martes, 23 de septiembre de 2014

Viña Ruda Infusión Tempranillo 2013.





Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega de la localidad manchega de Tomelloso, por su desinteresada colaboración con mi espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de esta muestra de su Ruda, una infusión, sí lo han leído correctamente; una infusión de tempranillo.
Un método surgido de tres años de investigación y de la colaboración cercana de las universidades de Castilla La Mancha, Navarra y Zaragoza.
En realidad cuando hablamos de infusión, nos referimos a un proceso en donde la extracción ocupa una parte protagonista y de gran calado, pasando el mosto por una columna, buscando que los hollejos frescos sean encapsulados, infusión; y terminen con una fermentación del destilado a baja temperatura.
Lozanía y frescor frutal, logrando que la tempranillo se muestre franca, con un cromatismo que en copa parada exhibe tonos apicotados intensos con algunos reflejos violáceos, buena esencia de perfume, con la nariz apostando por recuerdos de frutas rojas maduras, con un suave guiño de confitura, y alguna flores violeta, final de perfil balsámico, moderado en cuanto a intensidad.
La boca supera a la nariz, marcando un arranque en donde la fruta se muestra profunda y golosa, buen crédito de dulzor, con la traza de acidez bien desplegada, refrescante en el avance, mostrando viveza y cierta seña de astringencia, aunque en el conjunto demuestra ser un vino ampuloso y con alcance final, equilibrado, con buena persistencia. Taninos golosos y marcados, con la retronasal abundante en recuerdos de fruta roja, y un matiz balsámico de segundo plano que redondea la descripción.
Lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

Fattoria Sardi Rosato 2013.




Muestra enviada de modo desinteresado por los responsables de esta bodega toscana, localizada en la ciudad de Lucca, por donde fluye el río Serchio y en donde llegaron al mundo los gloriosos compositores Puccini y Boccherini.
Su rosato en edición de añada 2013 recrea una fusión varietal de sangiovese, al sesenta por ciento; merlot, en una proporción del treinta y cinco; dejando el cinco porcentual restante para la ciliegiolo, uva cuyo origen es discutido, siendo mayoritaria en viñedos de Umbria y Toscana.
Con estas credenciales, la bodega de Matteo Giustiniani, con aristocrático pasado; elabora un vino amplio en frutosidad y condición cítrica, buena dosis de frescura, ampuloso en avance y llegada, más que correcto en cuanto a aromática, seña de naturalidad, sin ecuaciones de levadura que despejar.
En su vinificación, hay espacio para que una pequeña parte del zumo haga la fermentación en madera, con posterior maloláctica.
Color rosáceo grosella con reflejos piel de cebolla, armando una naturaleza aromática en donde predominan notas de fresa y cereza, frutos de granada, con algunos tonos cítricos que deambulan entre la naranja y la ya mencionada fresa de mata.
La boca es jugosa y golosa en el punto justo, con una buena traza de acidez que despliega frescura, muy buena longitud y persistencia, con la retronasal que evidencia recuerdos similares a los expresados en la vía olfativa, aunque concretando mayor la naturaleza de los frutos rojos maduros y elevando una sugerente plegaria floral que se hermana con los detalles cítricos.
Es un rosato encantador, refrescante y que hace de la fruta madre un auténtico elogio.
Me ha encantado. Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable. Entre el concierto para chelo y orquesta Opus.34 en si bemol mayor, del gran Boccherini y el Nessun Dorma del no menos genial Puccini, hay un acorde para este sugestivo rosato toscano.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Bodegas Castelo de Medina Syté 2008.




Mi cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega vallisoletana por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de muestras de sus principales referencias.
Este Syté en edición de añada 2008 es un vino tinto que ha recibido varios galardones, destacando una medalla de bronce de la prestigiosa Decanter.
Apunto una conjunción varietal de syrah, al sesenta por ciento; y tempranillo, al cuarenta, acreditando una maduración de catorce meses en barricas de madera de roble francés y americano.
En copa parada muestra un color apicotado con reflejos violáceos, nariz que esgrime una aromática de la que sobresalen recuerdos de fruta roja madura, con señas de sazonado y especiado, alguna memoria de fragancia confitada, aunque ya en una segunda aproximación. Tiene un final que desliza recuerdos de granos de café y cierta guía láctica y balsámica, estas dos menos perceptibles.
Amplio y jugoso desde su arranque en boca, con buen equilibrio de fruta y madera, desplegando sustancia y vinosidad, con la fruta siempre preponderante, buena linea de acidez, taninos golosos y marcados, con una buena seña de persistencia.
La retronasal envía recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, algunas vainillas y nota de cremosidad procedente de la madera, ligeros tonos balsámicos y un final que expresa buena sapidez y longitud.
Una buena añada, que califico como muy recomendable.

