martes, 28 de junio de 2016

Tierras El Guijarral Valdebonita Albillo 2015




Segunda de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega, localizada en la provincia de Soria. Agradezco su colaboración y me dispongo en esta entrada del blog, a comentar mis impresiones sobre este vino blanco seco, monovarietal de la casta varietal albillo. Fruta procedente de cepas que acreditan una antigüedad de más de cien años, situadas entre los términos municipales de Atauta y Peñalba de San Esteban.
Vendimia manual con despalillado y estrujado que preceden al inicio de la fermentación alcohólica, desarrollada en tinas de acero inoxidable bajo control de temperatura. Un día de maceración, pasando después a barricas de madera de roble francés, dejando que un cuarto del vino se mantenga en esos continentes y el resto regrese al acero inoxidable, donde durante cuatro meses y medio afronta un periodo de maduración. Tras un coupage de los dos vinos, se procede al embotellado.
En copa parada esgrime un cromatismo amarillo pajizo con reflejos acerados, presencia lozana chispeante, con la nariz recibiendo recuerdos de fruta cítrica y blanca, ligeros florales y balsámicos, anisados que redondean la fragancia. Ligera nota especiada dulce que aparece enmarcada en un lecho láctico.
Boca sabrosa, enciende una mecha de salina mineralidad, con buena traza de acidez y de nuevo un punto chispeante que da sello de lozanía, los anisados se unen a los guiños de fruta para imprimir personalidad al alcance del paladar.
Media alta persistencia, buen alcance, con la retronasal marcando nostalgias de pomelo, pera, piña y mandarina, nota de arbustos y flores amarillas, finalizando en hinojos. Punta de vainilla y un lejano recurso que me recuerda a mantequilla.
Redondeo salino que prolonga su expresión.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.

lunes, 27 de junio de 2016

Champagne R.Boutillez-Márchand Premier Cru Blanc de Blancs Brut Millésime 2005.





Mi gratitud para los responsables de esta bodega francesa por su desinteresado envío de esta muestra de su referencia champagne brut en edición millésime 2005, que pude catar y degustar acompañado de un grupo de amigos, apasionados bebedores de espumosos, durante una comida celebrada en un céntrico restaurante bilbaino.
Blanc de blancs, elaborado en modo monovarietal con fruta de la casta chardonnay, vendimiada en parcelas de la propiedad, localizadas en el corazón de Montagne de Reims.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo dorado intenso con despliegue de burbuja fina y regular, estampa limpia, con la nariz enviando recuerdos de fruta cítrica, algún esbozo tropical y de fruta blanca, apéndices melosos y de levaduras en segunda instancia, recreando a continuación sensaciones balsámicas y de mantequillas. Menor nostalgia floral, que aunque también aparece se ve superada por la colección de evocaciones frutales.
Boca amplia, con un arranque que preside la fruta, dejando notas golosas en el avance, con una buena traza de acidez, prolongada y controlada, elegancia en su caminar por boca, abraza el paladar y lo llena de matices refrescantes. Untuosidad media alta, con muy buena seña de persistencia, por supuesto exhibe un soberbio punto de llegada y alcance.
Retronasal que habla de confituras de limón y naranja, algunas memorias de manzana, melocotón y piña, con guiños de hinojo y bollería en segundo plano, acompañados de esa suave punta de mantequilla y un final que expresa salinidad.
Un gran millésime blanc de blancs brut, que califico como más que muy recomendable.

domingo, 26 de junio de 2016

Castaing & Fils Domaine de Grange Neuve Côtes de Bergerac Moelleux 2014.



http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2016/01/castaing-fils-domaine-de-grange-neuve.html

Segunda de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de este dominio vitivinícola francés, al objeto de mi cata y análisis personal. He comenzado esta entrada del blog con un enlace que comunica a mis lectores habituales con la añada 2013 del vino blanco dulce de esta misma bodega y con la exposición que realicé sobre él, el pasado dieciocho de Enero del presente año. Era aquel un Monbazillac, diferente apelación a la del día de hoy.
Son vinos semejantes, cuya diferencia básica consiste en la ausencia en esta referencia de la casta muscadelle, basando el vino en una conjunción paritaria de uvas de sémillon y sauvignon blanc. Además aquí no hay espacio para la pourriture noble, sino que sólo una buena maduración del fruto colabora en que la esencia dulce aparezca ante los sentidos del catador.
Algo menos de intensidad cromática, con tonos amarillo pajizos brillantes y marcados e insinuaciones doradas, dejando en nariz recuerdos de fruta tropical y alguna seña cítrica confitada, expresando balsámicos y pétalos florales en segunda instancia. Más floral en la vía olfativa que el Monbazillac, y con gestos en los retornos frutales que aportan un escalón más bajo de mermelada, de fruta en escarcha, menos marcado por los azúcares.
Boca golosa en la entrada, equilibrado y con notable despliegue de acidez, hay guiño untuoso, pero menos glicérico que en el Monbazillac, avance más ligero. Apunta buena persistencia, con la retronasal hablando de limón, melocotón de viña y lichis, algunos apéndice de pera y flor de naranjo, con una punta de hinojo y un recreo final que marca golosas expresiones.
Uno de esos vinos fáciles de beber, que califico en esta añada 2014 entre recomendable y muy recomendable.

