viernes, 20 de enero de 2017

Albet i Noya Rión 2014.




En su particular proyecto de recuperación de antiguas varietales, en la bodega Albet i Noya tuvieron muy en cuenta a la bisabuela de Josep María y Toni, actuales propietarios del dominio. Marina Rión da nombre a un vino blanco seco, elaborado con una fruta que se recolecta de modo manual en la parcela denominada Vinya del Félix, localizada a trescientos metros de altitud sobre el nivel del mar y asentada en un terreno de componente arcilloso calcáreo, con exposición cardinal sur. Métodos de cultivo ecológico en campo y unas uvas de Marina Rión que cuando llegan a bodega son sometidas a una maceración en frío y a un prensado neumático, precursores de un posterior proceso de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, bajo estricto control de temperatura.
No me ha resultado una uva demasiado expresiva, correcta en su complejidad primaria, deslizando en copa parada unos tonos cromáticos amarillo pajizos con reflejos acerados y suaves verdosos, nariz que deja recuerdos de fruta cítrica y blanca con hueso, cierta sensación silvestre, herbal, con señas balsámicas en el centro del perfume. Boca golosa, bien amparada por una sabrosa y prolongada acidez, envolvencia en media intensidad, con alcance y llegada. La retronasal recluta evocaciones de limón y pomelo, ciruelas claudia maduras y melocotón de viña, guiño untuoso, con buen repertorio de hierbas aromáticas y un frente balsámico que prolonga su expresión.
Lo califico en esta añada 2014 entre recomendable y muy recomendable.

Domaine Le Roc La Folle Noire d´Ambat 2015.




Me encanta el nombre de este vino francés de la apelación Fronton, localizada en el suroeste de Francia, ocupando dos departamentos, Haute-Garonne y Tarn-et-Garonne. El motivo es tan romántico como quien decidió usar este apelativo para describir a la casta varietal négrette, también denominada Pinot Saint George. La Folle Noire es en esta apelación pura religión y en Domaine Le Roc saben como tratarla. La mejor demostración es esta añada 2015 de un vino franco, pleno en su intensidad de nostalgias a fruta negra, a flores violetas, a regaliz, a olivas negras y pimienta. Incluso en segundas aproximaciones olfativas el interior de la copa hace alguna declaración mineral que me recuerda a grafito. Encubado por gravedad, suavidad en el prensado, vinificado bajo control de temperatura en pequeñas tinas y maduración de nueve meses en foudres de veinte hectolitros, dando protagonista a una négrette que llega a bodega tras ser vendimiada en parcelas asentadas en suelos de composición arcillosa con segunda capa rica en óxido de hierro. Bajo rendimiento en el viñedo, siendo aproximadamente de cincuenta hectolitros por hectárea.
En copa parada esgrime un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos violáceos, nariz manifestando nostalgias de moras y ciruelas negras, apunte especiado de pimienta negra y violetas en segunda instancia, buen centro balsámico, con regaliz y algunos retornos de aceitunas y arbusto silvestre, acabando en memorias de mineralidad, desplegando algunos descriptores de mina de lapicero.
Boca gustosa y con buena seña de concentración en el paso, buena traza de acidez, con los taninos golosos y pulidos, media alta persistencia, con complejidad en su fluidez, estructura y prolongación. La fruta negra en sazón vuelve a ganar protagonismo en la vía retronasal, amplia su expresión con detalles florales violetas y balsámicos amplios. La pimienta adereza los recursos procedentes de la fruta, buenos destellos de olivas negras y en el final ese tono que habla de mineralidad y que repite nostalgias de grafito.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.

jueves, 19 de enero de 2017

Carlo Hauner Hierà 2014.