Mas Olivares Pago Diana Tèria Reserva 2009.




Mi agradecimiento al equipo responsable de esta bodega catalana por su desinteresado envío de muestras, siendo esta la segunda ocasión que colabora con mi espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
El Tèria en edición de añada 2009 es un vino tinto elaborado a partir de una conjunción varietal de tempranillo, merlot y cabernet sauvignon, acreditando una maduración de catorce meses en barricas de madera de roble francés, mostrando en copa parada un color apicotado de buena intensidad con algunos reflejos grana y púrpura. La nariz comienza con recuerdos de fruta roja y negra maduras, suaves especiados y ahumados, avanzando con memorias de fragancia balsámica y de granos cafeteros.
Boca jugosa, de paso fluído, acidez en perfil medio, con despliegue de frescura y buen equilibrio. Taninos golosos y finos, dejando una media seña de persistencia y una retronasal en la que aparecen recuerdos de cerezas y arándanos, guiños florales algo amortiguados, con una buena seña balsámica que redondea el final dando paso de nuevo a tonos tostados y cafeteros, estos en intensidad menor.
Es un vino correcto, que sin abundar en excesos de concentración y complejidad, se deja apreciar con facilidad.
Lo califico en esta añada 2009 como recomendable.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Champagne Barnaut Brut Millésime 2000.


¿Qué quieren que les diga?. Está bien descorchar un champaña y saborear la frescura de la chardonnay, esa lozanía que retoza en la boca, esos aromas juveniles en donde la seña cítrica y algunos detalles de levadura, flores y pastelería se entonan para afrontar la melodía chispeante que llega al corazón, sobre todo cuando el estival calor aprieta. Los champañas jovenes llenan el espíritu de viveza, hidratan y te introducen en el mar de los sargazos de la felicidad.
Y sin embargo, de cuando en cuando; y aunque me consta que no son champañas que lleguen y llenen a todo el público, descorchar un brut millésime de una añada pretérita como es la del año 2000, te envía al otro lado, a ese mundo de descriptores aromáticos y gustativos, pleno de contenido y condición, en donde el análisis del continente en copa, es algo más que un objeto de deseo, es toda una declaración de intenciones.
Algo así me ocurrió cuando en compañía de mis buenos amigos del veraneo jarrero, decidí dejarme llevar por este Barnaut de Bouzy, un escandaloso regreso al pasado, una fuerza de la naturaleza vinosa, uno de esos recursos que sirven para homenajear la reflexión de chimenea, como cualquier vieja añada de Rioja, ó uno de esos Oportos sensuales y placenteros.
Conjunción varietal paritaria de chardonnay y pinot noir, con la personalidad de la Montagne de Reims impresa en cada uno de los minutos que dura la cata, alma de grandes frutos; con un color amarillo dorado, reflejos de oro viejo; buena proyección de burbuja fina, ajustando en su aproximación nasal recuerdos de ciruelas y membrillo, algunos atisbos de fruta acompotada, con hinojo y anisados en segundo plano, dejando deslizar evocaciones ahumadas y de caramelo, manzana reineta asada con algún aporte meloso, y en el final un destello de fina mineralidad que equilibra el perfume y le da gloria divina.
La boca es elegante, gallarda; con una entrada en donde hay voluptuosidad frutal, marcando con la traza de acidez la frescura del champaña, emotiva envolvencia, con paso graso y untuoso, dando en la retronasal recuerdos de frutas acompotadas, algunas flores, hinojo, melosidad y un detalle ahumado muy ligero, para desembocar ya al final en una sensación de terrosidad y salinidad que prolonga la expresión y nos conduce hacia la gloria.
En resumen, una delicia. Lo califico en esta añada 2000 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Vinos La Zorra La Vieja Zorra Selección Especial 20 Barricas 2012.