sábado, 25 de junio de 2016

Bodega y Viñedos Martínez de los Huertos Convínium Tinto Ecológico 2015.



Vino de una pequeña bodega familiar enclavada en el municipio riojano de Abalos, que pude catar durante mi asistencia a la entrega de premios del certamen Ecovino, celebrada en el Parque de La Grajera de Logroño en pasadas fechas.
Tempranillo de Rioja en perfil de vino joven sin madera, que exhibe en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos e incipientes púrpura, enviando a nariz recuerdos varietales de fruta roja madura, me aparece una nota de pimienta y algunas flores, entendiendo el primer testigo aromático descrito y ante la ausencia de madera, como una más que segura nota olfativa procedente de la fruta madre. Llego a comentar este detalle con dos compañeros de la Cofradía del Vino de Rioja que confirman conmigo el particular.
Fondo balsámico, regaliz, que redondea el aroma.
La boca es golosa, tiene a la fruta como comandante en el avance, buena concentración, amable en las formas. Taninos maduros y con una debil seña de astringencia, marcando una franca seña de persistencia. Retronasal que abunda en cerezas, fresas y ciruelas rojas, pétalos florales, regaliz y en esta fase menos marcaje de esa peculiar huella que identifiqué como pimienta en la vía de fragancia.
Lo califico en esta añada 2015 como recomendable.
Correcto y afable, aunque por algunos momentos, y a mi juicio, desconcertante.

viernes, 24 de junio de 2016

Bodegas y Viñedos Labastida Solagüen Cepas Viejas Garnacha 2013.





Vino catado durante mi pasada visita a Bodegas y Viñedos Labastida, en donde fui atendido por el enólogo de la bodega Manu Ruiz, que puso a mi alcance una buena colección de los vinos que se elaboran en esta bodega cooperativa. Quiero volver a destacar la amplia disposición de mi anfitrión  para que fuera analizando y también aprendiendo toda una serie de detalles que a cualquier apasionado de la cultura del vino le siguen ayudando a entender la grandiosa personalidad propia de este fantástico universo en el que la uva es principal protagonista.
El Cepas Viejas de garnacha en la edición de añada 2013 de Solagüen, es un vino tinto que se elabora con una base varietal mayoritaria de la casta garnacha, con un mínimo ajuste de tempranillo. Tras la vendimia y con la uva ya en bodega, se procede con un despalillado seguido por una maceración en frío que se prolonga durante treinta y seis horas, posterior fermentado alcohólico bajo control de temperatura. Tras doce jornadas de maceración, se separa el vino mediando gravedad y se lleva a cabo el fermentado maloláctico de forma espontánea. Un diez por ciento del vino se cría en barricas de madera de roble francés y americano durante cuatro meses, integrándose después con el resto.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, deslizando en nariz recuerdos de fruta roja en sazón, con un punto de nostalgias procedentes de la madera, pese a ser esta minoritaria en la crianza. Incluso diría que en los primeros instantes se muestra algo cerrado, el remedio la aireación. Pronto llega la apertura y a la fruta roja se le añade un testigo aromático que recrea nostalgias cítricas y golosas de naranja, nota balsámica, regaliz y atisbos lácticos y silvestres. La boca se afianza desde el inicio con un perfil varietal, ese guiño goloso de la garnacha dirige el avance, con una punta de calidez, viveza en el progreso hasta alcanzar el paladar, la fruta madre se deja sentir con fluidez y personalidad. Taninos maduros y pulidos, la traza de acidez manifiesta media intensidad, y facilita una persistencia amable y bien prolongada.
Retronasal que abunda en nostalgias de cerezas y ciruelas rojas, con el deslizamiento de una evocación a naranja confitada y un fondo en donde matorral, regaliz y sapidez se unen para dar prolongación a la cata.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

Champagne Vve Fourny & Fils Grande Réserve Brut Premier Cru.



