miércoles, 23 de abril de 2014

Bodegas Regalía de Ollauri Marqués de Terán Reserva 2007 Edición Limitada.



Atendiendo a este envio de muestra por parte de la bodega riojalteña Regalía de Ollauri, me dispongo a comentar la cata de esta muestra del Reserva 2007 Edición Limitada, cuyo responsable enológico, tal y como acredita la firma impresa en la etiqueta, es José Agustín Marauri.
Se trata de un monovarietal de la casta tempranillo, para cuya concepción se seleccionan las mejores uvas, con un mimoso proceso, al tiempo que acredita un periodo de maduración en barricas de madera de roble de veintiocho meses, con tres años adicionales de afinado en botella.
Vino que en copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad, con reflejos grana.
Reciente el descorche, aparecen algunas señas que acompañan a la fruta roja y negra maduras y suavemente sazonadas, que evocan un fino punto de acetato, aunque tras agitar la copa y esperar unos minutos, esa sensación pierde terreno, abriéndose una puerta especiada, de buena complejidad e integración olfativa. Hay notas tostadas, provenientes de la madera continente, y en esa misma fase alguna huella floral menos marcada. Tiene algunos tonos balsámicos que se dejan ver al final, junto con incipientes asomos terciarios, aún no demasiado acreditados.
Con absoluta certeza, creo que ese punto de acetato se debe más que a defecto, a una serie fenólica.
En boca, el arranque es pleno, con la fruta alzada en cuanto a personalidad golosa, buen tono de acidez, que aporta frescura en el recorrido, los taninos gustosos y pulidos, con buena seña de persistencia. Tiene equilibrio y viveza, con la retronasal que nos relata ciruelas rojas y cerezas, algún pestañeo de moras; vainilla y pimienta negra, con fondo tostado, algún barniz, resinas balsámicas, y en el fondo buena sapidez, apostando de nuevo por un certero y próximo futuro en el que los ahora simples guiños terciarios, se conviertan en una fundada personalidad más del vino.
Lo califico como muy recomendable, y creo que llegará a tener más gloria con una mediana guarda responsable en botella. Su progresión hacia la bendita madurez, promete.

Gastronomía : Queso Gligora Tezacki Sir.




Mi agradecimiento a Ivan Gligora y su familia por el envio desinteresado de varias referencias de sus quesos, siendo este Tezacki Sir, el segundo de ellos que me dispongo a comentar, tras su análisis y cata personal.
Ya versé en la anterior entrada sobre la notable influencia del viento Bura, sobre la personalidad de estos quesos, un aire que llega desde el Mar Adriático y deposita particulas saladas marinas en los pastos y las rocas de la Isla de Pag, en donde el ganado de Gligora afronta su alimentación diaria.
Este Tezacki Sir es un queso elaborado con leche de vaca, cabezas procedentes de ´Juzni Teren´, cuya leche es adquirida por este artesano quesero para dar forma a alimentos lácteos intensos como el presente, previa selección de los granjeros de estos campos del sur, que siempre amanecen con los Alpes Dináricos como testigos de su labor.
Suavemente punzante, con cremosa personalidad en boca, poca presencia de ojos, equilibrado en cuanto a seña de acidez, comedido despliegue de picor, nada exagerado; sabor muy concentrado, es amable pero intenso, con un punto entre ahumado y salino, aunque su auténtico carácter, sobre todo en la parte final de su cata; sea mineral, con recuerdos terrosos.
Apunto en una segunda cata, algún recuerdo de frutos secos, punto láctico firme y una intensificación mineral, que prolonga sus sensaciones.
Queso con corteza exterior anaranjada, es probablemente un primo croata del queso de vaca de Mahón, aunque como siempre digo, las comparaciones resulten odiosas, y cada alimento y cada origen tenga su propia definida personalidad.
En fin, uno de esos quesos que desaparecen pronto de la tabla, cuando se presenta en comunidad gourmet, y que a buen seguro debo calificar como más que muy recomendable.

Gastronomía : Finca El Río Innoliva AOVE.