Con fecha diez de mayo de 2014, figura en este mismo blog, una entrada que versa sobre mis impresiones personales acerca de esta misma referencia, La Vieja Zorra; en la edición de añada 2010.
La desinteresada colaboración con mi proyecto divulgador de la cultura vitivinícola por parte de los responsables de esta bodega, Olga Martín y Agustín Maillo; merece en este caso un apunte particular por mi parte, que tiene que ver precisamente con el vino que ocupa el protagonismo en la entrada de hoy. No olvido al enólogo Juan Ramón Hernández, cuya labor tiene también mucho que ver en el hecho de que haya podido catar la edición de vendimia 2010, así como una novicia edición referente a la cosecha 2012, que cuando me fue enviada ni siquiera estaba en el mercado, y que fue embotellada en enero de 2014. Todo un privilegio, que sin lugar a dudas es de agradecer, por quienes sentimos una pasión especial descubriendo nuevas experiencias y buceando en la progresión natural de un vino desde su estancia en barricas, hasta su llegada a la botella y más allá.
La rufete, la tinto aragonés y la garnacha embelesando, marcando un vino lozano, joven aún, con puntas mínimas que demuestran que falta algo de afinación, pero también la calidad y condición de la añada. Acostumbrado y admirador de las catas de barricas, debo manifestar que La Vieja Zorra juvenil del año 2012 puebla la copa de una cromática apicotada oscura con reflejos violáceos, demostrando en su primera aproximación a nariz recuerdos plenos de fruta, en donde se intercalan moras y cerezas, con algún atisbo menor láctico tendente al especiado, y un guiño silvestre, que deja recorrido posterior para una insinuante mineralidad, no demasiado acentuada.
La boca es fluída y concentradaa, con una personalidad vinosa que recorre la boca y enlaza con el paladar, buena traza de acidez, algunas señas de débil astringencia, taninos marcados aunque no tan robustos como pudiera presumir quien conozca el presente del vino que estamos catando. Hay un punto sugerente de fruta enamorado al paladar, buena persistencia, con la retronasal amplia, en donde se detectan evocaciones de cerezas, moras y ciruelas rojas, con segundo plano para matorral, balsámicos, guiño de cremosidad y un final ferviente en cuanto a sapidez y cierta memoria que a mi, me ha recordado a la salinidad.
Un proyecto de gran añada, que supera la del 2010 del mismo vino, y que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Bodegas Godelia Blanco 2012.



Es Godelia una de las bodegas que primero confió en mi y en este espacio de divulgación de la cultura vitivinícola, mediante un inicial envío desinteresado de varias muestras de sus principales referencias. En esta, su segunda colaboración; no podía faltar su vino blanco de godello y doña blanca, que ya aparece, en su añada 2010; comentado en una entrada correspondiente al catorce de mayo de 2012.
Esta edición, precisamente de la cosecha 2012; plantea idénticas características de vinificado que aquella, con los cinco meses de crianza sobre lías, con battonage regulares.
Color amarillo pálido con reflejos verdosos, buena descripción aromática, comulgando con recuerdos frutales cítricos y de fruta amarilla, reportando en segunda instancia sensaciones balsámicas no prolongadas en exceso. que compiten con puntos lácticos de menor medida. Un guiño silvestre y herbáceo muy fino cierra la fase olfativa.
La boca se abre con sustancia y buen punto de fruta, es un vino goloso, suave y cremoso, apareciendo en su traza de acidez una buena personalidad de frescura que llena la boca y alcanza el paladar gracias a ese compendio láctico que danza alrededor de cada instante de la cata.
Buen volumen, con la retronasal calzando evocaciones de ciruelas claudia, manzana verde, pera limonera, buceando a continuación en retazos florales y silvestres, y redondeando el conjunto con una trama balsámica, que aporta memoria mentolada e incipiente anisada.
Un vino largo, que expresa y ensalza la godello.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
Superior al mismo vino relativo a la vendimia 2010.