Champaña catado y degustado gracias a la generosa aportación de Angel Mentxakatorre, propietario y chef del Restaurante Nido, localizado en el número uno de la bilbaina calle Colón de Larreategui.
Quinta generación de la familia Fourny elaborando vinos espumosos en el Marne, y más en concreto en el municipio de Vertus, que fuera posesión histórica de los condes de Champaña.
Propietarios de plantaciones de viñedo de muy buena condición, entre ellas la peculiar Clos Faubourg Notre-Dame, se identifican por un cuidado especial en bajos dosages, buscando expresar en el interior de la copa la identidad del terreno, origen de la fruta.
Este premier cru brut, en perfil grande réserve, está elaborado con un base varietal mayoritaria de la casta chardonnay, con un aporte del veinte por ciento de pinot noir. Uvas que proceden de cepas que acreditan una edad media de más de cuarenta años y que se asientan sobre suelos con componente blanco arcilloso. A partir de la llegada de la uva a bodega, tras la pertinente vendimia, se lleva a cabo un prensado con un fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable y siete meses de permanencia sobre lías, sin añadido de sulfitos. Se integran tres añadas consecutivas, utilizando un cuarenta por ciento de vinos de reserva, que maduraron en barricas de madera de roble francés. Embotellado y segunda fermentación, con dos años y medio más de permanencia con lías y dosage de seis gramos por litro, usando azúcar procedente del sirope de la uva.
The Balance, apodan en la bodega a este champaña, sugerente y elegante, que exhibe en copa parada un cromatismo amarillo pajizo brillante, con algunos tenues reflejos verdosos, nariz que promulga recuerdos de fruta cítrica y manzana, sensación suave que manda nostalgias de melocotón, nota confitada estilizada, con algún pétalo floral blanco y ajustes balsámicos, con un eje central de fina bollería. Notable entrada en boca, con la racha de acidez que comienza intensa y baja un poco cuando el vino alcanza el paladar, hay untuosidad y buena integración de la búrbuja. Mantiene una persistencia media, aunque tal vez pudiera solicitar un punto más arriba en lo que al alcance se refiere. Retronasal que abunda en nostalgias de limón y manzana, menos atisbos de fruta blanca con hueso que los descritos en la fase aromática, hinojo y bollería, acabando en una frecuencia de salinidad, que busca el redondeo.
Lo califico como muy recomendable, aunque repita que le puedo exigir más pegada en el final de su cata.

jueves, 23 de junio de 2016

Quesería Carralejos Queso Leche Cruda Rojo-Capra Artesano





Mi gratitud hacia Luis Fernando Herráez Saavedra, propietario de la quesera salmantina Carralejos, por su desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura gastronómica, mediando el envío de varias muestras de sus referencias.
Comienzo hoy comentando mis impresiones sobre este queso elaborado con leche caprina verata, que cumple con los requisitos establecidos por la Asociación Extremeña de criadores de caprino de la raza verata, un tipo de cabra cuyo origen está ligado a la comarca del nordeste de Cáceres, en su condición heterocigótica con antiguedad acreditada. Habitual en el medio rural de las provincias de Cáceres, Avila y Toledo, en los últimos tiempos su presencia se ha ampliado desde La Vera hasta Los Ibores. Herráez la eligió para darnos benditos quesos como el presente, por su rusticidad y por la buena adaptación del rebaño a todo tipo de clima y terreno. De hecho, y en las cercanías del salmantino embalse de Santa Teresa, las cabras de esta quesería son alimentadas con paja y cereales, así como todo aquello que encuentran cuando son pastoreadas en libertad.
Queso de leche cruda, mediando coagulación láctica, corteza comestible cubierta por un fino moho blanco y con el aliciente de una mantilla de Pimentón de la Vera.
Pasta firme, sabrosa, cuando consumo el queso ofrece un color interno blanco roto, con una magnífica expresión aromática controlada y equilibrada, enviando notas que refieren nostalgias micológicas, de frutos secos y tostados suaves, con la esencia central de la leche caprina consolidada, marcando la personalidad de la fragancia. Tiene una estética más que apetecible, de las que piden un mordisco urgente, un paso por boca que resuma con rapidez la capacidad del queso.
Y tras la urgencia, la reflexión, buscando la persistencia, que se ofrece con soltura, salinidad y lozanía, natas y leches, sin duda que dejan intuir artesanía y buen trato de elaboración.
Un guiño picante muy sutil marca el análisis gustativo, con los efectos de acidez, graso y salino dando equilibrio a una balanza llena de sensaciones.
No descarto un testigo descriptor silvestre, herbal, con memorias de matorral, que se incorpora al lote de frutos secos, setas y esos tostados ligeros que le aportan una buena racha de personalidad.
Ternura y sabor, dos calificaciones para un queso que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Esa esencia de pimentón y esa untuosa maravilla lactea son hijas de un indudable mimo elaborador. El resultado, brillante.