Mi agradecimiento sincero a los responsables de esta empresa aceitera, con sede en la ciudad de Pamplona, y con una alta producción de aceites de oliva vírgen extra de calidad, elaborados con frutos procedentes de olivares localizados en Extremadura y Portugal.
En concreto la muestra que me dispongo a comentar es la versión española de un aceite, que cumple con los cánones de trazabilidad del proceso de elaboración, que acredita una procedencia cien por cien de las extremeñas fincas de Guadalupe, que cumple los requisitos de elaboración en frío y que ya desde su apriorístico análisis olfativo, nada más quitar el tapón a la botella, demuestra un potencial aromático que derrocha franqueza.
La arbequina, monovarietal en este AOVE de Innoliva, es un fruto del olivar que procede históricamente de Palestina, de donde fue introducido en España por el Duque de Medinaceli, en el siglo XVII, y fue este aristócrata quien la bautizó con ese nombre, para homenajear el municipio leridano de Arbeca, en donde residía y en cuyas tierras defendía una casa palaciega.
En vaso de cata muestra un color amarillo verdoso, dejando en vía nasal recuerdos a hierba verde, manzana, mata de tomate y más débil nota de alcachofa, predominando sensaciones herbáceas. La boca tiene una entrada que acredita equilibrio entre acidez, dulzor, amargor y punto picante final, este nada percutor, bien integrado en el conjunto. Pasa con suavidad, sin estridencias, buen despliegue de frescura, frutado, buena condición untuosa.
Un sugerente punto cítrico, deja paso para su persistencia final, a evocaciones de tomate, frutos secos verdes, hierba fresca y algún guiño balsámico y de hinojo.
Buena complejidad y elegante expresión.
Lo califico como más que muy recomendable.

martes, 22 de abril de 2014

Domaine Sérol Vigneron Les Blondins 2012.



Podría decirse que Les Blondins es uno de esos viñedos que ofrecen un culto especial, sobre todo porque siendo relativamente joven, fue escogido por dos hombres de vino para elevar la varietal gamay a su máximo esplendor. En 1.992 dos buenos amigos, Pierre Troisgros y Robert Sérol seleccionan una localización, situada en un terreno escarpado, de granítica composición en el suelo, y dotada de una exposición cardinal sur.
Y ahí empieza la leyenda.
Ahora que deciden colaborar de modo desinteresado con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, me dispongo, tras agradecer su detalle; a comentar las buenas sensaciones que me ha aportado este vino, que expresa finura, elegancia y un sabroso matiz mineral.
No todos los días un chef con tres estrellas michelin toma parte en la fundación y elaboración de un vino, y desde luego Troisgros forma parte de esa generosa excepción.
Agricultura biológica certificada, con vendimia manual y maduración de seis meses en depósitos de cemento, presentado en copa parada un color rojo apicotado con reflejos grana y buen brillo.
Nariz que envía evocaciones de fruta roja madura, suave, fina y con un punto sazonado; matices silvestres, matorral y hierbas aromáticas, con un sugerente final que aporta un sustancioso perfume mineral.
La boca es fina desde el arranque, con un punto de extracción lleno de intensidad, buena traza de acidez, se siente la fruta muy expresiva, con unos taninos golosos y suaves, franca persistencia, equilibrado. La retronasal habla de cerezas, grosellas y frambuesas, leves evocaciones de flores rojas, matorral y romero, hay una buena complejidad silvestre, evidenciando una nota balsámica y un epílogo en plenitud, que ofrece sapidez y nota de roca húmeda.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
La Gamay Saint Romain en una generosa y excelente versión.

Viñedos y Bodegas de la Marquesa Monovarietales Valserrano Graciano 2009.



