viernes, 31 de julio de 2015

Bodegas Basilio Izquierdo Acodo 2010.




Siempre un honor catar con hombres de vino como es el caso de Basilio Izquierdo, un apasionado elaborador de Rioja, en cuya compañía siempre se aprende saboreando vinos como este Acodo en edición de añada 2010, para cuya manufactura se emplea un ochenta por ciento de uvas de la casta viura, reforzadas por un veinte porcentual de garnacha blanca, acreditando una crianza sobre lías de ocho meses, durante los cuales esta referencia de Basilio Izquierdo gana en untuosidad y condición.
Deja claro el hacedor de vinos que las uvas empleadas se vendimian en cepas plantadas antes de las selecciones clonales, y en mi proceso de cata del vino aparece en copa parada un tono amarillo pálido con algunos reflejos verdosos y acerados, manifestando en su aproximación aromática sensaciones certeras de frutos cítricos, ciruelas claudia, insinuaciones suaves de piña y algunas flores blancas y amarillas, completando el escenario con apuntes balsámicos, anisados ligeros e hinojo, percibiendo en el epílogo de la fragancia un fino sentido de mineralidad, este menos marcado que el resto y que sirve como redondeo del perfume.
La boca arranca con buena traza de acidez y jugosidad, despliega frescura en el avance, tiene viveza y al tiempo un punto de untuosidad bien perfilado, amplio en su expresión, afronta el progreso con envolvencia y una huella de salinidad bien perfilada.
Persistente en buena seña, ofrece en la retronasal sensaciones de limón, manzana, piña y ciruelas claudia maduras, con un guiño rápido de membrillo, denotando la firma de las lías y manifestando con holgura un tono cremoso. Vuelve a asomar un descriptor balsámico, evocación de hinojo, punto emocionante de salinidad y un final durante el que el vino se recrea, dando longitud y evidencias varietales. Seña de amplitud frutal con un evidente punto de tradición de casta blanca de Rioja.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.
Se expresa con una envidiable complejidad.

jueves, 30 de julio de 2015

Bodegas Corral Don Jacobo Viticultura Ecológica 2011.



Agradezco a Carlos Rubio su generosa aportación de varias muestras de las referencias principales de Bodegas Corral, al tiempo que le deseo mucha suerte y buena dedicación en su nueva andadura como gerente de esta histórica bodega riojana localizada en el municipio de Navarrete.
El caso que me ocupa en la presente entrada del blog es la etiqueta ecológica, una conjunción paritaria de las castas mazuelo y tempranillo, fruta procedente de la viticultura saludable, en donde el cultivo se desarrolla siguiendo el curso de la naturaleza, siguiendo los cauces de los ciclos vegetativos de la viña, sin aporte de agentes externos que desvirtúen la salud del medio ambiente.
En su edición de añada 2011 presenta en copa parada una cromática apicotada de buena intensidad y color, con descriptores aromáticos que recuerdan a fruta roja y negra maduras, pétalos de flores rojas, algunos tonos balsámicos y en el final un fondo en el que sobresalen evocaciones de fragancia que redondean aún más si cabe la jugosidad del perfume de fruta.
Amplio desde el arranque en boca, sabroso, con la acidez bien desplegada, longitud considerable de la expresión del vino que alcanza el paladar con sabrosa viveza.
Taninos golosos y pulidos, franca nota de persistencia, con la retronasal que conjuga recuerdos de fresas de mata, cerezas, moras y ciruelas rojas, brotes ligeros de rosas rojas y un fundamento balsámico que envía retornos de regaliz.
La fruta imperante, bien escoltada, sin más complejidad que su jugosa expresión.
Lo califico entre recomendable y muy recomendable.

Bodegas Cave San José Viña Canchal Tempranillo 2014.



Vino monovarietal de tempranillo acogido a la denominación de origen Ribera del Guadiana, con perfil joven, que ha llegado a mis manos gracias a la aportación generosa de un restaurador del municipio pacense de Villafranca de los Barros, como siempre al objeto de mi cata y análisis personal.
Un vino que desde el comienzo de su cata aporta una presencia en copa parada que asimila las virtudes de la lozanía, con cromática apicotada de cierta intensidad con reflejos violáceos, deslizando en nariz algunas notas amplias de fruta roja, seña balsámica y algunos guiños aromáticos silvestres que aparecen integrados en el conjunto de la fragancia.
La boca abre con personalidad de fruta roja fresca, con un lineal de acidez bien desplegado, si bien cuando el vino alcanza el paladar asoma una bandera de cierto verdor.
En suma, me ha parecido haciendo gala de mi tradicional sinceridad, un vino tinto en donde la tempranillo parece acreditar una insuficiente maduración, algo brusco en las formas, navegando percutor por boca y con los taninos marcados y una sensación de astringencia que quiebra la finura expresiva del vino.
La nariz me resulta algo más amable pero el paso por boca escenifica un presunto desajuste climático en esta añada en donde la madurez de la fruta no se atestigua con soltura.
Retronasal en la que la fruta roja repite en la señal de frescura, con menor intensidad de las sensaciones balsámicas y un fondo en donde los tonos silvestres aparecen un tanto alzados, a mi juicio en clave distorsión, como si procedieran de una supuesta falta de madurez de la fruta madre.
No me ha satisfecho, lo califico en esta añada 2014 como decepcionante.

miércoles, 29 de julio de 2015

Arizcuren Bodegas y Viñedos Sólo Mazuelo 2013.




