miércoles, 20 de agosto de 2014

Altos del Terral Cuveé Julia 2010.




Habiendo escrito en este blog, con fecha 11 de febrero de 2014, sobre el crianza en edición de añada 2010 de esta bodega burgalesa, me dispongo hoy a comentar mis impresiones acerca del Cuveé Julia de la misma añada, al tiempo que agradezco la desinteresada colaboración de esta bodega con mi espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de sus principales referencias.
Monovarietal de tempranillo que acredita maloláctica en madera y maduración de veinticuatro meses en barricas de madera nueva de roble francés.
Ni clarificados ni filtrados para un vino con clase y potencia, que despliega en copa parada un color apicotado con reflejos violáceos, dejando en nariz sensaciones aromáticas de fruta roja madura, que progresa hacia tostados y especiados, un buen punto de fina ebanistería, suavizando en el final con algunos guiños de matorral de monte bajo.
La boca es gustosa, con una entrada que muestra tonos de jugosidad, la acidez bien marcada y prolongada, con los taninos marcados y golosos, volumen y estructura, seña de franca persistencia, envolvente.
La retronasal manda evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, vainilla y lácticos, desplegando tostados procedentes de la madera, con un punto balsámico no muy intenso. Finaliza con un fondo silvestre que prolonga su capacidad expresiva.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

Pagos de Indalia La Cabra & La Bota Selección 2011.




Mi agradecimiento sincero a los responsables de esta bodega, que acogida a la indicación geográfica protegida Ribera del Andarax, me han enviado de modo desinteresado varias muestras de sus principales referencias, algunas de las cuales ya he catado y publicado con anterioridad en este blog.
Este vino tinto apodado con el peculiar nombre La Cabra & La Bota, en edición de añada 2011, está elaborado con las varietales tempranillo, cabernet sauvignon y syrah, con elaboración por gravedad y con una maduración de seis meses en barricas de madera de roble francés.
Previamente se procede con una maloláctica en barrica bordelesa de roble americano y francés.
Es un vino sugerente, que en copa parada muestra un color apicotado intenso con reflejos violáceos, dejando en la vía nasal un buen punto de fruta roja y negra maduras ligeramente sazonadas, con algunos recuerdos especiados menores, sensación floral e incluso de monte bajo, finalizando mediante un guiño láctico y algunos balsámicos.
La boca es jugosa en la entrada, tiene una buena señal de extracción, desplegando media alta acidez, y unos taninos marcados, con recorrido en cuanto a afinado, que a buen seguro llegará a buen puerto. Demuestra una débil sensación de astringencia, con un fino amargor en el final, que me ha resultado sugerente y que precede a una señal intensa de persistencia.
Retronasal que esgrime recuerdos de arándanos y ciruelas rojas, deslizando en segunda escena memorias lácticas y vainillas, con un protagonismo central para motivos florales y de monte bajo.
Un vino sabroso y profundo, con un perfil de suave carnosidad, y buena concentración vinosa.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.

martes, 19 de agosto de 2014

Bodegas Riojanas Viña Albina Vieja Reserva 1950.





Un capítulo más de mis catas con el enólogo Jesús Madrazo, y en esta ocasión y procedente de una colección de viejas añadas, más ó menos bien conservada; este Viña Albina, una referencia ya clásica en Bodegas Riojanas, que se nos presentó en edición de añada 1950, un reserva que coincide en la historia con la segunda ampliación de la bodega, y que tras su descorche y un meticuloso proceso de doble decantación se ha mostrado con la elegancia habitual de la casa, en cuanto a viejas glorias vinosas se refiere.
Base mayoritaria de tempranillo, con aportes menores de mazuelo y graciano, escenificando en copa parada un color rubí con algunos reflejos teja y amarronados que deja buena seña de su bendita ancianidad. Nariz que desliza sensaciones de media intensidad, con la fruta roja dulzona, recreada con algunos recuerdos de cuero animal, especiados, finos tostados, hoja de tabaco, finalizando con un punto de terrosidad aparente, no muy marcado. Tiene algunos guiños en donde los efectos de la madera llegan a nublar, en parte; a la fruta.
La boca comienza destapando un suave punto de guindas licorosas, gustoso y fino en el avance, la acidez mantiene un punto de firmeza, su progresión en boca es elegante, suave y aterciopelada, aunque a mi juicio peque un poco de falta de intensidad. En cualquier caso presume de gallardía y de Rioja. La retronasal vuelve a recordar guindas en licor, con nítidas puntas de confitura en segundo plano, hay cuero de nuevo y también hojas de tabaco, especiados y tostados, vainilla y canela.
La percepción final en cuanto a terrosidad es menor aquí en comparación con la fase olfativa.
Acredita un buen estado de forma, a pesar de esa falta de intensidad que he mencionado antes. Pero su elegancia y ese atinado terciopelo, le conceden buena personalidad y distinción.
Lo califico en esta botella y añada de 1950 como muy recomendable.

Ribas del Cúa Oncedo Mencía 2011.



Segunda de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega berciana, hecho que agradezco de modo muy cordial, y es que esta zona geográfica española es una de las que por suerte para mi, más colabora con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
Con Ana Martín al frente de las labores enológicas, Finca Robledo y sus sesenta hectáreas de viñedo plantado dan lugar a vinos como el presente, el Oncedo, monovarietal de mencía, que en esta añada 2011 he catado y ahora me dispongo a comentar.
Acredita ocho meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano, con un tiempo adicional de afinado en botella de seis meses, antes de salir al mercado.
En copa parada exhibe un color apicotado con reflejos violáceos, buen brillo. La nariz asoma recuerdos de fruta negra madura, deslizando en segunda instancia memoria especiada y algún tono de fina ebanistería. En una segunda aproximación nasal puntualiza recuerdos adicionales en clave balsámica y de coco. La boca es jugosa desde la entrada, se desplaza con suavidad, amable en el recorrido, buena seña de extracción, taninos golosos y pulidos, buena traza de acidez y una persistencia de media alta intensidad. La retronasal apunta evocaciones de moras y frambuesas, con vainilla y lácticos, mostrando una guía balsámica bastante pronunciada. Sapidez en la nota final, con una calificación por mi parte de entre recomendable y muy recomendable.


