una carga varietal muy definida.
Tiene equilibrio. La entrada en boca es resulta, jugosa, despliega frescura en el paso, untuosidad, buen lineal de acidez, prolongación y alcance hasta el final. La retronasal relata evocaciones de limón, melocotón de viña, manzana, ciruelas claudia en sazón, lichis y carne de membrillo, con un guiño de almendra fresca y resinas y anisados en el centro gustativo.
Buen retorno de sapidez, estructura y volumen.

sábado, 21 de abril de 2018

Viñedos del Contino Reserva 2009.


Puntos El Alma del Vino ... 16’50(20).

Otra de las referencias ya clásicas en mis catas y comentarios del blog, el vino tinto reserva de Contino, esta vez en su edición de añada 2009.
Chus Madrazo y sus vinos, un privilegio para quienes surcamos los caminos y senderos de la denominación de origen Rioja, en busca no del vino perfecto, sí de aquellos que reflejen identidad, zona y varietales.
Tempranillo mayoritaria, con un diez por ciento de graciano y un cinco de mazuelo y garnacha, fruta vendimiada en las inmediaciones de Finca San Rafael, con despalillado y fermentado alcohólica en depósitos de acero inoxidable de doce mil litros, macerado durante un periodo de entre quince y veinte días, maloláctica y trasegado a barricas de roble americano de madera usada, cuarenta porcentual y de roble francés, sesenta, donde madura durante dos años, con un afinado adicional de doce meses en botella antes de su salida al mercado.
En copa parada define un cromatismo apicotado de notable intensidad con reflejos púrpura y grana, aromática que marca fruta roja en sazón, especiados y tostados en segunda instancia, al comienzo por encima de los testigos frutales, después de airear el vino durante unos segundos, se acompasan, dejando el protagonismo a las memorias de cerezas y ciruelas rojas, frutos secos, torrefactos, nota breve láctica y fondo balsámico.
Boca golosa y equilibrada, con avance de media fluidez, estructura y taninos maduros y pulidos, exhibe una franca persistencia, evidencias retronasales de frutos rojos maduros, vainilla y granos de café tostados, almendras y perímetro balsámico, regaliz.
Lo califico en esta añada 2009 como muy recomendable.

viernes, 20 de abril de 2018

Celler del Roure Les Alcusses 2013.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

Bodega familiar localizada en tierras valencianas, cuya cabeza visible el ingeniero agrónomo Pablo Calatayud ha sido apasionado responsable de la recuperación de una varietal vinífera casi extinguida, la mandó. Calatayud empezó su proyecto en el año 1996 con veinte hectáreas de cultivo situadas en Moixent, localidad del sudoeste de la comunidad valenciana, en la comarca de La Costera. Posteriormente el vitivinicultor adquirió cuarenta hectáreas más en el valle de Les Alcusses, en plena Serra Grossa, cerca de un poblado ibérico bautizado como La Bastida. Cordillera prebética que sirve de barrera natural entre las comarcas de Albaida y La Costera, y que da nombre al vino que hoy ocupa parte del protagonismo de este espacio divulgador de la cultura del vino. Calatayud cuenta con diversidad de suelos, franco arenosos, arcillo calizos, y desde luego con diferentes orientaciones cardinales de sus viñedos. Comparte sus criterios profesionales con Victor Marqués e Iván Gómez y en lo que se refiere a este Les Alcusses en edición de vendimia 2013 conjunta fruta de castas diferentes, monastrell, merlot, syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. Acredita una maduración de entre tres y cuatro meses, desarrollada en barricas de madera de roble francés de dos y tres años.
Descorche y primer servicio en copa, afirmando un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, nariz que recoge nostalgias de fruta roja y negra maduras, ligeros tostados y sensaciones de caramelo, centro de fragancia balsámico, pan de horno de leña, acabando con un leve matiz de confituras. La boca abre golosa, sabrosa, pide salivación, desplegando buena frescura y un punto de astringencia sugerente y equilibrado, sin estridencias, con la tanicidad marcada y jugosa. Amplio, con una buena llegada y persistencia. La fase retronasal abunda en evocaciones de cerezas, ciruelas rojas y negras, arándanos, abriendo una compuerta de tostados comedidos, de nuevo los retornos de pan y un guiño de caramelo. Los brillos balsámicos de regaliz y un tono muy sugerente de amargor prolongan sus sensaciones.


jueves, 19 de abril de 2018

Weingut Lehnert-Veit Goldtröpfchen Riesling Trocken 2012.