Conocí a Javier Arizcuren Casado durante una reciente cata y fue ese mismo día cuando pude degustar por vez primera su vino, un monovarietal de la casta mazuelo que antes de su salida al mercado apareció en la mesa sin etiquetar.
Meses más tarde con el vino ya dando sus primeros pasos entre consumidores, bailando con lobos,  Javier me acercó una botella al objeto de mi cata y análisis personal.
Un vino tinto de la Rioja Oriental, de familia, con uvas procedentes de esa viticultura riojana tan tradicional y por supuesto legendaria, que Javier presenta con un proceso sencillo de vinificado, vendimia a primera hora de la mañana, con despalillado y una maceración prefermentativa en frío que se prolonga durante un periodo de entre dos y cinco días. Posterior fermentación alcohólica sin levaduras exógenas, remontados y bazuqueos diarios, con descube y maduración de cinco meses con crianza sobre lías que tiene lugar en bocoyes de quinientos litros, madera de roble francés y americano. Cinco meses adicionales, ya sin el recurso de las lías.
En el momento de la cata que procedo a comentar el vino llevaba en botella ocho meses.
La fruta empleada se vendimia en las viñas de la finca La Cantera, localizada en las laderas de la Sierra de Yerga, un paraje de la Rioja Baja que da lugar a magníficos vinos, muchos de ellos hechos con el corazón.
Varietal de alto rendimiento, vigorosa y tánica, suele facilitar vinos tintos con notable intensidad cromática, cuestión que en el caso que nos ocupa y en cata ciega llegó a despistar un tanto a los presentes. No es que su color no imprimiera intensidad a la copa pero sí es verdad que dejó señas de menor concentración escénica de la prevista, teniendo en cuenta la varietal de la que se trata.
Anecdotario aparte, en copa parada muestra un bonito tono apicotado con reflejos violáceos, deslizando en nariz sensaciones de fruta roja y negra en sazón, con algunos tonos florales ligeros y una vertiente final balsámica bien ajustada al conjunto. Un suave guiño láctico muy agazapado que sólo se adivina en una segunda aproximación.
En boca arranca con un argumento de notable frescura, bien en su traza de acidez, resuelta y armada, amplifica la fruta por encima de cualquier otro descriptor, con los taninos golosos y finos, seña de jugosidad frutosa que cubre el paladar, muy sugerente, que conjuga un determinado tonos de flores violetas.
En algunos instantes y en cata ciega algunos de los presentes confunden el vino con un monovarietal de garnacha, e incluso uno de ellos con un graciano, aunque a mi juicio esta casta concede al vino mayores cotas de acidez y dificultad, sobre todo cuando hablamos de añadas bastante recientes.
Ligero y suave en su avance, viveza frutal y buen equilibrio.
Persistente en clave media alta, evidenciando en la retronasal memorias de frambuesas, fresas de mata y moras, deslizando un tono de pétalos de violetas y afirmando en el final un buen tono de sapidez, guiño de sugerente y comedido amargor y una personalidad balsámica de regaliz que redondea su expresión, aportando más longitud.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Les gustará porque más allá de su amable condición, tiene un punto indudable de fina personalidad propia.


martes, 28 de julio de 2015

Bodegas Corral Don Jacobo Rosado 2014.




Gracias a la desinteresada colaboración de Carlos Rubio, a quien agradezco su aportación de varias muestras al objeto de mi cata y análisis personal, he podido catar y degustar este rosado que Bodegas Corral, situadas en el municipio riojano de Navarrete, defiende en el mercado.
Suelo entronizar las palabras de Ezequiel, el Brujo de Rioja, un castreño orgulloso se haber nacido en el municipio de Rioja Alta en el que Doña Toda López de Haro y Álvarez sentó su personal cátedra histórica. Para el hacedor de vinos riojano los mejores rosados se hacen con garnacho, y en verdad la presencia, a mi juicio y al del propio Ezequiel debe ser mayoritaria; de esta casta en un vino de este perfil se me antoja después de años catando, toda una previsión de éxito.
El vino rosado de Bodegas Corral, Don Jacobo, en edición de añada 2014 se elabora con una conjunción varietal paritaria de las castas tempranillo y garnacha, sin prensado del fruto.
En copa parada muestra una cromática rosa fresa brillante y algún ligero reflejo grosella, apuntando en la cercanía olfativa recuerdos de frutas rojas, algunas insinuaciones de pétalos florales, junto a cierta sensación balsámica más apartada. Hay una guía, que surge en una segunda aproximación aromática que me trae recuerdos de caramelos de fruta cítrica, aunque como el tono balsámico ya comentado de menor intención.
Boca que apuntala desde el arranque buena seña de acidez y frescura, la progresión por boca es amable, siempre dando señales de fruta, si bien a mi juicio se le puede pedir un punto más de prolongación y efectividad golosa.
La persistencia es de medio vigor, con la retronasal abundando en evocaciones de fresas y frambuesas, eje cítrico y ligeramente floral, finalizando en un recuerdo lejano que vuelvo a interpretar como balsámico.
En el punto final, lo dicho : me gustaría un escalón más arriba en lo que se refiere a alcance e intensidad de este rosado.
Lo califico en esta añada 2014 como recomendable.