Fattoria di Calcinaia Piegaia Chianti Classico 2011.



Mi agradecimiento a los responsables de este dominio vitivinícola italiano por su desinteresado envío de muestras, siendo este chianti classico en edición de añada 2011, bautizado como Piegaia, la primera de ellas que me dispongo a comentar, tras su pertinente cata y análisis personal.
La sangiovese, acreditando una maduración de quince meses en depósitos de cemento, dejando buena nota de las condiciones especiales que esta varietal despliega en Greve in Chianti.
Estamos delante de uno de esos vinos que precisan un poco de paciencia, ya que en el comienzo de la cata se muestra tímido, algo cerrado, con notas que enmascaran la fruta. No obstante tras una conveniente aireación, el vino comienza a expresar y lo hace con un color rojo picota, con reflejos grana, deja señas de fluidez, no demasiada profundidad.
La nariz, tras la aireación ya mencionada, deja recuerdos de fruta roja madura, con algunos guiños florales muy sugerentes, punta balsámica no demasiado prolongada.
La intensidad de la fragancia no es elevada, La boca comienza jugosa, con la fruta dominante, amplificada por un sabroso aire de frescura, que termina abriendo también una puerta para alguna nota de calidez. Taninos golosos y no demasiado marcados, con el paso fluído.
Media sensación de persistencia, con la retronasal que abunda en recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, algún tono de pétalos rojos florales, menos intensos que en la vía nasal; y un punto final entre balsámico y salino.
Un vino correcto, no especialmente complejo ni pronunciado, que califico en esta añada 2011 como recomendable.

lunes, 18 de agosto de 2014

Bodegas Pazo de Vieite Farnada Selección 2007.



Comienzo dando gracias a la plataforma digital escompring y a la bodega Pazo de Vieite por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, siendo esta la tercera y última de las muestras que me enviaron y que tras su pertinente cata, me dispongo a comentar. Tras el 1932 en edición de añada 2012 y el Viña Farnadas de idéntica cosecha, entra en juego este vino blanco, un ribeiro de la vendimia 2007, un selección que a fuerza de ser sincero, puedo afirmar que de los tres es el que menos me ha satisfecho.
Está compuesto por una base mayoritaria de treixadura, al ochenta y cinco por ciento; con la proporción restante para una conjunción de godello, albariño, loureira y torrontés.
Crianza sobre lías y en depósito durante un periodo de veinticuatro meses.
En copa parada exhibe un color amarillo pajizo con buena cromática y aspecto brillante.
Nariz de media intensidad aromática, sugiriendo apuntes cítricos y algunos esquivos detalles florales, sin desarrollar mayor nota de complejidad.
La boca tiene una entrada matizada de fruta, no excesivamente prolongada, con la acidez media y una textura suave. No ofrece demasiadas claves de persistencia, se deja caer hacia la fase final de la cata.
En la retronasal repite los descriptores de la vía olfativa, aunque en cuanto al detalle floral se muestra incluso más huidizo. Hay recuerdos de pomelo y ciruelas claudia.
Un vino correcto en cuanto a las formas pero un poco ligero de fondo.
Lo califico en esta añada 2007 como aprobado justo.

Gastronomía : Entrecot Carnicería Bibi / Nieva de Cameros (La Rioja) con Pimientos Piquillo Hacienda Cuevas.





Con mi agradecimiento a Conservas Picuezo de la riojana localidad de Autol, así como a la empresa logroñesa El Mercado de los Productores, por la colaboración desinteresada que ambas me han brindado para realizar esta entrada del blog, comienzo a disertar sobre las excelencias de un maravilloso entrecot y unos pimientos calidad de origen certificada de piquillo, estupendo planteamiento para una comida festiva.
A traves de La Plaza, El Mercado de los Productores, me han llegado estas piezas de entrecot de ternera pirenaica, carne rosada, sabrosa; que el ganadero Jose Angel Barrutieta, pone a nuestro alcance, tras un mimoso proceso de crianza, en donde los forrajes verdes y los cereales de harina se encargan de alimentar a las terneras durante el invierno, para ser sustituídos en periodo estival por el pasto natural de la muy riojana Sierra de Cameros.
No hay trampa ni cartón, la carne y todos los productos que Barrutieta y por ende la carnicería Bibi que él mismo regenta, legado de su madre; nos ofrecen, presumen con orgullo de naturalidad. Y se nota. La carne es sanguínea y jugosa, con un precioso color, que bien administrado en la brasa y en la plancha, viste el plato de una cromática más que adecuada.
Mis lectores carnívoros podrán disfrutar de una carne con sabor auténtico, alejada de algunas piezas que se mueven por el mercado, y que a veces carecen de una de las dos premisas : cromática y sapidez.
Carne serrana de Cameros, riojana y aderezada con sal, que acompañada por unos pimientos del piquillo de Hacienda Cuevas, de los que ya versé con más detalle en una entrada precedente del blog; se ha mostrado inconmensurable.
Color, sabor, textura y jugosidad. La calidad como norma. El resultado, éxito clamoroso.