Puntos El Alma del Vino ... 16’50(20).

Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega del Mosel alemán por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de esta muestra de su referente Riesling Trocken en edición de añada 2012. Compaginado tras su cata preceptiva con un rissoto de vieira, elaboración de los alumnos de cocina de la Escuela de Hostelería de la Universidad de Leioa, la armonía fue magnífica, sensacional diría yo.
Los aires marinos del arroz, con buena textura, ensalzados y ensartados en la apreciable traza de acidez de este vino blanco monovarietal de la Riesling del Mosel, poco más se puede pedir.
Elaborado con uvas vendimiadas a mano en las pendientes de la zona bautizada como Goldtröpfchen en donde los suelos pizarrosos oscuros aportan ese legendario perfil expresivo de mineralidad a los vinos.
En copa parada afirma un cromatismo amarillo dorado intenso y brillante, nariz en donde existe un inicio suave de hidrocarburos, con recuerdos de fruta blanca con hueso y cítricos ligeros, hay flores que van abriendo sus pétalos a medida que el vino se va aireando y templando en la copa. Tiene buena envolvencia aromática, dejando en el arranque en boca nostalgias de melocotón de viña y ciruelas claudia maduras, fruta golosa que recorre el camino con equilibrio goloso y de acidez, equilibrado, sirve de mil amores a la causa de escolta de arroces y pescados. Sabroso, jugoso, con una buena persistencia, la fruta siempre ocupa el primer plano de su fotografía.
Retronasal que abunda en esos melocotones y ciruelas, añado aquí alguna mueca de confitura de limón, madreselva y camomila, balsámicos muy finos y un brote que definiría como ahumado y que abre un paso final a evocaciones de pedernal húmedo.
Uno de esos vinos que identifica con plenitud a la varietal que le da vida.

Bodega Viña Valdeloyo Maceración Carbónica 2017.


Puntos El Alma del Vino ... 17’50(20).

Me gusta un vino elaborado mediante el proceso de la maceración carbónica que ofrece un añadido basado en esa sensación de vino estructurado, en donde no solo imperan la fruta y los tonos balsámicos y florales, todos ellos propios de los vinos juveniles de Rioja.
El Valdeloyo tinto sugiere esa maceración pero a la vez incluye una bárbara personalidad, reclutando un peso específico, un tiralíneas que se recrea en el paso por boca, que marca los tiempos con orgullo de terreno, sabroso y con alcance, ritmo sostenido y complejidad efectiva de la tempranillo que se apuntala, como los magnánimos vinos legendarios de la denominación, los de padres y abuelos, con un menor apunte de viura, la perla blanca de Rioja.
Racimos de uva que se depositan sin despalillar ni romper en depósitos y que se dirige a una fermentación en la que el CO2 vence al oxígeno, aeróbico cambiando a anaeróbico.
Gas carbónico que cuelga como medalla de oro y que se manifiesta con tanto orgullo como el vino tras el descorche y el servicio en copa.
Cromatismo intenso y violáceo, nariz con mucha carga frutal, guiños florales y silvestres, caminante sonserrano, primavera y tierras de viñedo. Fondo balsámico, guiños de terrosidad.
La boca escenifica juventud, armazón, solidez, frescura y una hermosa longitud.
Persiste y llena, busca en la retronasal evocaciones de ciruelas rojas y negras, moras, purpurados guiños y aromas de nogal y olivas negras. Eje balsámico, circunda los destellos frutales con memorias campestres, con un escenario primaveral de la Sonsierra.
Lo califico en esta añada 2017 entre muy recomendable y más que muy recomendable.