Vino tinto acogido a la indicación geográfica protegida Terre Siciliane que se elabora con una conjunción varietal en la que la base mayoritaria corresponde a la casta Alicante, dejando proporciones menores para la nocera y la calabrese, esta también conocida como Nero d´Avola. 
Detrás de él se esconde la leyenda de un hombre peculiar, creativo y emprendedor, que desde su Brescia natal y con sólo veinte años de edad logró exponer una obra pictórica propia en la Biennale di Venezia. Carlo Hauner fue un gran pintor durante gran parte de su vida, pero tras descubrir en los comienzos de la década de los años sesenta las Isole Eolie, quiso emprender un proyecto vitivinícola propio y cargado de personalidad, eligiendo para ello Santa Marina Salina. Allí empezó su especial pasión hacia la varietal malvasía, y de esa unión existencial entre hombre y viñedo nació el Hauner del vino, que con esfuerzo e innovación logró fama internacional, ascenso en el que tuvieron mucho que ver algunos críticos del sector. Sus elaboraciones llegaron a los mejores establecimientos de restauración de Japón, Estados Unidos de América, Francia, Italia ó Reino Unido.
Hauner falleció en el mes de Febrero de 1996, dejando un legado que su hijo Carlo administra en el presente, con la inestimable ayuda de Gianfranco Sabbatino. 
El Hierà 2014 de esta bodega siciliana, acredita una maduración en barricas de roble que se prolonga durante seis meses, con tres meses de afinado en botella antes de su salida al mercado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura, nariz en donde surgen recuerdos de fruta negra en sazón, segunda instancia floral y ligeramente silvestre, con balsámicos centrales y un fondo final que recluta evocaciones de hoja de tabaco y bombón inglés. Buena complejidad en la fragancia, esbozando un arranque en boca que deja señas de concentración frutal, sugerente traza de acidez, despliegue de frescura, con ducha de fruta en el paladar, músculo y viveza. Taninos jugosos y marcados, expresa un punto sabroso de astringencia que prolonga su personalidad on buena integración de esa sensación en el conjunto.
Es un vino dinámico, no apto para aburridos ó bebedores compulsivos. Hace salivar y la primera copa pide una segunda. Estupenda seña de persistencia, con la retronasal hablando de ciruelas negras y arándanos, violetas y matorral de monte bajo, mentolados y regaliz, cacao y un guiño de tabaco. Buena sapidez, alcance y llegada, plena consistencia. Lo califico en su añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.


Celler Pascona María Ganxa de Pascona 2015.




La historia de Celler Pascona se levanta en torno al paraje Baronía de Entenza, que en el siglo trece representaba la alternancia vitivinícola a la Cartuja de Scala Dei, esta regentada y conducida por monjes y aquella por la nobleza de la época. Cuando en el siglo diecinueve Pedro Pascó, médico de Falset, adquiere las tierras, abrió la puerta a una sucesión familiar, llegando con el paso del tiempo y en modo de herencia a la titularidad de su hija Victoria. Esta a su vez contrajo nupcias y tuvo dos hijas, Mari Paz y Guadalupe Gombau Pascó, que conservaron la propiedad y que han pasado a la historia con el apelativo de Las Pasconas. Con la llegada de la Guerra Civil española, aquellas mujeres perdieron a sus esposos en el frente y enviudaron sin tener descendencia. Sin embargo, una pariente de la familia enfermó y teniendo a su cargo la responsabilidad de una niña de siete años, Assumpta Rull, decidió que fueran aquellas dos mujeres quienes le dieran cobijo y educación, cosa que hicieron como si de su propia hija se tratara. Cuando la madre biológica sanó, quiso recuperar a su hija, y se estableció un litigio novelesco. Sin embargo, y como hablando se entiende la gente, ambas partes pactaron una distribución racional de tiempos, de tal modo que la joven Assumpta pasará unos días con su madre real y otros tantos con sus madres de adopción. Cuando la niña se hizo mayor, y con el fallecimiento de las Pasconas, recibió el legado de la finca que hoy en día sirve de localización a esta bodega del Montsant. Assumpta contrae matrimonio con Antoni Ripoll, y de esa unión nace Toni Ripoll, actual gerente y alma mater de la bodega. Veinte hectáreas administradas y asentadas en suelos de composición variada, arcillas, granito y llicorella, con pluralidad de alturas y orientaciones. La edición de añada del vino que hoy comento en el blog, tras su pertinente cata, se elaboró de modo monovarietal con uvas de la casta cariñena, fruta vendimiada en cepas asentadas sobre terrenos arcillosos, acreditando en su proceso de vinificado maceración y fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, bajo control de temperatura, y una crianza sobre lías de tres meses en idénticos continentes. En copa parada asoma un cromatismo apicotado brillante y suave, con reflejos rubídeos, nariz que expresa nostalgias de fruta roja en sazón, pétalos de rosas rojas, naturaleza silvestre y un guiño balsámico aderezado con notas que recuerdan a crema catalana.
Boca delicada, muy fina en las formas, paso amable y un tanto licoroso, con la acidez de la cariñena bien marcada pero al tiempo controlada. Frescura y calidez por partes iguales, fluidez y algunos matices silvestres que abrazan el paladar. Buena persistencia, con la retronasal hablando de cerezas, grosellas y ciruelas rojas en sazón, despliegue de retornos silvestres con flores y hierbas aromáticas, fondo balsámico, regaliz y una consistente a la par que sugerente cama láctica, cremosa, sin duda como detalle de la influencia de las lías.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.