Segunda de las muestras enviadas por esta bodega de la Rioja alavesa para mi cata y análisis, un monovarietal de una de las uvas más apreciadas por quien dirige este blog.
Es la graciano, en muchos casos; una gran desconocida, y les aseguro que en su virtud se encierra el hecho de ser una de las castas varietales nacidas para una mejor y más garantista guarda, de hecho considero por mi parte un infanticidio tener que descorchar una muestra de la añada 2009 en plena primavera del 2014, aunque a nadie amargue un dulce.
La fresca lozanía de esa crepitante acidez que desprende un vino de graciano cuando aún llena joven la botella, expresa una de esas sensaciones inolvidable, con la frescura mantenida, con un sabroso aire que llena la boca y que puebla el paladar de un punto de uva, digno de emoción.
Casta de baja productividad, muchos polifenoles, con una maduración que acredita un periodo de catorce meses en barricas de madera nueva de roble francés Allier, previa maloláctica.
Treinta años de edad del viñedo de donde surge la fruta madre, aportando en copa parada un color rojo apicotado intenso con buen brillo, algunos reflejos violáceos. La nariz nace evocando frutos rojos y negros maduros, con intensidad láctica y floral en segunda instancia, convenciendo en el final con un punto de sugerente mineralidad.
La boca, ay la boca..., recrea una entrada plena de fruta, vibrante traza de acidez, amable en paso y textura, con sapidez y sabrosa estructura, los taninos marcados e intensos, desplegándose con buen nervio y alcanzando el paladar, envolvente.
Le falta un punto de doma, algo que por otro lado no es extraño si de un monovarietal de graciano hablamos. Franca seña de persistencia, con la retronasal que abarca ciruelas, grosellas, arándanos, pétalos de flores rojas, matorral, personalidad silvestre, con la naturaleza por bandera; algunos lácticos, menores que en la fase olfativa, y una seña final que llena la boca de un recuerdo sápido y terroso, que prolonga sus sensaciones.
Una añada soberbia que sirve a la perfección para comprobar cuál es la auténtica personalidad y el sabroso brío de una graciano de calidad.
Mi calificación es entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Bodegas y Viñedos Valtravieso Crianza 2011.



Mi cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega acogida a la denominación Ribera del Duero, por su desinteresado envio de muestras al objeto de mi cata y análisis, siendo esta etiqueta correspondiente al crianza en edición de añada 2011, la primera de ellas que me dispongo a comentar en esta entrada del blog.
Se trata de una conjunción vínica de las varietales tinta fina, cabernet sauvignon y merlot, que acredita un periodo de doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés de los bosques de Allier, Nevers y Bosgues.
En copa parada muestra un color apicotado intenso con reflejos violáceos. Nariz de buena complejidad, ensalzando recuerdos de frutas rojas y negras maduras, con seña de finos especiados en segunda instancia, manteniendo un buen punto balsámico, y un perímetro de fragancia mineral sugestivo aunque no marcado en exceso. Tiene una boca suave en cuanto a entrada y recorrido, con la traza de acidez que despliega sensación de frescor, taninos golosos y bien marcados, estiloso y con sedosa textura. Franca persistencia, buena estructura y equilibrio. La retronasal envía recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, con un guiño menor de fruta negra, puntas especiadas, con algunas notas de regaliz, ligera cremosidad y en el final sensaciones de terrosidad.
Amable pero con un escalón más arriba de la media simplemente comercial de los crianza.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.

lunes, 21 de abril de 2014

Bodegas Bilbainas Viña Pomal Reserva 2008.



Mi agradecimiento a Natalia Gómez por su desinteresado envio de muestras, y en concreto por este Viña Pomal de Bodegas Bilbainas, reserva en edición de añada 2008, que he catado y degustado y cuya crónica me dispongo a relatar en esta entrada del blog.
Monovarietal de la casta tempranillo que acredita un proceso de vinificado con despalillado y estrujado, maceración de buena longitud en el tiempo, fermentaciones alcohólica y maloláctica, trasegados y clarificado antes de pasar a barrica.
Maduración de dieciocho meses en barricas de roble americano, con una proporción de madera nueva del veinte por ciento. Durante esta crianza se llevan a buen término tres trasiegos al objeto de clarificar el vino de un modo lo más natural posible.
Dos años de afinado en botella, antes de su salida al mercado.
Color apicotado con reflejos grana, buena intensidad.
La nariz apunta a fruta roja madura, suavemente confitada, con algunas huellas especiadas y lácticas, tonos cremosos, torrefactos y madera, bien perfilados, con un balance de fruta predominante, aunque el desarrollo de la fragancia me resulta paritaria, bien volcada hacia notas secundarias e incluso incipientes terciarias.
No es un vino opaco, la fruta tiene presencia, y es de agradecer.
La boca presenta un arranque en donde el punto goloso, especiado y láctico se centra en uno solo, desplegando buena frescura, con la acidez bien desplegada, los taninos finos y golosos, acreditando una retronasal en donde apunto ciruelas rojas y cerezas, con un sabroso tono torrefacto, caramelo, vainilla y canela, apuntando cacao en menor intensidad, y un guiño balsámico que se queda en testimonial.
Elegante, muy del Haro vinoso tradicional, con una complejidad más efectiva que efectista.
Lo califico en esta añada 2008 entre recomendable y muy recomendable.