lunes, 27 de julio de 2015

Bodegas y Viñedos Ramírez de Inoriza Bullón Expresión Crianza 2008.





Gracias a la generosa aportación de mi buen amigo Jaime Arrieta pude catar y degustar este vino crianza sonserrano en edición de añada 2008, que decidí terminar, armonizándolo con un suculento guiso de arroz, con patatas y pollo, salsa trabada, melosidad y sustancia dándose la mano.
Siguiendo la tradición de los legendarios eleboradores riojanos, el Bullón Expresión se elabora mediante la inclusión de fruta de la casta tempranillo, acompañada por una proporción menor de la casta blanca viura. Vendimiadas en fincas propiedad de la bodega, parcelas situadas en la localidad de San Vicente de la Sonsierra, se realiza una primera selección del fruto, siguiendo con un proceso de macerado en depósitos de acero inoxidable, con doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano, añadiendo un tiempo adicional de afinado en botella antes de su salida al mercado.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad con algunos reflejos púrpura y grana, deslizando en nariz recuerdos de fruta roja y negra en sazón, con algunos apuntes que en segunda instancia nos hablan de especiados dulces y bien integrados, balsámicos y lácticos, estos en menor intensidad, finalizando con algunos brotes sugerentes de cacao, en clave incipiente.
Boca jugosa y carnosa desde la entrada, traza de acidez bien delineada, aportando sensación de frescura, con los taninos golosos y pulidos, y una buena nota en cuanto a persistencia.
Buen equilibrio de fruta y madera, de esos vinos que incluso a ciegas enarbola la enseña de la denominación, amplio, con la fruta imperante, y con ese aporte influyente de la madera, que aunque en segundo plano, complementa la personalidad efectiva del vino.
La retronasal envía evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, vainilla y un guiño de cremosidad procedente de la madera, regaliz y un punto final, en el que junto a la sapidez, aparece un retorno de cacao.
Lo califico en esta añada 2008 como muy recomendable.
Con el guiso de arroz, patatas y pollo, bendita cazuela campera, un vino amable y de buena estructura.

domingo, 26 de julio de 2015

Luis Gurpegui Muga Eslabón Carménère 2011.



Vino de pago del grupo Luis Gurpegui Muga, con la sombra del Grupo Berceo, aunque cruzando el océano y llegando hasta la Finca Baronía de Peralillo en el chileno y vitivinícola Valle de Colchagua, monovarietal recurrente de la casta carménère que además y de un modo peculiar contemplado y anunciado por uno de los catadores presentes en la reunión deja claro que es un vino de origen y manufactura natural, a la europea, sin la práctica frecuente en suelo chileno del uso de virutas de roble tostadas durante la fermentación.
Con franqueza ni creo que todos los elaboradores chilenos hagan uso de la trampa delatada, ni considero que en Europa no exista ejemplos de ellos, siempre ocultos, pero tal vez más presentes de lo deseado, aunque se consideren prohibidos.
En todo caso el anuncio de la etiqueta de este Eslabón es de agradecer para evitar maledicencias y posibles infundios.
Calidad precio en un vino que presenta notas varietales en su capacidad descriptora, con un color apicotado limpio y brillante, con reflejos púrpura, deslizando en nariz sensaciones de fruta negra en sazón, algunos apuntes vegetales y herbáceos si bien comedidos muy en segunda instancia, dejando que sea la fruta quien exprese su carga aromática. Tiene algunos destellos balsámicos y una cierta nota débil que me ha reflejado evocaciones de tiza.
La boca es amplia, con la fruta imperante, acidez que se despliega con rachas de frescura, taninos golosos y algo marcados, dejando una seña de persistencia de notable intensidad.
Retronasal que habla de moras y ciruelas oscuras, con secuencias posteriores de flores violetas, balsámicos y una punta especiada debilitada que redondea el conjunto y que en la fase olfativa no aparece tan marcada.
Lo califico en esta añada 2011 como recomendable.
Un ligero, amable y equilibrado ejemplo de monovarietal de la carménère.