miércoles, 18 de enero de 2017

Viñedos del Contino Reserva 2010.





Si en el año del señor de 1617 la junta de reformas de las Guardas de Castilla decidió la disolución inmediata de la compañía de los continos hombres de armas, por considerarla de ninguna utilidad, en pleno mes de Enero de 2017, quien dirige este blog replica las campanas para afirmar que por muchas compañías de armas que puedan disolverse, sólo un hombre de vino, soldado de viñas y bodega, merece el trato distinguido y eterno de ser considerado alfil de campo y elaborador con mayúsculas. Chus Madrazo y Contino, dos protagonistas de la denominación de origen Rioja que se conjugan en una sola declinación verbal y cuyas ofrendas al catador y bebedor de buenos vinos son un hecho objetivo y en la mayor parte de los supuestos, un motivo de aplauso. Puede que la figura de Madrazo sea en nuestros días una de las más cercanas al concepto de vinos finos de Rioja, entendiendo por tal calificativo aquellas referencias que plantean el recurso de la madera como sinonimia de elegancia, apacible, nada percutora ni empalagosa, protegiendo la identidad de la fruta y apaciguando la preponderancia de los terciarios en beneficio de una actriz principal, la uva. Luego será el tiempo quien otorgue mayores beneficios al líquido que guarda cada botella, encaminado siempre el esfuerzo a un envejecimiento digno, placentero y orgulloso, pero siempre lleno de equilibrio y viveza. Creo a estas alturas de mi vida como catador de vinos, que tal vez sean los hijos vinícolas de Madrazo, unos de los más fieles herederos del saber hacer, del conocer como envejecen de un modo magnífico, los vinos de Rioja. El tiempo será quien me dé ó quite razones.
El vino tinto reserva de esta bodega localizada en la zona alavesa de la denominación de origen, en Laserna, pedanía de Laguardia, en su edición de añada 2010 sirvió para entusiasmar a mi familia durante una de los ágapes navideños. Base varietal mayoritaria de tempranillo, con menores aportes de graciano, garnacha y mazuelo, fruta procedente de la finca, de las viñas situadas en un meandro del río Ebro, en tres terrazas con suelos de composición arenoso calcárea en profundidad y arcilloso calcárea en superficie, con presencia de cantos rodados, bendito legado aluvial.
Tras la vendimia, se procede en bodega con un despalillado seguido por el comienzo de la fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, cuidando el control de temperatura y por un macerado que desemboca en una maloláctica. Trasegado a barricas, con un periodo de maduración de dos años en madera de roble americano, al cuarenta por ciento, y francés, sesenta. Afinado en botella por un tiempo mínimo de un año antes de su salida al mercado.
Tras el descorche y primer servicio en copa, exhibe un cromatismo apicotado limpio y brillante, con reflejos grana e incipientes rubídeos, nariz que promulga nostalgias de fruta roja en sazón, suave guiño de confitura, especiados dulces y matices de afinada licorosidad. Tostados y algunos frutos secos, con el eje balsámico y un guiño de cuero limpio, ebanistería y tabaco. Estupenda complejidad, con la fruta madre siempre dejando su brillante rol protagonista. En una segunda copa, apunto algún escorzo de mina de lapicero en la fase final de la cata olfativa. Boca gustosa, muy equilibrada, con la viveza de la punta de acidez en estupenda prolongación durante el paso, frescura y una seña de calidez que le aporta hidalguía, taninos maduros y pulidos, franca nota de persistencia, muy en clave de los ya mencionados vinos finos de Rioja. Golosa retronasal, con las cerezas, ciruelas rojas dejando una estela entre confitada y licorosa, despliegue en segundo plano de nostalgias de madera, cuero, tostados, especiados, con vainillas y almendras, centro balsámico y en el final un aire de terruño que no pasa desapercibido. Una gran añada para una referencia básica en la lista de predilectos de cualquier amante del bon vino, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Seguirá creciendo mediante una guarda responsable en botella.
Extraordinario presente. Más que prometedor futuro.

Bodegas Avancia Godello Cuveé de O 2015




Los vinos de Jorge Ordóñez y en este caso el río Sil y las influencias atlánticas con las que retozan los racimos de la casta godello de la denominación de origen Valdeorras. Añada 2015 de un vino blanco que se elabora de modo monovarietal con fruta vendimiada en parcelas de los términos municipales de Larouco y Córgomo, superficie total de poco más de nueve hectáreas de plantación sobre suelos de composición pizarrosa y cuarcita y orientación cardinal sureste. Tras la vendimia manual se procede en bodega mediante un fermentado al veinte por ciento en barricas de madera de roble francés de quinientos y seiscientos litros, usando levadura indígena, y el resto en depósitos de acero inoxidable. Maduración posterior sobre lías que se prolonga durante ocho meses en idéntica proporción de tipo de continentes, trabajando con mimo y regularidad el battonage.
Tras el descorche y primer servicio, en copa parada pincela un cromatismo amarillo pajizo brillante, con algunos reflejos verdosos suaves y acerados, abriendo la percepción olfativa con recuerdos de fruta cítrica, pera y ciruelas claudia maduras, segunda instancia en la que ganan protagonismo las evocaciones de pétalos florales blancos y amarillos, guiño balsámico de hinojo y una brisa herbal muy fina que abre paso a un epílogo de fragancia mineral, en la que surgen retornos salinos. La boca es ampulosa en cuanto al detalle de la fruta madre, sustancioso, con el paso amable y pleno de frescura, medio alto punto graso y un notable registro de envolvencia. La retronasal insiste en los recuerdos de limón en inicio de confitura, algunos tonos que memoran fruta blanca con hueso, pera, sugerentes matices de ortiga blanca, camomila, fondo balsámico y final en donde apunto evocaciones de salinidad. Tiene buen sentido de alcance y llegada.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

martes, 17 de enero de 2017

Luberri Familia Monje Amestoy Biga de Luberri Crianza 2013.




Es el Biga de Luberri Crianza una de esas referencias que tengo en mente cada vez que tengo que apostar por un valor seguro. No en vano es esta una de mis diez bodegas preferidas de la denominación de origen Rioja, tan solo, que no es poco, por la calidad y regularidad de sus vinos. Siempre que me pongo delante de una copa de vino elaborado por Florentino Martínez Monje sé que me dispongo a catar y degustar vinos con empaque y fruta, con esa condición que tapiza el paladar y las papilas con un manto que abriga y agrada, que llena de plena satisfacción a quienes buscamos vinos que ante todo lleguen marcados por la personalidad de la fruta que les da vida.
Los vinos de Luberri son tierra, clima, trabajo, tradición y presente, son honestos, así leí que los define su padre espiritual y creo que poco más puede añadirse.
Monovarietal de la casta tempranillo, acreditando un proceso tradicional de vinificado, con fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura y maceración, ambas prolongadas durante diez días. Maduración en barricas de madera de roble francés y americano durante doce meses. En copa parada plantea un cromatismo apicotado limpio y brillante, con reflejos púrpura y grana, deslizando en nariz recuerdos de fruta roja y negra en sazón, especiados y algunos tostados suaves que abren paso a un centro balsámico del perfume, con redondeo de frutos secos e incipientes cueros limpios. La boca abre golosa, muy concentrada en las sensaciones gustativas del tempranillo, acidez sabrosa y bien emparejada con el paso, dando la seña de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja. Taninos maduros y pulidos, franca nota de persistencia, ducha de fruta en el paladar. La retronasal insiste en apuntes de cerezas y ciruelas rojas, alguna fresa de mata más lejana, con vainillas finas, almendras tostadas, breve guiño de cacao y en el fondo destellos de cuero nuevo. Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.